Norma Miranda despliega paz y belleza a partir de sus palabras, su contacto con la realidad más triste de la Argentina le permite tener un orden de prioridades diferente al de cualquier otro ciudadano. Dirige las Aldeas de Jóvenes para la Paz de la Serpaj.

Pregunta.- ¿Cuándo un joven está en situación de riesgo?

Respuesta .- Un joven en riesgo es una víctima de pobrezas múltiples, es decir, no padece solo una dificultad para conseguir alimento, no puede cubrir sus derechos básicos, comprender un texto, para expresar lo que sienten, para defenderse cuando son maltratados. El riesgo que padecen es sanitario, educacional, de violencia, de inseguridad. Viven en barrios donde hay muchísima inseguridad, mucha más de lo que aparece en los diarios.

P.- ¿Por qué consideran que estos casos están “judicializados”?

R.- Muchos de los chicos que vienen a la aldea atraviesan situaciones judiciales por cuestiones asistenciales o penales. Hasta el 2005 trabajábamos con la Ley de niñez que metía todo en la misma bolsa, los chicos iban a institutos por pobreza o por delincuencia. Esas instituciones son una especie de cárceles ya que allí los chicos viven en malas condiciones, encerrados y sin ninguna actividad que hacer. Nosotros tratamos que los chicos no vayan a parar a los institutos, porque en verdad no resuelven el problema.

A partir del 2005, con la modificación de la Ley, estas situaciones no se pueden dar, debe haber una causa penal muy importante para que se los pueda separar de sus familias y se los meta en un instituto; hay que asistir a la familia y mantener al joven dentro de ese grupo. De eso hablamos cuando decimos que los jóvenes que asistimos están “judicializados”.

P.- ¿En qué consisten las Aldeas de Jóvenes para la Paz?

R.- Existen dos aldeas una en General Rodríguez y otra en Pilar. Yo coordino las dos. Es un espacio abierto, para ambos sexos, para jóvenes de entre 12 y 21 años. Con un perfil educativo-productivo, constituyen espacios educativos en educación física, computación, oficios, actividad agropecuaria, de elaboración de manufacturas, conservación de alimentos, tambo, panadería, apicultura, granja, huerta, etc.

También los incentivamos para que vuelvan al colegio, ya que son muchos los chicos que dejan de asistir a la escuela. Es por esto que buscamos profesores apasionados por lo que hacen, porque eso es lo que estimula a los chicos en la curiosidad y en las ganas de saber, que perdieron por la realidad que viven en su barrio. Los maestros de las escuelas están resignados, no creen que los chicos en esas condiciones puedan mejorar, y los marginan, eso es terrible.

Además de los talleres promovemos lo que es la “cultura de paz y no violencia”, es por esto que todo el trabajo que hacemos se basa en cómo manejar las relaciones que entablamos, cómo aprender de nosotros mismos y cómo lograr que los chicos tengan autonomía para tener elementos para discernir y voluntad y autoestima para hacer algo a partir de la ayuda y enseñanzas de la fundación.

P.- ¿Cuántos jóvenes participan?

R:.- Tenemos aproximadamente unos 200 chicos.

P.- ¿En qué condiciones los reciben?

R.- Nosotros somos quienes vamos casa por casa contando lo que hacemos, buscando el interés en los chicos, recorremos los barrios, cuando faltan los vamos a buscar a sus casas, involucrándonos en lo que les está pasando. Tenemos la necesidad de que ellos sientan que están acompañados y eso, de a poquito, va teniendo sus frutos.

P.- ¿Cómo evolucionan?

R:.- Hay distintas reacciones. En muchos casos, son las escuelas quienes traen a los jóvenes por problemas para relacionarse, en algunos casos ni siquiera hablan. Son mudos. Otros llegan tapados con la capucha y la gorrita, y ni siquiera se les ve la cara.

La evolución es muy visible, los que llegan mudos, terminan hablando y los que se escondían la cara se empiezan a dejar ver.

Los chicos se van soltando porque no los juzgamos, los acompañamos en su desarrollo, esos son signos muy palpables. Mientras que en la escuela, mejoran la relación con sus compañeros de clase.

P.- ¿Qué relación tienen con el Estado?

R.- Establecemos una diversidad de relaciones con el Estado. Nosotros creemos que es fundamental su fortalecimiento, no somos opositores a él, a la democracia hay que mejorarla. Tenemos que ir dando pasos para que nosotros tengamos una mejor participación, como lo plantea la Constitución, y que también sean vinculantes nuestras opiniones con las decisiones que toma el Estado.

