Escape of the Living Dead continua con una segunda miniserie, Airborne, que retoma los acontecimientos donde se quedaron al final de la primera historia. Como en aquella, el argumento corre a cargo del coguionista de La noche de los muertos vivientes, John Russo, y el guionista Mike Wolfer, quien también se encarga del dibujo del primer y el último capítulo de esta miniserie. Para los tres restantes regresa Dheeraj Verma, el autor de las ilustraciones de la primera serie.

Secuela de ‘Escape of the Living Dead’

Apenas un mes después de la publicación en España de Escape of the Living Dead, en septiembre de 2011, Alberto Santos editó el volumen que continúa la historia, Escape of the Living Dead. Airborne, al precio de 14,50 euros. El libro incluye los cinco números de esta segunda miniserie, que Avatar Press editó cinco meses después de que concluyera la primera historia, entre agosto y noviembre de 2006. Como en el primer volumen, la edición española ofrece una amplia galería de portadas de los números originales.

Una vez establecidas las bases del universo con el que Russo y Wolfer quisieron continuar los acontecimientos de la película de George A. Romero La noche de los muertos vivientes, Airborne supone agrandar la fotografía en todos los sentidos. Hay más sangre, hay más gore, hay más desnudos y hay un escenario más apocalíptico que en la primera entrega. En realidad, eso es lo que se le pide a una secuela y Airbone responde a las exigencias del público habituado a las historias de zombis.

Hippies en los Estados Unidos de los 70

Explotando los mismos tópicos del género que la primera serie de Escape of the Living Dead con el mismo oficio que entonces, el añadido temático de Airborne está precisamente en lo que se echaba en falta en la primera: algún rasgo distintivo de la época en la que se desarrolla la historia, los Estados Unidos de los años 70. En este caso, Russo y Wolfer introducen un grupo de jóvenes hippies, defensores de las drogas y del sexo libre, lo que les da jugosos elementos con los que jugar en esta historia y también víctimas propicias para el ataque de los zombis.

Con este añadido, Airborne eleva el nivel y la cantidad de los desnudos que ya se vieron en Escape of the Living Dead. En algunas ocasiones llega a dar la impresión de que el sexo es, precisamente, una de las puertas de entrada más accesibles para la descarnada violencia de los zombis y no son pocos los personajes que por sus deseos sexuales, incluso por sus relaciones más o menos diferentes a lo tradicional se ven abocados a morir a manos de los muertos vivientes.

Mike Wolfer y Dheeraj Verma, dibujantes

Además de su labor como guionista, Wolfer se encarga del dibujo de dos de los números de la miniserie, el primero y el quinto. Dheeraj Verma, autor de la primera serie de esta saga, dibuja los tres intermedios. Aunque hay una cierta unidad en el trazo de ambos y no se rompe la continuidad narrativa con el cambio de uno a otro, Verma es un ilustrador algo más solvente que Wolfer en términos generales, con unos rostros más expresivos y algo más de detalle en los planos más generales.

En todo caso, Wolfer se reserva lo mejor de la miniserie, el número final, en el que confluyen los elementos que hacen atractivo este cómic sobre zombis. La mezcla entre el ataque masivo de los muertos vivientes y la inundación provocada por el desbordamiento de una presa a causa de la lluvia es explosiva, y permite al autor dar rienda suelta a todo el desenfreno que permite el género, con los zombis arrinconando a los protagonistas en los lugares más insospechados y, por supuesto, haciendo pagar con sus vidas a quienes tienen una relación de sexo llena de culpabilidad.

Un final abierto

Como en la primera miniserie, el final es muy abierto, aunque el acierto está en ofrecer posibilidades muy diferentes a las que daba el anterior. Si entonces todo quedaba ceñido a un zombi de aspecto distintivo y sus posibilidades de futuro (perfectamente explotadas en Airborne con el inquietante desarrollo de la idea de que este zombi tenga cierta inteligencia), ahora lo que se plantea es que un elevado número de muertos vivientes quede suelto y ansioso de probar la carne humana.

Escape of the Living Dead. Airborne supone una continuación coherente de la historia que plantearon Russo y Wolfer para expandir el universo de La noche de los muertos vivientes. Su mérito radica en que sabe lo que quiere ofrecer y a qué tipo de público busca contentar, sin perderse en innecesarios vericuetos explicativos ni momentos de pausa inmotivados. Zombis, violencia, gore y sexo, sin engaños de ningún tipo.