Las distintas especies de equinácea, originarias de América del Norte, fueron extensamente utilizadas por las tribus indígenas, sobre todo aplicadas a las heridas causadas por flecha y a las mordeduras de serpiente.

Los primeros colonos observaron y siguieron el ejemplo de los indígenas incluyendo la equinácea entre los remedios herbales y entrando a formar parte de la farmacopea occidental, a la par que iban creciendo sus aplicaciones medicinales. Buena parte de su fama se le atribuyó por su supuesta eficacia ante enfermedades de transmisión sexual, como la sífilis o la gonorrea.

La equinácea se utilizó mucho debido a sus propiedades como desinfectante bactericida, sin embargo, con la aparición de los antibióticos, su uso fue decreciendo notablemente. Una tendencia que en los últimos tiempos se ha ido modificando, en parte, debido a la resistencia que muestran ciertas bacterias a los antibióticos.

Propiedades de la equinácea

La equinácea se utiliza a menudo para combatir las infecciones del tracto respiratorio superior, más concretamente para el resfriado común. Aunque algunas personas lo emplean de modo preventivo, su utilidad en este sentido probablemente sea nula. Donde sí se muestra eficaz es en combatir los síntomas del resfriado.

Otras infecciones donde también es común el uso de la equinácea son la influenza, el herpes genital, enfermedades de las encías, el tifus, la malaria, la difteria, infecciones de levadura vaginales, del tracto urinario o del torrente sanguíneo.

También la equinácea ha encontrado su lugar en otras afecciones como el síndrome de fatiga crónica, dolores de cabeza, reumatismo o incluso el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Conviene tener presente, sin embargo, que la Natural Medicines Comprehensive Database clasifica la equinácea como posiblemente eficaz para el refriado común y para las infecciones vaginales por levaduras. Para otras afecciones no hay evidencia científica suficiente.

Dosis y tomas de la equinácea

Aunque la equinácea puede tomarse dejando secar la planta, por comodidad se suelen tomar suplementos que contienen equinácea, tanto en forma de tabletas, comprimidos, cápsulas o tintura. En cualquier caso hay que atender a las indicaciones del prospecto.

Las dosis que suelen emplearse, por ejemplo en afecciones comunes como el resfriado, el dolor de garganta o la bronquitis, son de 1.000mg al día repartidas en 5 tomas hasta que desaparezcan los síntomas. En todo caso no es aconsejable su utilización en periodos excesivamente prolongados.

Componentes de la equinácea

La equinácea es rica en diversos componentes, tanto en la raíz como en las hojas o las flores.

En las hojas destacan el ácido salicílico, el cafeico, el p-cumárico y el siríngico. Las hojas también contienen mucílagos.

En las flores podemos encontrar alcoholes como el faradiol, arnidiol, beta-sitosterol y taraxasterol.

En la raíz se pueden encontrar alcaloides como la betaína, aminoácidos como la asparagina, así como almidón, pectina, fibra, taninos, lecitina, vitaminas del grupo B, vitamina C o beta-carotenos y minerales como el calcio, el hierro, el magnesio o el sodio.

Su aceite esencial es rico en timol.

Efectos secundarios de la equinácea

Utilizada en el corto plazo, la equinácea resulta segura en la gran mayoría de las personas. En cuanto al largo plazo no se dispone de la información suficiente. En este sentido hay que decir que se han reportado algunos casos en los que han aparecido efectos secundarios indeseables como náuseas, vómitos, diarrea, dolor de garganta, dolor de cabeza, mareos, insomnio o dolores articulares o musculares.

Para los niños también parece segura, siempre y cuando no se utilice por más de 10 días. Al parecer, en algunos casos se han desarrollado erupciones cutáneas.

Aunque se carece de la información suficiente al respecto, se desaconseja su uso durante el embarazo y la lactancia. Tampoco se recomienda la utilización en los casos de trastornos autoinmunes como el lupus, la esclerosis múltiple, la tuberculosis o la artritis reumatoide, ya que la equinácea parece tener efectos sobre el sistema inmunológico que podrían empeorar estas enfermedades.

Por último conviene consultar con el especialista si se están tomando ciertos medicamentos, ya que la interacción de los mismos con la equinácea puede resultar contraproducente.

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