No se están buscando las cusas reales, entonces hay muchos espacios que se encargan de lo asistencial, y lo asistencial no modifica absolutamente nada, solo en lo inmediato, en un parche. Hay que ir al fondo y dar solución a las problemáticas desde su base. Muchas imposibilidades para resolver las problemáticas se dan en la forma en que miran a una persona, si hay que modificar algo es la mirada de todos hacia todo, y a su vez, quienes tengan responsabilidad en los cambios, deben realizarlos.

P.- Teniendo en cuenta la situación política actual ¿Es posible su pronta solución?

R:.- Yo siempre tengo esperanzas de que cambie, y para eso trabajamos. No hay que darse por vencido, hay que seguir trabajando para que las cosas cambien.

Los barrios en los que los chicos se mueven están insertos en lo que nosotros llamamos “la industria del delito”. Es decir, no hay clubes para que participen en deportes, no hay actividades culturales importantes, no hay actividades para que los chicos no estén en la esquina con algún dealer o vendiendo droga. No se engancharían tanto en eso si tuvieran en qué pensar, porque estarían ocupados en otra cosa. Pero el Estado abandona esos espacios y son ocupados por personas que no tienen escrúpulos y que no le importa si el pibe se da o no con paco.

Una de las cosas que descubrimos es que los chicos no encuentran ni piensan en el porvenir, la gran mayoría con suerte termina la escuela primaria, y con ello, finaliza la posibilidad de tener un futuro bueno para ellos y sus familias.

Lo interesante es que nos damos cuenta que la situación no es muy diferente en el resto de la región, está pasando lo mismo. Eso tiene relación con la estructura de dominación que padece América Latina desde hace muchos años..

Últimamente los medios se ensañan con los jóvenes, cuando en verdad el número de menores en situación penal por homicidio es de un 3% en relación con la gran mayoría que son los adultos. A su vez, con la sobreexposición de casos, lo no natural se naturaliza y ya no importa la muerte de un chico en manos de un policía ó en la salida de un boliche en José C. Paz.

P.- Ustedes trabajan con la paz...

R.- Adolfo Pérez Esquivel dice que lo contrario de la paz no es la guerra, sino el miedo a la paz. Y me parece significativa esa diferencia, porque el trabajo por la paz requiere de una cabeza distinta, que no busque resolver los conflictos por el lado de la violencia pero además requiere que se haga algo cada día.

A su vez, el concepto “No” a la violencia, tienen una connotación positiva, ya que significa que yo no apruebo esa forma, no le doy entidad a la violencia como forma de relacionarme yo con las otras personas.

P.- ¿Por dónde se empieza?

R.- Se empieza por uno y también por arriesgarse no es fácil, pero es un ejercicio que uno va logrando con los años, y la única forma es poniendo el cuerpo, uno tiene que indignarse por las cosas que pasan y hacer algo, por mínimo que sea. Por momentos creo que la gente no se arriesga por comodidad. Imaginemos todo el dinero y energía que se mueven alrededor de los juguetes bélicos ó los jueguitos de la Play.

Esas situaciones, que parecen virtuales en la pantalla, pasan en serio y uno deja de tener un padre, un hermano, un amigo, porque apareció un arma. Hay que modificarlas y dejar de educar y entretener en la violencia. No podemos estar tan divididos con la injusticia social que hay, no puede ser que seamos ellos y nosotros. Los chicos están en la calle y la gente los excluye como si les fueran a contagiar de pobreza, cuando en verdad esos chicos necesitan ser reconocidos como personas, darle un beso, preguntarle cómo se llama quién es. No es tan difícil reconocer al otro como personas, eso todos los podemos hacer.

A parte, cuando hablamos de delincuentes o de inseguridad, hay en todas partes. También hay muchos delincuentes en los countries y , para uno es una persona muy importante y exitosa, porque uno no sabe lo que hay por detrás. Recuerdo a un funcionario que vendía leche en mal estado a las escuelas, ¿no es un criminal?¿Dónde está preso ese hombre? Es traición a la patria para mí.

P.- ¿Con qué país soñás?

R.- Con un país que ame la libertad, en todos sus aspectos, y libre de pensamiento sobre todo.

P.- ¿Qué tan importante es la Fundación para la Sociedad?

R.- Para mí hay muchos que ni saben que existimos, tiene visibilidad la fundación por Adolfo, que fue Premio Nobel. Él es una persona totalmente coherente con lo que cree, ojalá la comunidad aprendiera de él y ojalá la gente tenga ganas de sumarse a estos trabajos porque en general hay mucha demanda y muy pocos te ayudan y alientan.

La gente cree que solo las organizaciones pueden hacer algo por los derechos humanos. Cuando en verdad todos estamos involucrados en lo que nos rodea, hay que pararse y hacer algo, intervenir, participar, etc.