Con la entrada de esta nueva era; el Mesozoico, nos encontramos con la desaparición de importantes grupos de animales, como los trilobites, que subsistieron durante toda la Era Paleozoica, los graptolites o los peces acorazados. Los invertebrados más característicos del Mesozoico serían los amonites y los belemnites, además de equinodermos, braquiópodos y cefalópodos. Los vertebrados experimentaron un auge inusitado, fundamentalmente los reptiles, de ahí que el Mesozoico se conozca como la Era de los Reptiles o Era de los Dinosaurios, fundamentalmente durante los periodos Jurásico y Cretácico. También los mamíferos (aún de pequeño tamaño) y las aves empezaron a proliferar.

La tectónica de placas en el periodo Triásico

Al finalizar el Paleozoico el supercontinente Pangea comprendía la casi totalidad de tierras emergidas del planeta Tierra. Fue durante el Triásico tardío, hace algo más de 200 millones de años, cuando Pangea empezaría a resquebrajarse en tres partes. Por un lado estaría Eurasia con América del Norte, por otro África con Sudamérica y, por último, Antártida con Australia y la India. La aparición del Océano Pacífico junto a otros mares someros hizo que las corrientes ecuatoriales empezaran a viajar hacia los polos, con lo que se produjo un cambio climático importante. Con las temperaturas más cálidas y húmedas se creó el escenario ideal para que proliferaran los dinosaurios.

Cimmeria, un archipiélago unido a Gondwana, empezaría a separarse de este a finales del Triásico. Cimmeria comprendía los territorios que hoy conforman Turquía, Irán, Afganistán, Tíbet, Indochina y Malasia. Tras esa separación colisionaría posteriormente con el sur de Asia, destruyendo el mar de Tethis. El nuevo mar que se formaría sería a su vez destruido al chocar África y la India con Europa y Asia. De esta última colisión se formarían los mares Caspio, Negro y Mediterráneo.

El clima durante el periodo Triásico

En general el clima durante el periodo Triásico fue caluroso y seco. Fue un clima muy influenciado por la existencia del supercontinente Pangea. Con su enorme extensión, los contrastes climáticos eran muy acentuados. En las zonas litorales las temperaturas eran más moderadas, sin embargo en el interior el clima era muy seco, favoreciendo la aparición de grandes extensiones desérticas. Pero también, fue un clima notablemente estacional, por lo que los inviernos debieron ser igualmente extremos en algunas zonas. Se cree que en el ecuador pudieron darse las condiciones idóneas para que aparecieran fuertes monzones. Por otra parte, no existe evidencia de que se produjera ninguna glaciación. Incluso las regiones polares debieron ser húmedas y templadas. Un clima, en conclusión, apto para que los reptiles se desarrollaran como lo harían a lo largo del Mesozoico.

La flora en el periodo Triásico

Los helechos, equisetos y gimnospermas primitivas formaban el panorama botánico que se podía contemplar durante el Triásico superior. De las gimnospermas destacaban las cicadophitinas, de las que aún perduran 21 especies en las zonas tropicales. Otro de los grupos abundantes fueron las ginkgáceas de las que, actualmente, solo queda el Ginkgo biloba. Los helechos, en este periodo, llegaron a desbancar a licopodios y equisetos, alcanzando alturas que superarían los 30 metros.

Laurasia, con su clima más seco y cálido, se convirtió en el lugar idóneo para que proliferaran cactáceas y palmeras, mientras que en Gondwana, notoriamente más húmeda, se desarrolló una vegetación más abundante, donde destacaban los helechos y las coníferas gigantes.

La vida animal en el periodo Triásico

Aunque casi todo el mundo asocia esta era como la de los dinosaurios, durante el Mesozoico y, concretamente, en el periodo Triásico, unas criaturas de pequeño tamaño hacen su aparición; son los mamíferos. Tras la gran extinción del Pérmico quedaron pocas especies, entre ellas algunos cinodontos que, hace 215 millones de años, darían origen a los mamíferos. No se conoce gran cosa sobre su fisiología durante esa época. Parece ser que eran animales semejantes a musarañas que debían cazar de noche. Otro hito evolutivo destacable lo encontramos entre los insectos; durante el Triásico aparecería la primera especie que experimentaría una metamorfosis completa.

Los mares triásicos estaban notablemente concurridos y habitados por especies fascinantes, como el Notosaurio o el conocido Ictiosaurio, con una longitud cercana a los 15 metros.

Durante el Triásico medio aparecen los primeros dinosaurios y hacia finales de este periodo empiezan a colonizar rápidamente el planeta. El grupo más significativo era el de los arcosaurios, donde estaban incluidos tecodontos, pterosuarios o cocodrilos. Aparecen pequeños reptiles voladores que iban de árbol en árbol. Al parecer sus alas carecían aún de plumas. Eran los pterosaurios.

El periodo Triásico también concluye con una extinción masiva, aunque no tanto como la del Pérmico o la que se produciría posteriormente en el Cretácico. En cualquier caso esta extinción acabó con todos los reptiles mamiferoides, tecodontos y rincosaurios, entre otros, dejando vía libre al resto de dinosuarios que dominarían el planeta los próximos 165 millones de años.

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