La metrosexualidad es la tendencia de un hombre a preocuparse en extremo de su imagen y apariencia física. Un gran deseo de siempre verse bien, de lucir impecable, de tener su rostro en perfecto estado y su cuerpo también.

Normalmente este tipo de hombres gastan dinero es cosméticos y cosas para cuidar su apariencia, cuidan su piel, sus uñas y todo lo referente a su físico.

Este concepto en los hombres suele ir de la mano con la vanidad extrema y con el narcisismo, pues un hombre con esta tendencia siempre gusta de sí mismo y en muchos casos se puede pensar que está enamorado de su apariencia.

Suele ser común confundir a un hombre metrosexual con homosexual, puesto que la compra de cosméticos, la vanidad y la obsesión con imagen son caracteres innatos en la mujer.

Tal vez esto salga a la luz porque algunos hombres con esta tendencia suelen lucir algo afeminados y no varoniles como es el prototipo del hombre común.

Características y esencia de la metrosexualidad

El hombre que es de este grupo normalmente pasa mucho tiempo frente al espejo, compra cremas, cierto tipo de maquillaje como base para rostro y humectante para los labios, se arregla bastante y tiene un ego muy grande, pues se siente lo suficientemente atractivo para conquistar a quien se proponga.

No es algo tan normal padecer de esto, ya que independientemente del género la vanidad en extremo no es buena.

El metrosexual es un hombre que se ha liberado de los parámetros de una sociedad que establece al varón como un macho y simplemente sigue su propia línea de carácter, a su gusto y sin complicaciones.

¿Son homosexuales?

No hay una prueba que demuestre que estas personas tengan orientación sexual diferente, pues hay muchísimos casos de hombres así, que tienen parejas femeninas, que se hacen de compromiso, que tiene hijos y por supuesto nunca se les ve inclinación por su mismo género.

Con esto no se quiere decir que todos sean heterosexuales, pues como cualquier otra persona se presentan casos de homosexualidad.

Muchas veces a las novias, esposas o amigas puede molestarles el tener que soportar a un hombre que se crea más lindo que ellas, que pretenda compartir la línea de belleza de ellas y que esté frecuentemente frente al espejo y a los hombres que dicen ser normales les choca ver a un hombre que se comporte como una mujer, con cuidados que no son propios de los bien hombres.

Tal vez en épocas pasadas tendencias como esta eran consideradas como indicios de un desvío y muy mal vistas en las sociedades y aunque hoy en día aún es bastante criticado, está un poco más aceptado a nivel social.

Cuando la pareja es metrosexual

Muchas veces una apariencia impecable puede enamorar a las mujeres, para luego toparse con una realidad un poco desagradable con respecto a sus parejas.

Cuando se tiene una persona con este padecimiento hay que establecer dos soluciones. La primera es bastante radical e implica la separación y la segunda es asumir la realidad, aceptar a la persona y en la medida posible tratar de que deje un poco el espejo, pues de todas maneras no es una cuestión tan buena ser así.

No hay que pensar que hay un desvío oculto y que el tener la pareja femenina es por apariencias, pues como cualquier otra persona son capaces de enamorarse y es necesario darles crédito por ello.

Los seres humanos son muy complejos y de esa complejidad pueden salir tendencias, características y personalidades muy distintas y con su propia ley, que muchas veces van más allá de los parámetros impuestos por las sociedades.