Escribir es una de las formas de comunicación más importantes que desarrollan los seres humanos. Se trata de un proceso más complejo y elaborado que el hablar, pues requiere un trabajo mental previo a la redacción que permita suplantar la carencia de elementos de comunicación no verbal que se encuentran en el habla, identificar las palabras adecuadas, los objetivos del escrito y sus implicaciones.

La correcta redacción de textos es fundamental en el ámbito escolar y laboral, pues es un indicio de que la persona cuenta con una formación académica integral que la hace más competente, además de que denota que es un profesional mucho más analítico y minucioso, que busca siempre que los mensajes que produce sean más claros y precisos.

Sin embargo, a pesar de la importancia que tiene el escribir adecuadamente, muchos estudiantes y profesionales han dejado a un lado esta importante competencia, lo que se ve reflejado en su pobre nivel ortográfico y de redacción.

Pero ¿Cuáles son los factores que han provocado las grandes deficiencias al escribir?

El primer factor está relacionado con el nivel educativo de la persona, que en su vida escolar no adquirió las herramientas necesarias para escribir adecuadamente. En la mayoría de las ocasiones, los maestros no cuentan con la formación docente para poder desarrollar estrategias de aprendizaje que promuevan la correcta redacción de textos, y eso se ve reflejado en el nivel ortográfico y de redacción de sus estudiantes.

Escribir es como andar en bicicleta; para su aprendizaje se requiere una práctica constante basada en el ensayo y error, pero para muchos maestros resulta tedioso evaluar la ortografía y redacción a cada uno de sus estudiantes, de ahí que el nivel de la escritura no suela ser un criterio para que obtenga una calificación aprobatoria, y si a eso se le agrega que el mismo docente tiene problemas ortográficos o de redacción, la situación se complica más, pues sus carencias profesionales no le permiten ser más exigente en ese sentido.

Otro factor es la apatía para aprender o reaprender a escribir. Tanto la vida escolar como la profesional están llenas de exigencias e inmediatez en el cumplimiento de objetivos, por lo que las personas no suelen poner en su lista de prioridades elevar la calidad de su escritura. El problema radica en que en ciertos niveles profesionales, la exigencia de contar con un nivel adecuado de ortografía y redacción es mayor, por lo que pocos profesionales están lo suficientemente preparados para asumir el reto.

Tanto instituciones de gobierno, como del sector privado requieren cada vez más de profesionales con niveles competentes de ortografía y redacción, pues los procesos de comunicación, tanto internos como externos, exigen ser mucho más efectivos, pues de ellos dependen la adecuada comunicación organizacional y la imagen pública deseada.

Resulta lamentable el cómo muchos profesionales y egresados universitarios son rechazados por carecer de competencias en comunicación escrita, o el cómo las organizaciones –incluidos medios de comunicación– ponen en entredicho su imagen y prestigio al proyectar textos con niveles ortográficos y de redacción deficientes.

¿Qué alternativas de solución existen para elevar los niveles de ortografía y redacción?

Bien dicen que la escritura deficiente es como el mal aliento, no se dice, pero sí se nota, lo que llega a generar percepciones diferentes o contrarias a las deseadas por la persona o la organización a la que pertenece; el asumir el reto de elevar el nivel de ortografía y redacción es una cuestión estrictamente personal. El individuo debe estar consiente que el adquirir esta competencia es parte de una formación integral, independientemente de la exigencia que encuentre en la escuela o lugar donde labora.

Escribir de manera adecuada abre puertas tanto a nivel escolar como laboral, al ser una competencia que pocos tienen, se convierte en un factor para clasificar o distinguir el nivel de profesionalismo de las personas. Lamentablemente la dinámica social no ayuda mucho a que la gente adquiera esta conciencia, sobre todo cuando ve que en lugares como las redes sociales de Internet, la cuestión ortográfica pasa a segundo plano, de ahí que surjan ciertas confusiones respecto a su utilidad. No obstante, la escritura es parte inherente al profesionalismo, por lo que es inevitable asumir el reto.

Lo primero que se debe hacer es detectar las carencias; hay personas que desconocen las reglas de acentuación o las de puntuación o simplemente traen algún vicio del lenguaje a la hora de redactar. Para esto es importante asesorarse, solicitar a otras personas que revisen sus textos y escuchar opiniones sobre ellos. No se puede lograr un avance en lo referente a la ortografía y redacción si se carece de autocrítica.

El ‘reposo’ de un texto puede evitar errores de ortografía y redacción

Hay que ‘reposar’ los textos. La redacción implica dos procesos importantes: Por un lado el creativo, donde la persona debe escribir las cosas tal y como van fluyendo sin detenerse a revisar detalles, con esto se evita el omitir o perder información por la distracción que genera el ponerse a revisar lo escrito.

Concluido el proceso creativo es importante ‘reposar’ el texto, es decir, que la persona se dé un tiempo para alejarse de lo redactado, y después de unos minutos, revisar su ortografía y redacción. El tiempo de reposo del texto generará una perspectiva diferente, pues a la hora de revisarlo, el autor se convertirá en lector y ahí es donde detectará los errores.

Hay que aprovechar al máximo las tecnologías de la información.

Resulta irónico que en una época donde las tecnologías de la información ofrecen más posibilidades de corregir textos, sea donde más errores se pueden observar. La Internet brinda alternativas muy efectivas para la revisión y corrección de textos, a través de páginas especializadas como la de la Real Academia Española (RAE) y hasta los mismos buscadores, que cuestionan al cibernauta sobre la redacción de lo que pretenden encontrar en la red.

En estos tiempos de modernidad, la gente desconoce lo que quiere desconocer; las fuentes de información en línea son interminables; respecto a la ortografía y redacción existen numerosas opciones, desde cursos, diccionarios, páginas de consulta, talleres en línea entre otros.

Para escribir bien, hay que leer y practicar

La lectura es una herramienta básica para poder escribir correctamente; el ejercicio de leer, además de trasmitir conocimiento y enriquecer el vocabulario, provoca una mayor identificación de las palabras y las formas en las que se redactan adecuadamente. Por otra parte, no se puede escribir bien si no se practica de manera cotidiana. El ensayo-error a la hora de redactar, permite una mayor identificación de las carencias y el estilo del autor. La práctica hace al maestro cada vez más competente y en el caso del lenguaje escrito no es la excepción.

El nivel educativo y cultural de las naciones es observable, entre otras cosas, por la capacidad que tienen sus habitantes de leer y escribir. A nivel profesional, el adquirir esta competencia es una necesidad y toda una obligación. Las opciones para aprender o reaprender son muchas y adaptadas a todo tipo de horarios y necesidades, por lo que ya no puede ser un obstáculo para lograr una formación integral.

Queda en manos de los estudiantes y profesionales dar ese importante paso. Como bien dice la escritora brasileña Clarice Lispector: ‘No, no es fácil escribir. Es duro como partir rocas. Pero saltan chispas y astillas como aceros pulidos’.