La Zona Metropolitana de la Ciudad de México, no es sólo una de las más pobladas del mundo con más de 20 millones de habitantes, sino que también uno de los principales nodos de turismo urbano, de negocios, cultural, ecoturismo, etc. Newton planteaba que a mayor masa y menor distancia mayor atracción, si se toma en cuenta que cerca de la ZMCM se encuentran otras zonas metropolitanas como las de Toluca, Pachuca, San Martín Texmelucan, Puebla, Cuernavaca. Se entenderá que el potencial que tiene la Zona Metropolitana es sumamente fuerte.

Diseñar una región plan que se trace en la Zona Metropolitana es una estrategia que permitiría crear un sistema turístico, por medio de regiones interiores, corredores y rutas. Las 76 unidades territoriales que conforman la ZMCM, abracan tres entidades: DF, Estado de México e Hidalgo. Si se analizan los procesos históricos ha existido una interacción de estas unidades con la ciudad de México, desde la época prehispánica.

Regiones culturales al interior de la ZMCM

Se puede advertir que hay regiones histórico-culturales a su interior: Acolhuacan, Mexicapan, Tepanohuayan, Tláhuac, Chalca y Xochimilca. Cada una de ellas tienen su propia historia, cultura e identidad, pero a la vez mantienen relaciones económicas que les da unidad funcional. La forma tradicional de trabajar el turismo es por medio de instancias estatales, sin embargo, una opción para posicionarse mejor en lo referente a la llegada de turistas e ingresos de divisas es aprovechar esta dualidad de diversidad y unidad que existe en la ZMCM desarrollando una política turística metropolitana.

Relaciones intergubernamentales para desarrollar política turística y de excursionistas

Para lograr una planeación metropolitana es necesario desarrollar relaciones intergubernamentales (Rigs), entre los diferentes niveles de gobierno: federal, estatal y municipal para lograr una política ordenada y vinculada, en la que se abra el diálogo, la participación de la ciudadanía y de instituciones académicas.

Otro punto fundamental que se ha olvidado es que no sólo se tiene desarrollar una política encaminada hacia los turistas, sino que se tiene que tomar en cuenta las actividades recreativas de los excursionistas, es decir, los que realizan viajes en una radio de 90 kilómetros en torno a su lugar de origen, por lo que pueden ir y venir el mismo día. Los excursionistas son un nicho de mercado olvidado, que requieren de ciertos satisfactores específicos para cubrir sus necesidades, según su motivo de viaje. Generalmente no utilizan establecimientos de hospedaje, pero requieren de sitios para comer, divertirse, museos, etc.

Corredores en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México

Un corredor se caracteriza porque es una región dada, que se ha formado con el tiempo, cubriendo ciertas características, es una de las formas espaciales que se han configurado en la globalización. Un corredor turístico requiere de apoyo económico de los gobiernos. En la Zona Metropolitana de la Ciudad de México se han desarrollado corredores de negocios: Zócalo-Reforma-Santa Fe; Insurgentes y del Valle de México, éste último formado por Huixquilucan, Naucalpan de Juárez, Tlalnepantla de Baz, Tultitlán, Cuautitlán, Cuautitlán Izcalli y Tepotzotlán.

Otros corredores de carácter cultural y agrícola se han desarrollado en la región Acolhua, Xochimilco, Tláhuac y Chalca, que han mantenido muchos elementos de tradición indígena. Un corredor más se relaciona con sitios declarados patrimonio cultural de la humanidad: Teotihuacán, Ciudad de México, Xochimilco, casa de Luis Barragán, Ciudad Universitaria y la ruta de la plata o camino de tierra adentro.

Rutas en la ZMCM

Las rutas son propuestas para visitar más lugares en menos tiempo de una manera ordenada, pueden ser regionales cuando se trazan a partir de localidades unidades territoriales contiguas y temáticas, cuando se diseña a partir de un tópico específico. Algunos ejemplos de rutas temáticas como las de las zonas arqueológicas: Tlatilco, Cuicuilco, Teotihuacán, Templo Mayor, Tlatelolco, Tenayuca, Santa Cecilia, Acozahuac,Tlapitzahuac, Los Reyes, Los Pochotes, Huexotla, Coatlinchan, Los Melones, Texcotzingo, etc. Otra propuesta es la ruta de los acueductos o la de las cruces atriales.

Otras rutas podrían ser: la de los conventos e iglesias de dominicos (Tepetlaoxtoc, Amecameca, Azcapotzalco, Chimalhuacán-Chalco, Tacubaya, San Agustín de las Cuevas, etc.); franciscanos (Xochimilco,Tlalmanalco, Tlatelolco, Texcoco, Coyoacán) y agustinos (Acolman, Culhuacán, Tecámac, etc.). La de los sitios donde se produjeron códices, muchos de ellos confeccionados en la época novohispana, en especial lo llamados Techialoyan, que se hicieron para que los indígenas defendieran sus tierras: Huixquilucan, Atizapán de Zaragoza, Cuajimalpa, etc.

Una posibilidad más es crear rutas de acervos: museos, bibliotecas, archivos, etc. Es susceptible de desarrollar rutas a partir del patrimonio cultural intangible como la música, gastronomía, fiestas patronales, charrería, danzas, entre otras manifestaciones. Estas son sólo unas líneas inciales para establecer una serie de estrategias para lograr que la ZMCM se fortalezca como nodo mundial de turismo urbano.