Paleozoico proviene del griego y significa “vida antigua”. Fue durante el Paleozoico cuando se produce el tránsito de la vida en el mar hacia la tierra, ya que con anterioridad no existía vida en tierra firme; ni siquiera las plantas. Otro de los cambios trascendentes que tuvieron lugar durante el Paleozoico fue la evolución de formas de vida primitivas como los invertebrados –que aparecieron hace unos 350 millones de años– hacia otras más complejas como los vertebrados.

La Era Paleozoica se divide en Paleozoico Superior, Paleozoico Medio y Paleozoico Inferior, y a su vez se divide en 6 periodos: el Cámbrico, cuya duración fue de 65 millones de años; de 570 a 505; el Ordovícico, con 66 millones de años, del 504 al 438; el Silúrico, con 29 millones de años, de 437 a 408; el Devónico, con 45 millones de años, de 407 a 362; el Carbonífero, con 71 millones de años, de 361 a 290; y el Pérmico, con 43 millones de años, de 289 a 246. Cabe indicar que algunas de las fechas aún están en discusión.

El clima durante el Paleozoico inferior

En los inicios del Paleozoico el clima era, probablemente, más moderado de lo que iba a ser durante el transcurso del periodo Cámbrico. Se produjo un aumento del nivel del mar, situación que se vio equilibrada por el desplazamiento del supercontinente Gondwana hacia el sur. Este movimiento, que al parecer se produjo con relativa rapidez, provocó que en el Ordovícico Gondwana quedara ubicada en el polo Sur.

Laurentia, supercontinente formado por América del Norte y Groenlandia, se mantuvo en zonas tropicales, lo mismo que Báltica, formada por el norte de Europa y Rusia. China y Australia, por su parte, se encontraban en zonas más templadas. La ubicación de cada zona tuvo una clara influencia respecto al clima, que cambiaría bruscamente a finales del Ordovícico, poniendo fin al Paleozoico inferior con una intensa glaciación que, sin ser excesivamente prolongada, provocó una extinción masiva.

Flora y fauna del paleozoico inferior

Duante el cámbrico aparecen las algas cianofíceas. Las algas verdes, por su parte, ya eran una especie común durante el ordovícico. En este periodo se han identificado esporas de pequeñas plantas terrestres, así como los primeros hongos terrestres que, probablemente, jugarían un importante papel en posterior colonización de las plantas terrestres.

El periodo Cámbrico

El término “Cámbrico” procede de Cambria, nombre que los antiguos romanos daban a las rocas sedimentarias de Gales, y que fue utilizado por vez primera en 1835 por el geólogo inglés Adam Sedgwick.

Durante el Cámbrico se produjeron algunos hechos dignos de mención y para los que aún no hay una respuesta satisfactoria. Entre ellos la proliferación de animales con concha dura, circunstancia que ha permitido que muchos de sus restos lleguen hasta nuestros días. En el Cámbrico se produjo el estallido de vida más espectacular que ha conocido el planeta Tierra, apareciendo especies donde están incluidos muchos de los grupos principales de animales que pueblan hoy la Tierra. No está claro cuál fue el motivo de esa bonanza biológica, aunque lo más probable es que se trata de una combinación de factores favorables.

Entre los ejemplares más representativos de este periodo están los trilobites, de los que han llegado hasta nuestros días un buen número de fósiles. Fueron, probablemente, los animales más exitosos desde el punto de vista evolutivo, ya que se conocen más de 17.000 especies, perdurando millones de años, hasta la gran extinción de finales del Pérmico.

Entre los animales más relevantes de este periodo, también podría destacarse al Anomalocaris, un gistantesco “camarón” que, hasta hace poco, se consideraba como el gran depredador de trilobites y de todo lo que se cruzara en su camino. Estudios recientes, sin embargo, sugieren que en realidad no era capaz de triturar las duras conchas de esos artrópodos, por lo que su alimentación sigue constituyendo un misterio. Otro raro ejemplar fue el Opabinia, animal de difícil clasificación, cuyos 5 ojos le permitían una visión de 360º.

Durante el periodo cámbrico se desarrollaron una ingente variedad de invertebrados marinos, tales como esponjas, gusanos, hidrozoos, braquiópodos y algunas especies de equinodermos parecidos a los actuales erizos de mar.

El periodo Ordovícico

El periodo ordovícico debe su nombre a una tribu galesa conocida como ordovicios. El término se implantó en 1879 por Charles Lapworth, acabando con una polémica sobre el origen de ciertos fósiles que aparecían en los estratos de roca en el norte de Gales y que, según las teorías de Adam Sedgwick y las de Roderick Murchison, debían ubicarse en el Cámbrico y en el Silúrico respectivamente.

El periodo ordovícico concluyó con una breve pero masiva extinción de causa desconocida. Se cree que más del 60% de las especies marinas desaparecieron en la transición del Ordovícico al Silúrico.

Una característica de este periodo fue el elevado nivel del mar. Fue durante este periodo cuando más alto estuvo el nivel marino, dejando evidencia en las rocas como no ocurriría en periodos posteriores.

Aunque el final fue trágico, a lo largo del periodo Ordovícico la expansión biológica también sería realmente espectacular, desarrollándose y multiplicándose las especies. Los trilobites siguieron gozando de una gran presencia, aunque fueron los braquiópodos articulados los que se erigieron como claros dominadores del entorno marino. Aparecieron los briozoos y los primeros arrecifes coralinos. Los moluscos, cuya aparición se remonta al Cámbrico, se tornan comunes, sobre todo los bivalvos, los gasterópodos y los cefalópodos. También los ostracodermos son comunes en este periodo. Se trata de los primeros vertebrados, y se creía que fue durante este periodo cuando hicieron aparición, aunque los últimos descubrimientos retrasan su aparición al periodo Cámbrico. Lo que sí parece cierto es que los primeros peces con mandíbula aparecen en el Ordovícico.

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