La escoliosis provoca una curvatura lateral de la columna vertebral que, en ocasiones, puede reportar algunos problemas. Si bien es cierto que la capacidad del ser humano para mantenerse erguido se fundamenta en un grado concreto de curvatura vertebral, cuando esta es excesiva, entonces debemos hablar de una escoliosis. De todos modos, no es menos cierto que 3 de cada 100 personas padecen algún grado de escoliosis sin que por ello se manifiesten problemas asociados.

Causas de la escoliosis

Más de la mitad de los casos de escoliosis se corresponden con la denominada escoliosis idiopática, es decir, con un tipo de patología de la que se desconoce la causa. Es el tipo más común. A bastante distancia están los otros dos tipos de escoliosis. La escoliosis neuromuscular se debe a ciertas alteraciones primarias de tipo neurológico o muscular, como puede ser la parálisis cerebral, la polio, la espina bífida o la distrofia muscular. Y la escoliosis congénita tiene su origen en las malformaciones vertebrales que se han producido durante la gestación.

La escoliosis es un trastorno que afecta en mayor medida al sexo femenino. El encorvamiento de la columna vertebral tiende a empeorar durante la época de crecimiento, máxime si este se produce de un modo rápido.

Síntomas de la escoliosis

Aunque por lo general la escoliosis no suele reportar síntomas, más allá de lo visible que pueda ser la curvatura de la columna vertebral, en ocasiones puede ir acompañada de dolor de espalda o lumbago, hombros o caderas desiguales o sensación de fatiga en la columna tras estar parado o sentado durante un espacio de tiempo prolongado.

Tratamiento y cirugía para la escoliosis

No se puede hablar de un tratamiento específico para la escoliosis. En primer lugar, muchos tipos de escoliosis no requerirán tratamiento alguno, aunque sí es recomendable que el especialista examine al afectado regularmente. Por otra parte, en aquellos casos donde el tratamiento sea necesario, este deberá ir en función de diversos factores, como pueden ser la causa de la escoliosis, si se conoce, el grado de curvatura y la localización de la misma, así como tomar en consideración si nos encontramos aún en la etapa de crecimiento.

Los corsés constituyen un elemento que puede resultar muy útil, aunque con restricciones. Se obtendrán mejores resultados en aquellas personas mayores de 10 años que en el resto de afectados. Pero solo cuando no se trate de una escoliosis congénita o neuromuscular, en cuyo caso no tendrán ninguna eficacia.

La cirugía es otra de las opciones para corregir los casos más graves de escoliosis o cuando esta empeora con rapidez. Lo más adecuado es esperar a que finalice la etapa de crecimiento, aunque no siempre se puede esperar.

La operación de la escoliosis para corregir la curvatura puede hacerse mediante un corte en la espalda, debajo de las costillas o en la zona abdominal. El procedimiento consiste en asegurar las vertebras en su lugar mediante una o dos varillas de metal que se mantienen sujetas con ganchos y tornillos hasta que sane el hueso. Posteriormente es posible que sea necesaria la utilización de un corsé para mantener la columna inmovilizada.

El tratamiento puede incluir el apoyo emocional, indicado sobre todo en el caso de niños y adolescentes, así como la participación de fisioterapeutas junto a otros especialistas para supervisar que el procedimiento se desarrolle correctamente.

Ejercicios para la escoliosis

Los ejercicios, al igual que sucede con el tratamiento, deben ser individualizados, por lo que no es posible hablar de ejercicios estandarizados que puedan ser útiles a todos los afectados por escoliosis.

En cualquier caso, y solo a título de ejemplo, hay una serie de ejercicios que pueden considerarse útiles y aplicables a buena parte de los pacientes. Entre ellos, adoptar una posición cuadrúpeda y realizar un movimiento de extensión de cadera y rodilla. Esta posición se mantendrá durante 20-30 segundos para volver a la posición de partida y descansar otros 20-30 segundos. Se llevarán a cabo unas 10 o 15 repeticiones cada día. En la misma posición se efectuará un movimiento de elevación del brazo con el codo estirado, con los mismos tiempos y repeticiones que el ejercicio anterior. Otro ejercicio, en este caso en posición sentada, consiste en elevar los brazos 180º en fase de inspiración, manteniéndola unos 10 o 15 segundos y volviendo a la posición original descansando otros 10 o 15 segundos. Este ejercicio se llevará a cabo de pie y también en posición de decúbito supino.

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