La entrevista al pintor Enrique Reina Segura consta de tres partes, quedando repartida en sendos artículos. Desde aquí, puedes enlazar con la primera parte o con la última.

S.P.B.: Cuando aprobaste la oposición, te destinaron a Extremadura. De allí, te trajiste piedras para tus composiciones, cajas de vino Tempranillo y sus paisajes en la retina. En tu última exposición, latía el carácter de esta tierra.

E.R.S.: Pues sí, la verdad es que debo mucho a esa tierra, a Extremadura, vecina nuestra y además muy similar a nosotros en el carácter, en la fiesta; en muchas parcelas se parece mucho a nosotros, los andaluces. Y bueno, el paisaje tiene una riqueza impresionante... A mí, como paisajista me encanta. Porque mi pintura (sigo un poquito hablando de ella) es mancha, pero mi temática favorita es el paisaje, es lo que más trabajo, y lo que más muestro en mis exposiciones. Aunque toco todos los palos, el paisaje es, básicamente, mi personalidad artística. Entonces, evidentemente bebí mucho de ese paisaje extremeño, que es muy rico. Y luego, anecdóticamente, lo de las piedras... Sí, cada vez que venía a Andalucia traía una piedra y me decía mi madre que iba a desmontar Extremadura y me la iba a traer para acá , que me van a denunciar... Pero es que me encantaban las piedras, la riqueza textural que tienen las piedras extremeñas. Con ellas, he ido decorando mi casa.

S.P.B.: En mayo de 2011, tres cuadros tuyos de gran formato presiden el escenario de la Antígona de Palacio Luna, estrenada en el Teatro Circo de Puente Genil. ¿Qué sentiste al ver tus cuadros en un escenario, sirviendo de fondo para la tragedia de Sófocles?

E.R.S.: Mira, en esta pregunta te puedo contar que yo, de pequeñito, más que pintor, quería ser escenógrafo. Yo, desde chico, vengo decorándolo todo: empecé con los Play-movil, y hacía auténticas maquetas y verdaderos escenarios... Luego, el escritorio donde yo estudiaba lo forraba todo de papel y era como una "minimaqueta" de un plato de televisión.

Desde siempre perseguí eso. Ya luego llegué a mi vivienda: mi habitación de estudiante era también una especie de escenografía, ¿no? Además, recuerdo que en esa época de la facultad, a mediodía nos reuníamos a comer, y teníamos un espacio que se llamaba "Cotilleos sobre la mesa", con su decorado por supuesto: era donde nosotros hablabamos pues.. de todo, un poco de todo. Y bueno, el decorado ha ido acompañándome siempre. Luego, ese gusto por la escenografía lo he trasladado a mi casa. Mi estudio es como una sala en la que desarrollo todas las ideas que necesito plasmar.

Respecto a lo que sentí en Antígona, bueno... viene a colación de lo que estaba contando: mi evolución en la escenografía. Para mí, Antígona fue el principio de una puesta en escena real, en un teatro, de mi escenografía. Básicamente, yo era el escenógrafo de esa obra y para mí fue una "pasada". Porque claro, yo disfruté no sólo como escenógrafo sino, además, como actor que se movía por ese espacio que yo mismo había creado. Entonces fue... no puedo describirlo. Fue algo impresionante. Sentí... no te lo puedo describir... Una sensación de mucho placer, haber creado un espacio escenográfico y haberme movido por él, después de tantos años persiguiendo el hacer escenografía para un teatro o un espectáculo. Soberbio, fue.

S.P.B: Tienes talento para transportar al espectador al corazón de la ciudad: por ejemplo, retratas hábilmente su atmósfera en obras como Madrid al amanecer. Por otro lado, te defines como un pintor de paisajes; de hecho captas con destreza el color de los ríos, algo nada fácil (dices que, en cada pueblo, la tonalidad del agua es distinta). ¿Cómo te sientes más cómodo, reflejando ambientes urbanos o plantando tu caballete en el campo, como los primeros impresionistas?

E.R.S.: Pues mira... yo siento más placer pintando paisajes en el campo. Pero claro, creo que es necesario pintar lo urbano para crear esos dos planos, mostrarlos a la gente y contar cómo el ser humano va, poco a poco, comiéndose ese paisaje que es idílico, esa naturaleza que nos lo da todo. Y es que yo creo que esa naturaleza... es necesario observarla, disfrutarla, sentirla. Mis exposiciones siempre van a mostrar esa antítesis entre lo natural y lo urbano, enfrentados, para que el público se dé cuenta de cómo es el espacio urbano y cómo es el espacio natural. Pero, por supuesto, yo disfruto en el espacio natural y representando el espacio natural. La verdad es que me interesa cómo el hombre va invadiéndolo y va construyendo en él, a veces de una manera bella, otras de una manera tremenda y atroz. Me preocupa cómo vamos minando el espacio natural.

A continuación, Enrique, Victoria y yo buscamos algunos ángulos para fotografiar distintos rincones de su casa. Aprovecho para preguntarle por esa otra pasión suya, la de artista - artesano. En el siguiente artículo, hablamos de ésta y otras cuestiones y nos despedimos del artista.