La envidia es uno de los tantos sentimientos negativos que poseen los seres humanos. La medida y la frecuencia en la que se siente envidia varía de persona a persona, pero en general todos la han sentido de vez en cuando.

Al ser una emoción natural, será inevitable sentirla y está caracterizada como negativa y dañina. Sin embargo se habla de un concepto derivado de la misma, donde el sentimiento está presente, pero sin el grado dañino y negativo que posee la original y a esto se lo denomina envidia sana.

Se dice que la envidia sana no trae repercusiones y que es producto de ciertos deseos reprimidos en las personas, cuando ven que aquel sueño que tienen por cumplir está cumplido en otros.

Es común escuchar que una persona se alegre de algo bueno que le pasa a un amigo o familiar y repita la frase "Qué envidia sana", lo cual querría decir que le gustaría estar en la situación de su amigo o familiar, pero de todos modos se alegra por el mismo.

¿Existe la envidia sana?

Viéndolo desde un punto de vista radical, la envidia como tal es un sentimiento negativo, pretencioso y que odia el éxito, la buena fortuna y todo lo positivo que les ocurre a los demás y de acuerdo a un concepto como el anterior la envidia sana sería paradójica y por ende no podría existir.

Pero si se habla desde una perspectiva más permisiva, podría entenderse que la envidia sana no es precisamente envidia, sino deseos que no abarcan querer que a otro le vaya mal, sino querer que a uno mismo le vaya igual o mejor que aquella persona que está teniendo éxito.

Partiendo desde estos dos conceptos, se puede decir que la envidia sana no es un derivado de la envidia, solo una frase que interpreta deseos.

Sentirse mal por el éxito de otro no es sano

Hay personas que no soportan la idea de que otros tengan mejor suerte y cada vez que a alguien de su círculo le va bien, se enferman, se sienten mal y por último se sienten fracasadas e inútiles.

Esta es la forma más común de envidia y no puede catalogarse como envidia sana, pues enfermarse por el éxito de otros, así no se les desee el mal, denota una actitud de derrota y la única persona que se hace mal es la envidiosa.

La envidia daña al envidioso

Aquellas personas que sienten envidia por las que les salen bien las cosas, irradian energía negativa que repercute sobre ellas mismas. Cada mal deseo, cada maldición y cada mal pensamiento hará que la persona sobre la que se quieren volcar esos malos deseos tenga más éxito y el envidioso, al estar lleno de malas energías, tendrá mala racha y en todo lo que haga le irá mal.

Cosas a considerar

Las personas tienen distintos destinos y las cosas llegan cuando tienen que llegar, ya sean cosas buenas o malas.

El hecho de que a otros les vaya bien, no significa que a uno le tiene que ir igual, pues el destino se encarga de dar lo que la persona se merece en el momento en que se lo merece.

No vale de nada desesperarse, pues el momento de la llegada de las cosas buenas no vendrá más pronto ni se aplazará con sentir desesperación.

Todos los seres humanos tienen derecho a tener un momento de alegría y el éxito de otros, conseguido por el buen camino no perjudica a nadie más, así que la envidia es solo egoísmo, que hace que las personas que la sienten no puedan progresar a nivel personal, social y emocional.