Francisco Catena es el autor de la novela Por el Cielo, Norma Jeane. El deseo concedido de Marilyn Monroe. Esta novela, publicada por Ediciones Carena, tiene como tema fundamental la cuestión de la vida después de la muerte, aunque desde una perspectiva racional y científica. En esta entrevista intentaremos profundizar en las cuestiones fundamentales de esta novela con el autor, Francisco Catena.

¿Cómo abordas el tema de la vida después de la muerte?

Yo diría que lo enfoco desde una perspectiva inédita. Desde siempre, la vida después de la muerte ha pertenecido a los dominios de la religión y del esoterismo. Modestamente, aunque con toda decisión, yo intento liberarla de esas prisiones. Mi previsión es que una especie de inteligencia cultural y tecnológica como la nuestra llega, en un momento u otro, a un nivel evolutivo de su cultura en que adquiere la capacidad de hacer realidad ese sueño ancestral, y por tanto la vida después de la muerte podrá existir y será obra de la inteligencia. Intento que esto se pueda entender para que se valore la tremenda importancia de la paz y la justicia social, pues a mi juicio serán imprescindibles para que lleguemos a ese momento en las condiciones necesarias para hacer bien hecho algo tan importante.

¿Cuánto hay de autobiográfico en esta novela?

La historia principal de la novela es la de Marco, un muchacho que adora a Norma Jeane. Y en esa historia… bueno, yo no me llamo Marco, no soy profesor universitario especializado en evolución de aves, mis amigos y mis hermanos no tienen esos nombres. Todo lo demás es cierto.

¿Qué papel juega Marilyn Monroe en tu novela?

Fundamental, y más de uno. Es muy evidente que Marilyn aparece en los sueños de Marco, ahí interviene directamente como personaje. Siempre está, además, presente en el pensamiento, en las decisiones vitales de Marco. Marilyn interviene también en las otras dos historias, aunque el lector no la identifique desde el primer momento. Pero lo verdaderamente especial está en el final. Ahí es donde el lector podrá preguntarse qué papel ha jugado Marilyn a lo largo de toda la novela… y la respuesta le sorprenderá.

La novela se nutre de tres historias paralelas que acaban entrelazadas. ¿Te fue muy difícil crear estas historias?

En su mayor parte no. Ylenia de Argos es una historia que había inventado cinco meses antes, y la tenía en mi mente escena por escena. En la historia de Marco decidí utilizar mis fantasías con Norma Jeane. Solo tuve que dar un argumento completo y coherente a esos sueños, y escenificarlos en un ambiente que el lector pudiera visualizar con facilidad. La tercera historia es la que requirió un proceso creativo más profundo. Transcurre en un mundo llamado Aabán, y en ella recurrí al auxilio de mi mundo interior, Ari Nova, mi mundo soñado desde mi juventud. Aunque aproveché algunas de las aventuras que había imaginado años atrás, como la liberación de Interna Doraymo, tuve que idear otras historias nuevas. Pero lo más difícil fue imaginar el Cielo. Tuve que concretar cómo podría ser el mundo después de la muerte, diseñarlo en mi mente, y algunos aspectos difíciles demandaron un extra de imaginación, generosidad y perspectiva sociopolítica. Debía conseguir que ese mundo fuera estable, racional y deseable.

Tengo entendido que mucha gente te ha ayudado en este proyecto creativo. ¿Qué tal ha sido la experiencia?

Maravillosa, de verdad. Di a leer el manuscrito a hermanos y amigos, gente en quien he depositado toda mi confianza tanto por su valor humano como por sus conocimientos y su capacidad crítica. Sus sugerencias me han ayudado mucho a evolucionar la novela. Entre el primer manuscrito y el texto final hay una mejora sustancial, incluso en algunos aspectos de argumento y de diseño social. He recibido también la ayuda puntual de Takako Matsu, una famosa artista japonesa que llegó a enviarme su partitura original cuando le pedí permiso para utilizar su música en la canción de Talia. Pero lo que más me llena es haber permitido que todas esas personas hayan formado parte de un proyecto tan especial, que el mérito de lo que pueda aportar este libro sea, en parte, de ellos también.

Me ha llamado mucho la atención la portada. Se trata de una fotografía no demasiado conocida de Marilyn Monroe, pero en la que está muy guapa. ¿Es importante esta fotografía para la novela?

Sí, por tres motivos. Primero, forma parte del argumento. Por eso la he titulado, en la página de créditos, 56 is beautiful. Segundo, es una foto de antes de ser Marilyn Monroe. Tenía 19 años, empezaba a trabajar de modelo y era, simplemente, Norma Jeane, la persona, no la estrella. Y en la novela se trata a Marilyn como persona, no como un icono sexual. El tercer motivo es evidente: ¡tú mismo has dicho que te ha llamado la atención!

¿Tienes nuevos proyectos en mente para futuras novelas?

Por supuesto, ya estoy planeando la siguiente. Como anticipo diré que habrá una mezcla intensa de ciencia y sentimiento, que estará ambientada en un futuro creíble, y que tendrá alguna relación fundamental con Por el Cielo, Norma Jeane. Pero no será una continuación. Y estará concebida desde el principio con un propósito muy especial… ¡No puedo decir más!