Durante el Mesozoico, tanto en los periodos Triásico, Jurásico como Cretácico, se produjeron importantes cambios climáticos, tectónicos y evolutivos. Por lo que respecta a los movimientos tectónicos el Mesozoico se caracteriza por la fragmentación que sufrió el supercontinente Pangea, dividiéndose en un gran continente que quedaría en el norte; Laurasia, y otro que se ubicaría en el sur; Gondwana. Hacia finales del Mesozoico la composición de los continentes ya no difería en exceso de la que conocemos en la actualidad. Laurasia daría lugar a Norteamérica y Eurasia mientras que Gondwana se dividiría en América del Sur, África, Australia, la Antártida y el subcontinente de la India.

El periodo Jurásico debe su nombre a las montañas del Jura; lugar situado entre Alemania, Francia y Suiza en el que se investigaban depósitos fósiles de origen marino. No es de extrañar ya que durante el periodo Jurásico estas tierra estaban sumergidas formando mares de carácter tropical.

El clima durante el periodo Jurásico

La ruptura de Pangea que se inició en el Triásico conllevó unas consecuencias climáticas que se dejaron sentir en el Jurásico. El clima global se tornó más húmedo y también más cálido. Otra de las consecuencias fue el aumento del nivel del mar con las subsiguientes inundaciones de las tierras litorales y la creación de nuevos mares.

Los expertos han hallado pruebas que vienen a demostrar que durante el Jurásico se dieron algunos episodios climáticos extremos que, probablemente, se debieron a la aparición masiva de metano que procedía del subsuelo marino. Cabe señalar que el metano es un gas con un importante efecto invernadero. Más allá de estos fenómenos, y al igual que sucediera durante el Triásico, no hay evidencias de glaciaciones.

La flora en el Jurásico

Por lo que respecta a la flora hay que destacar la proliferación de las gimnospermas, formando grupos que serían exclusivos de este periodo, como las bennetitales o las Caytoniales, con caracteres intermedios entre las gimnospermas y las angiospermas. El clima cálido y húmedo hizo posible que se formaran extensas junglas con un gran auge de las coníferas con formas ya bastante similares a las que vemos en la actualidad. Cicadáceas y helechos también fueron muy abundantes durante este periodo.

La fauna en el Jurásico

Aunque seguían dominando los pterosaurios, aparecen las primeras aves con plumas y alas pero sin pico. Su aspecto era todavía una mezcla de ave y reptil y estaban representadas por el grupos de las arqueornites. No se vuelven a encontrar restos fósiles de aves hasta el Cretácico, donde ya presentan características más modernas y que las asemejan a las aves actuales.

Los corales aparecen formando arrecifes en las aguas poco profundas. En los mares abundan los peces ganoideos y los holósteos. Entre los artrópodos evolucionaron algunas especies semejantes a los cangrejos y a las langostas. En cuanto a los mamíferos, los registros fósiles aún son muy pobres a lo largo de este periodo.

Los dinosaurios del Jurásico

A lo largo de periodo Jurásico los dinosaurios se diversificarán. Es en esta época donde se encuentran las formas más curiosas y los dinosaurios de mayor tamaño. Los dinosaurios se han clasificado desde siempre en dos grupos; los saurisquios y los ornitisquios.

Los saurisquios se dividen a su vez en dos subgrupos: los terópodos (bípedos y carnívoros) y los saurópodos (cuadrúpedos y herbívoros).

Los terópodos empiezan a evolucionar a partir del periodo Triásico, aunque el primer grupo considerado de pleno derecho como terópodo fueron los ceratosaurios, como por ejemplo el Coelophysis. Otro grupo que progresó en el Jurásico fue el de los torvosaurios, del que surgió uno de los depredadores más destacados del Jurásico; el Megalosaurus. Posteriormente evolucionarían los alosauridos, cuyo representante, el Allosaurus, fue otro terrible depredador del Jurásico.

Los saurópodos eran los grandes dinosaurios por excelencia. Eran herbívoros y gregarios y estaban distribuidos a los largo de toda Laurasia y Gondwana, a excepción de la Antártida. Saurópodos característicos del Jurásico fueron el Diplodocus o el Braquiosaurus.

Los ornitisquios están compuestos por un grupo de dinosaurios herbívoros que se diversificó en gran medida. En la actualidad se dividen en 3 subgrupos: tireóforos, marginocéfalos y ornitópodos.

Los tireóforos eran herbívoros cuadrúpedos con armadura ósea en la región dorsal y superior del cuerpo, con tamaños que oscilaban entre 1 y 10 metros. A su vez se dividían en tres grupos; los escelidosáuridos, los estegosáuridos y los anquilosáuridos.

Los marginocéfalos (exclusivamente del periodo Cretácico) eran herbívoros que caminaban a dos o cuatro patas y cuya característica más destacable eran los cuernos que lucían en sus cabezas así como una cresta ósea en la parte posterior del cráneo.

Los ornitopodos se caracterizaban por sus pies de tres dedos, parecidos a los de las aves. En su momento fueron uno de los grupos de herbívoros más exitoso, probablemente debido al desarrollo que experimentó su aparato masticador, el más complejo que se dado en los reptiles.

Si el artículo te ha parecido interesante ayuda a su difusión con un clik en "me gusta".

Podéis seguir mis artículos en Twitter.