Con su primer largometraje, Gigante, Adrián Biniez (Buenos Aires, 1974) hizo realidad un sueño que nunca había sido una ambición: ser director de cine. El argentino, uruguayo de adopción, no posee ninguna formación como cineasta, lo de Biniez es pasión pura y ganas de contar las historias que le salen del corazón.

En su periplo internacional, Gigante hizo su primera gran parada en la competencia por el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín en 2009; Biniez regresó a casa con el Premio del Jurado (el Oso de Plata) y el Alfred Bauer Preis a la mejor Ópera Prima.

La historia del tímido y enorme Jara, que no se atreve a confesarle su amor a su colega de trabajo, cautivó al gran jurado, a la crítica y al público de Berlín, para más tarde iniciar un viaje de conquista por muchos países, entre ellos el Festival Internacional de Cine de San Sebastián donde se realizó esta conversación.

¿Cómo ha sido para ti obtener con tu primer largometraje no solamente premios sino también buena crítica tanto especializada como del público?

Todo lo que está sucediendo me es muy raro. No tengo educación formal, pero siempre leí sobre cine, siempre vi películas... Me tomó de sorpresa. Cuando terminé de hacer la película, me sentía orgulloso, y me daba por satisfecho por que le gustara a la gente. Lo de Berlín me sorprendió... Aunque siempre fantaseo mucho, con Berlín no, era muy realista. Estar en la competencia fue wow...

¿Cómo ha sido tu camino de ser músico a convertirte en director de cine?

Sigo siendo músico. Soy cantante de grupos de rock chicos, no soy famosos, son más bien grupos pequeños... En la película, al personaje principal le gusta la música rock... Siempre he tocado, desde los 14 años, obviamente nunca ha pasado nada, he grabado tres discos que lo habrán comprado 200 personas... (risas) Así que nunca he podido vivir de la música, he tenido trabajos más bien normales... ahora con el éxito de Gigante es que he podido vivir un poco de “algo artístico” ...

¿Cómo crees que Gigante pudo conectar con todo tipo de público?

No sabría decirte... Sinceramente lo que quería hacer era una película romántica con una mirada muy masculina; quería plasmar cosas que he visto en mí en algunos momentos o en mis amigos, eso que es muy masculino que parece que vamos como misiles hacia un objetivo, y es que no es así, o no siempre... Me gustaba la idea de contar sobre la timidez masculina, del hombre tratándose de acercar a la chica.

Mis amigos se ríen mucho de mí porque yo soy muy tímido, y no lo parezco para nada (risas). Siempre fui así, siempre tuve una timidez rara. Como cantante sobre el escenario soy de los que se tiran al piso, pero una vez que bajo del escenario, no soy así... Me cuesta mucho la relación uno a uno, más que con mucha gente. He mejorado con los años, y ahora que he tenido que dar tantas entrevistas, me curé del espanto (risas).

Trato de ver la película en diferentes lugares, con diferentes públicos, veo que la audiencia reacciona de forma muy distinta, que se ríen de cosas que no lo hubiera imaginado. Me gusta mucho apreciar esas diferencias, de ver cómo funciona el lenguaje audiovisual.

Hay ciertos temas que son los preferidos tanto del público como de muchos realizadores, como: sexo, dinero, violencia. ¿Por qué en tu primera película tomas el temas del amor?

Porque de todas las ideas que tenía para hacer una película, me pareció la mejor. Tenía anotaciones, un archivo de ideas que puede ser una frase o dos... Un día me dije que sería bueno escribir un guión, y cuando vi todas ideas que tenía, esa me pareció la más atractiva, la que podía contar y la que más me emocionaba.

¿Te hubiera sido posible tu desarrollo como cineasta en Argentina?

No, porque en Buenos Aires no conocía a nadie en el medio del cine argentino. Lo más cercano era que mi hermano y yo comprábamos revistas de cine y veíamos películas. Es muy nuevo que el cine uruguayo esté teniendo más presencia; se hacen de tres a cuatro películas de ficción por año, aunque sí se realizan muchos documentales. Somos apenas 3 millones de habitantes... Se hacen muchas co-producciones, sobre todo con Argentina y últimamente con algunos países de Europa.