El matrimonio establece un vínculo en las personas. En el caso de matrimonio civil, dicho vínculo es estrictamente legal y en el matrimonio eclesiástico es religioso.

Siempre la decisión de contraer matrimonio es un poco difícil, ya que aquello implica adquirir ciertas responsabilidades que no se tienen en la soltería, sobre todo si es por la ley.

Hoy en día, casarse es una opción y no una obligación como lo era en la época antigua, ya que para estar con la persona que se quería compartir la vida, había que contraer nupcias.

Hay varios puntos de vista, con los que se puede hacer un análisis y determinar la real importancia del matrimonio en la actualidad.

El punto de vista legal

Desde este punto de vista la importancia se vuelve relativa. Cuando dos personas deciden casarse, el matrimonio civil implica un compromiso social, que establece deberes y derechos a los cónyuges.

Entre los deberes están la responsabilidad social, la permanencia con la pareja y también la responsabilidad económica, ya que ambos deben ver la forma de sustentar su unión.

Sin embargo, en algunos países estas mismas reglas son aplicadas a las uniones libres de personas. Es decir que al vivir unidos, adquieren los mismos derechos legales como si fueran un matrimonio, siempre y cuando se demuestre la unión y haya pasado un tiempo establecido por las legislaciones; lo cual convierte a la unión libre en un matrimonio sin testigos.

El punto de vista religioso

Es importante para aquellas personas que son creyentes en la Biblia y en su dios, puesto que toda unión debe ser bendecida por el maestro.

Casarse por la iglesia le otorga a la pareja la aprobación de Dios para amarse, vivir juntos, pasar al acto sexual y reproducirse. La condición es que dicha unión debe existir hasta que uno de los dos pierda la vida, ya que ese es el propósito del sagrado matrimonio según la Biblia.

En el caso de los no creyentes, agnósticos o ateos, el matrimonio eclesiástico puede carecer de sentido, ya que es un acto simbólico y no representa obligación legal si no existe el respaldo civil.

El punto de vista emocional

Cuando dos personas se aman y desean estar juntas, pueden hacerlo sin el preámbulo legal o divino. El amar a una persona no lo perpetúa un documento legal, ni la bendición del cura, ni el beso en el altar, sino el cariño, la afinidad, la comprensión, el respeto y la comunicación de pareja.

El documento que se firma al momento de casarse ante la ley, no garantiza la duración de un compromiso, ya que existe el divorcio. El ir al altar a casarse ante Dios tampoco garantiza la permanencia de la pareja, ya que el amor puede acabarse y cuando aquello sucede, una relación está prácticamente terminada.

Lo único capaz de garantizar el éxito y duración de una relación, es la compatibilidad de las personas y el amor que se puedan tener.

¿Las mujeres siempre quieren casarse?

Aún se tiene la idea de que la realización social y emocional de la mujer está sustentada en el matrimonio, lo cual es falso.

En la antigüedad, cuando la mujer no tenía oficio distinto al de ama de casa, el matrimonio era su realización, pues parámetros sociales como el machismo y el sometimiento que el hombre ejercía sobre la mujer hacían que aquello fuera así.

Hoy en día muchas mujeres tienen metas muy distintas a las del matrimonio, pues está el éxito académico y laboral sobre el matrimonio y la maternidad.

Es cierto que existen algunas que conservan la tradición y desean matrimoniarse para poder convivir con un hombre y para cumplir ciertas brechas sociales y religiosas, como la virginidad; pero esto se debe a que aún hay personas con la idea antigua, que crían a sus hijos bajo este esquema.

Otras en cambio sostienen que la verdadera realización no necesariamente está en compartir la vida con un hombre y aseguran que si llegan a tener una relación, será porque aquello se cruzó en su camino y no porque ellas lo hayan estado buscando.

Hay quienes piensan que la convivencia es el primer paso para saber si una persona es indicada, por lo que el matrimonio queda en segundo plano y no será indispensable llegar a él, porque el amarse y estar feliz con una persona es suficiente.