La eritromicina está indicada para combatir infecciones por Streptococcus pyogenes, pneumoniae y viridans y Streptococcus del grupo A, B y C. No es tan eficaz para el Staphylococcus aureus, siendo habitualmente la segunda elección. La eritromicina también está indicada para las infecciones del tétanos, la conjuntivitis, la difteria, la clamidia, la sífilis, la tos ferina, el coqueluche o la legionella.

Existen preparaciones tópicas de eritromicina utilizadas para controlar el acné. Se pueden administrar solos o bien junto a otros medicamentos que se aplican en la piel o que se toman por vía oral. El tratamiento se puede prolongar durante unas 8 o 12 semanas antes de que se aprecien los resultados.

Posología de la eritromicina

En los adultos, la dosis habitual para la eritromicina oscila entre 1 o 2 g. al día, siempre considerando la naturaleza de la infección y la gravedad de la misma, dividiéndose en 4 tomas, una cada 6 horas. En algunos casos puede aumentarse hasta 4 g. diarios.

En el caso de la eritromicina no se aconseja administrarla junto a las comidas, sino 1 hora antes o después de las mismas. También existe un preparado que se administra por vía intravenosa, aunque su uso es poco habitual, reservándose para los casos más graves de legionelosis.

Como medida de prevención la eritromicina se utiliza de la siguiente forma:

  • Endocarditis por estreptococo: 1 g. antes de la intervención y 500 mg. cada 6 horas en 8 dosis.
  • Sífilis primaria: De 30 a 40 g. divididos en dosis durante 10 o 15 días.
  • Disentería amebiana: 250 mg. cada 6 horas durante 10 a 14 días.
  • Legionella: De 1 a 4 g. fraccionados en dosis durante 14 a 21 días.
Por lo que se refiere a los niños dependerá en buena medida de la edad y el peso, y por supuesto de la gravedad de la infección a la hora de evaluar la dosis adecuada. En cualquier caso, la dosis más usual oscila entre los 30 y los 50 mg. por kg. al día, administrada en 4 tomas diarias.

Farmacocinética de la eritromicina

La eritromicina se destruye en el medio ácido por lo que precisa de cubierta entérica si son administradas por vía oral. Su absorción se dificulta ante la presencia de alimentos. Su pico de concentración plasmática es de 1,5 mg./mL de 1 a 2 horas tras la administración de una dosis de 500 mg. por vía oral.

La eritromicina pasa a casi todos los tejidos, con excepción del líquido cefalorraquídeo. Se metaboliza sobre todo en el hígado, excretándose por la bilis. Solo del 2% al 15% se elimina de forma activa a través de la orina. Su vida media plasmática es de 90 minutos, aunque permanece activa en los tejidos durante más tiempo.

Contraindicaciones y efectos secundarios de la eritromicina

La eritromicina no está indicada cuando se padece alguna enfermedad del hígado o miastenia gravis. Igualmente contraindicada está la erotromicina cuando se es alérgico a ese principio activo así como a otros antibióticos macrólidos. Los síntomas asociados a la alergia pueden consistir en una crisis de asma, hinchazón de diversas partes del cuerpo, urticaria, erupciones cutáneas o picores o incluso un shock anafiláctico.

La eritromicina tampoco debe administrarse cuando ya se estén tomando algunos fármacos para la alergia. Igualmente contraindicada está la eritromicina en asociación con otros medicamentos como la cisaprida, pimozida, sertindol, simvastatina, teofilina, mizolastina, tolterodina o amisulprida.

Entre los efectos secundarios que pueden aparecer ante la toma de la eritromicina se pueden destacar:

  • Náuseas, vómitos o diarrea.
  • Dolor abdominal.
  • Falta de apetito.
  • Sobrecrecimiento de microorganismos no susceptibles.
  • Pérdida (reversible) de audición.

La eritromicina y el embarazo y la lactancia

Como sucede con todos los medicamentos, es conveniente consultar al médico antes de tomar cualquier fármaco. En el caso de la eritromicina no es aconsejable su administración durante el embarazo o la lactancia, ya que este fármaco atraviesa la barrera placentaria, de igual modo que también se excreta con la leche materna. De todos modos se deberá evaluar con el médico los beneficios que implica la administración de eritromicina frente a los riesgos que supone su toma tanto para el embarazo como durante la lactancia. Cabe señalar, no obstante, que no existen evidencias concluyentes con relación a sus efectos negativos para el feto o, en su caso, para el lactante.

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