Durante la era Paleozoica se produjo la explosión de la vida en los mares. Esas nuevas especies evolucionarían y, finalmente acabarían colonizando la tierra firme. Los primeros seres vivos que se independizaron del medio marino aún seguían ligados, en cierta manera, al agua. Tal era el caso de las plantas, que aparecieron en lugares pantanosos, o el de los anfibios.

El clima durante el Paleozoico medio

Con la glaciación que se produjo a finales del Paleozoico inferior, el nivel del mar descendió notablemente. A lo largo de los periodos Silúrico y Devónico se fue recuperando y se vivieron unos periodos caracterizados por la estabilidad climática. En el paleozoico medio se empezaron a fusionar Laurentia y Báltica. Por otra parte, Gondwana, situado en el sur, empezó a desplazarse girando sobre su propio eje y dejando una estela de fragmentos que se llegarían a convertir en nuevas regiones cálidas. Con la colonización por parte de las plantes de los márgenes continentales, aumentó el nivel de oxígeno al tiempo que disminuía el nivel de dióxido de carbono. Aunque el clima, en general fue benigno durante estos periodos, los científicos creen que pudo producirse una importante glaciación en el Silúrico medio.

El periodo Silúrico

El periodo silúrico debe su nombre a Sir Roderick Murchison, geólogo escocés que investigaba en el sur de Gales los fósiles que se hallaban en las rocas sedimentarias. Los siluros, y de ahí el nombre, fueron una antigua tribu que habitó en esa zona.

Los glaciares que se formaron durante el periodo anterior, el Ordovícico, empezaron a derretirse, con el consiguiente aumento del nivel marino. Gondwana continuó su rápido desplazamiento de 60º sobre su eje, mientras que otros fragmentos se dirigían hacia el ecuador. Se trataba de hechos muy relevantes, ya que en el primer caso, el movimiento de Gondwana supondría una variación muy importante de las condiciones medioambientales, mientras que en el segundo, los fragmentos terminarían formando un nuevo supercontinente que daría lugar a Norteamérica y a Europa.

El clima benigno y sin las fluctuaciones que tuvieron lugar en anteriores periodos, dieron lugar a mares templados y poco profundos en el que pudieron evolucionar todo tipo de formas de vida. Las aguas se dividían en Panthalassa, el gran océano que ocupaba el hemisferio norte y el resto de océanos menores; Proto-Tethys, Paleo-Thetys, lo que quedaba del océano Iapetus y el océano Ural.

El paso del periodo Ordovícico al Silúrico supuso una importante extinción de la fauna marina. Desaparecieron los trilobites característicos del Ordovícico, pero evolucionaron nuevos trilobites en el Silúrico, al igual que se desarrollaron nuevas formas de graptolites y braquiópodos.

Aparecerían peces muy simples en los inicios del periodo; peces que al finalizar el Silúrico ya habían desarrollado escamas para protegerse y mandíbulas para comer. Los artrópodos se multiplicarían y aumentarían en tamaño, como por ejemplo el escorpión marino gigante.

También durante este periodo se encuentran los primeros registros fósiles que indican la aparición de plantas terrestres, así como los primeros organismos multicelulares, antepasados de arañas y milpiés.

El periodo Devónico

Con la llegada del periodo Devónico el antiguo supercontinente Pangea era cada vez más irreconocible. Gondwana se alejaba lentamente del Polo sur, mientras un nuevo supercontinente se estaba formando en el ecuador; Laurasia, de donde proceden las actuales Europa, América del Norte, Rusia y Groenlandia.

El nombre Devónico procede de Devon (Inglaterra), lugar donde se estudiaban unos sedimentos rojizos asociados a este periodo. Pero si por algo se caracteriza el Devónico es por la proliferación de animales marinos que tuvo lugar en esa época, no en vano se conoce al periodo Devónico como la Edad de los peces.

Los placodermos, con protección ósea, fueron probablemente los más espectaculares. Poseían unas potentes mandíbulas que se alineaban con placas en forma de cuchilla y que hacían la función de los actuales dientes. Llegaron a convertirse en verdaderos monstruos marinos que superaban los 10 metros de longitud. Sin embargo, por razones un tanto inciertas, estos peces no iban a durar demasiado.

También en el Devónico verían la luz los primeros peces con esqueleto cartilaginoso, a partir de los cuales evolucionarían tiburones y rayas, entre otros. Otro grupo de gran trascendencia serían los peces con espinas, cubiertos de escamas y con aletas dorsales para maniobrar. En este grupo estaban los peces de aletas lobuladas, a quienes se les debe el gran paso evolutivo que dio lugar a los anfibios, o lo que es lo mismo, los antecesores de todos los vertebrados que posteriormente poblarían la Tierra. Todavía hoy se encuentran entre nosotros algunos ejemplares, como el famoso celacanto, un autentico fósil viviente.

El Devónico se caracteriza por la transición y conquista de la vida en tierra firme, encarnada durante mucho tiempo por el Ichthyostega, sin embargo, recientes investigaciones llevadas a cabo en Canadá dieron como resultado el hallazgo del Tiktaalik un pez sarcopterigio 20 millones de años más antiguo y que presenta aspectos de pez, como las branquias y las escamas, y otros aspectos de tetrápodos, como pulmones o costillas y cuello móvil.

Por su parte, las plantas se extendieron más allá de las zonas pantanosas en las que antes proliferaron. Se desarrollaron nuevos tipos capaces de subsistir en tierras secas y aparecieron los primeros bosques, con árboles que llegaron a superar los 30 metros de altura. Hacia finales de este periodo surgirían los primeros helechos y plantas con semilla. Esta exuberancia se interrumpió de repente al finalizar el periodo. Al parecer se produjo una gran extinción masiva en la que desaparecieron alrededor del 70% de las especies, aunque menor que la que se produciría en el Paleozoico superior. Las causas que se barajan son la reducción de los niveles de dióxido de carbono y un subsiguiente efecto invernadero, una importante glaciación o incluso el impacto de un gran asteroide. Sea como sea, esa extinción parece no haber afectado en exceso a las plantas.

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