El escorbuto es una enfermedad carencial, dentro de las avitaminosis, que se produce por la deficiencia de vitamina C. La vitamina C o ácido ascórbico es esencial para la síntesis de colágeno. El colágeno es una proteína necesaria para la formación de la piel, los ligamentos, los huesos y los dientes, así como para el fortalecimiento de las paredes de los vasos sanguíneos. Cabe señalar la importancia que tienen unas sustancias denominadas flavonoides, ya que sin la combinación de estas con la vitamina C no es posible curar el escorbuto.

Sin tratamiento alguno, el escorbuto resulta mortal, sin embargo este desenlace fatal es muy raro en la actualidad, ya que la única medida preventiva que se precisa consiste en una dieta equilibrada en la que, obviamente, esté incluida la vitamina C en las dosis necesarias. De todos modos, esta situación tan aparentemente fácil de prever no se da en todo el mundo, así pues, en aquellos lugares donde todavía hay desnutrición y hambrunas, el escorbuto aún sigue siendo una triste realidad.

Síntomas del escorbuto

Los síntomas en las personas adultas son diversos, aunque destacan las hemorragias, en especial alrededor de los folículos pilosos, bajo las uñas, en las encías, en el interior de las articulaciones y, en general, en todas las membranas mucosas. El daño en las encías puede llegar a provocar la pérdida de los dientes. Otros síntomas abarcan la lenta cicatrización de las heridas, reapertura de cicatrices ya curadas o incluso la separación de huesos anteriormente fracturados. Anemia y fluctuaciones en la presión arterial y frecuencia cardiaca son otros de los síntomas característicos. También es habitual un estado de fatiga constante y debilidad. La palidez, los ojos hundidos o puntos de un color púrpura oscuro en la piel, sobre todo en las piernas, son otros de los signos del escorbuto.

Tratamiento del escorbuto

El tratamiento del escorbuto está enfocado a combatir los síntomas mediante la administración de vitamina C. Las dosis habituales serán de 100 mg. que se administrarán por vía oral de 3 a 5 veces por día hasta alcanzar los 4 gramos. Posteriormente se seguirá con dosis de 100 mg. al día. Por lo que respecta a lactantes y niños pequeños las dosis se adecuarán a unos 10 a 25 mg. que se administrarán 3 veces al día, complementándolo con una dieta rica en vitamina C.

Con el tratamiento adecuado las hemorragias empiezan a remitir a las 24 horas. También desaparecen con rapidez los dolores musculares y óseos. Las encías empiezan a curarse a los 2 o 3 días, mientras que los hematomas más grandes pueden requerir unos 10 o 12 días. Las alteraciones en la pigmentación, en estas zonas, pueden permanecer algunos meses. Al cabo de unos 3 a 5 días también se normaliza la bilirrubina sérica. La anemia puede tardar algunas semanas en superarse, a veces algunos meses.

Escorbuto infantil o enfermedad de Barlow

El escorbuto infantil suele darse en niños entre los 2 y los 12 meses de edad. Además de las zonas donde hay desnutrición y hambruna, donde este cuadro puede aparecer con relativa facilidad, otro de los motivos puede deberse a que la alimentación se lleva a cabo con leches procesadas de mala cantidad, en las que la vitamina C se ha destruido al procesar la leche. La mayoría de marcas vienen fortificadas con vitamina C, precisamente, para evitar el escorbuto.

Los síntomas que presentan los niños difieren de los de los adultos. Lo más habitual es que el primer signo que se presente sea dolor en las extremidades. Se puede apreciar en los bebés una posición especial, que se ha denominado “patas de rana”, con las piernas dobladas a la altura de las rodillas y los muslos muy separados. Les duelen si las mueve o incluso al tocarlas. También se pueden observar hematomas y protuberancias, sobre todo en las piernas. Las hemorragias también pueden presentarse, aunque no en las encías, salvo que ya tenga dientes. Otros síntomas abarcan la anorexia, gastroenteritis, supuraciones o muerte súbita.

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