Iniciar estudios en cualquier área del conocimiento es una experiencia casi siempre reservada a los niños y jóvenes, pues durante el tránsito por estas etapas del desarrollo humano las personas poseen las condiciones físicas e intelectuales óptimas y apropiadas para llevar a cabo la tarea de adquirir conocimientos.

Sin embargo, existen otros factores que intervienen en los procesos de aprendizaje que, en muchos casos, ejercen una mayor influencia, que puede ser positiva y determinante en los resultados obtenidos. Tal es el caso de la motivación para aprender, y la madurez en aquellos adultos que deciden iniciar estudios en algún área de su interés.

Entre las diferentes disciplinas a las que pudieran tener acceso las personas mayores, el estudio sistemático del arte, es una de las áreas con mayores probabilidades de culminación exitosa, pues depende en alto grado, de la disposición y el deseo personal, de saber y de experimentar.

Las personas mayores son excluidas

A pesar de ello, en muchos países latinos son pocos los espacios que brindan oportunidades, a este sector de la sociedad, para iniciar y culminar una carrera completa. A lo sumo, algunas academias privadas ofrecen cursos cortos, orientados a proporcionar conocimientos elementales y superficiales a los interesados, en el supuesto de que unas cuantas nociones son suficientes para satisfacer la curiosidad o inquietud particular, ya que profundizar en los temas, requiere de cualidades que a cierta edad ya no se poseen, y que es una pérdida de tiempo tanto para el adulto como para la institución.

El arte no discrimina

Afortunadamente, también existen gestores culturales que entiende el arte como un elemento que forma parte de la naturaleza de las personas, y que el contacto con ese elemento, es un proceso posible en cuanto que las personas así lo deseen. Entre las múltiples manifestaciones artísticas, la música es una de las expresiones más importantes para el desarrollo tanto del ser humano biológico, como del ser social y cultural.

Así parecen entenderlo las nuevas corrientes formativas, que desde hace unos años, están incorporando programas que dan cabida a personas de cualquier edad. Una de estas iniciativas se expresa en toda su dimensión en los estudios musicales gratuitos que se imparten en la Escuela de Música Marcial Azofeifa, en Tres Ríos, San José de Costa Rica. En este espacio cultural se aplica un sistema de enseñanza estricto, que requiere de mucha disciplina y constancia, pero que depara grandes satisfacciones a los estudiantes, que ven coronados sus esfuerzos, cuando egresan con un título que los faculta para desempeñarse en la ejecución de un instrumento, la dirección y composición musical o la docencia.

Una experiencia excepcional

La puerta de entrada para cualquiera de las carreras es el Taller de Flauta, con una duración de dos semestres durante los cuales los alumnos llegarán a ejecutar el instrumento mientras avanzan en la lectura y vocalización del lenguaje musical, de la mano del joven músico y licenciado Alfonso Herrera Morales, titular de los talleres. Según el profesor Morales “el proceso formativo contempla no solo el estímulo de habilidades y destrezas psicomotoras, sino también la interacción y vivencias propias del quehacer musical, a saber, preparación y ejecución grupal de un repertorio ante un auditorio”.

Esta experiencia se traduce para los incipientes músicos, en una mayor confianza al ejecutar el instrumento, una gran expectativa y satisfacción personal, un estímulo para continuar formándose, y la certeza de pertenecer a ese grupo de personas sin límites de sexo, edad, ni condiciones sociales, que se dedican a hacer algo que les gusta, en un espacio donde son bien recibidos.

Crecimiento personal a través del arte

La metodología es esencialmente práctica, orientando sus contenidos y objetivos a brindar a los participantes, conocimientos básicos en aspectos históricos, conceptuales y técnicos propios de las flautas dulce, soprano, piccolo y contralto.

Niños y jóvenes, estudiantes, trabajadores, adultos profesionales, padres y madres de familia y jubilados, tienen acceso a este sistema de enseñanza, al aprendizaje y ejecución de instrumentos musicales, a la participación en coros, orquestas y bandas, a la presentación de conciertos en teatros, auditorios y espacios públicos, al desarrollo y crecimiento como músicos integrales y como seres humanos.