Las normas de cortesía son frases o acciones que expresan los buenos modales de una persona y el respeto de esta hacia los demás. Son frases que demuestran el grado de consideración que sentimos hacia aquellas personas a quienes nos dirigimos, y deben darse a todos por igual, sin importar su condición social o jerarquía; en la familia, en el trabajo, en la escuela y aun, cuando debemos dirigirnos a desconocidos.

Son además, ciertas reglas de comportamiento social. Estas deben inculcarse desde muy temprana edad en el hogar, porque deben convertirse en hábito para el niño. Estas normas serán una muy buena herramienta para desenvolverse en sociedad. Sin embargo, y de una manera bastante desafortunada estas normas de cortesía o reglas de urbanidad han ido cayendo irremediablemente en desuso.

El “Manual de Carreño”

Manuel Antonio Carreño (1812-1874), político y escritor, padre de Teresa Carreño y hermano de Simón Rodríguez, recogió en su manual las normas más elementales y las reglas sobre los buenos modales para relacionarse en sociedad.

Este famoso y conocido manual con el cual fuimos educados otrora algunas generaciones, dice explícitamente en su introducción : “La urbanidad es virtud o manifestación de virtud, entendiéndose esta como el reflejo exterior de realidades internas, es decir, la intención de integrarse positivamente en la vida ciudadana convertida en hechos”.

El libro habla en uno de sus capítulos acerca de los “Deberes morales del hombre”, y expresa las obligaciones que todos tenemos para con Dios, para con la sociedad, para con nuestros padres, para con la Patria, para con nuestros semejantes y para con nosotros mismos.

Antes había un enorme respeto por los mayores. Los jóvenes, por ejemplo, acostumbraban ceder el puesto a estos en sitios públicos, o a mujeres embarazadas; ayudaban a cruzar la calle a los invidentes o ancianos y eran solidarios con sus semejantes.

Es cierto que dadas las circunstancias de haber sido escrito en 1853 muchos de sus conceptos no aplicarían para nuestros días, como por ejemplo en dicho manual se decía que "Es de mala educación comerse todo lo que te sirven en un plato, pues evidenciaría que estamos hambrientos, lo cual es muy mal visto en la alta sociedad", pero muchos otros si se consideran aún vigentes, y no los debemos pasar por alto.

Normas de cortesía aún vigentes

  • Saludar con respeto cuando se llega a algún sitio con “buenos días", "buenas tardes”.
  • Despedirse siempre antes de irse.
  • Decir “por favor” cuando se quiere pedir algo.
  • Decir “gracias” siempre que se recibe un favor o beneficio.
  • Ofrecer disculpas cuando cometemos un error, aun a nuestros hijos.
  • Pedir permiso cuando debemos pasar frente a otra persona, cuando debemos retirarnos de algún sitio o de la mesa antes de que todos se paren.
  • Estrechar la mano con energía al saludar (si no hay confianza con esa persona) o cuando nos presentan a alguien por primera vez.

Normas de comportamiento aún vigentes

  • No comerse las uñas.
  • No masticar chicle mientras se habla.
  • No hablar en la mesa con la boca llena.
  • No sentarse con las piernas arriba de la mesa o de forma torcida.
  • No chuparse o morderse el pelo.
  • No hablar con el cigarro puesto en la boca.
  • No prender un cigarro en un lugar cerrado.
  • No comer haciendo ruidos exagerados.
  • Taparse la boca al estornudar o bostezar.
  • La puntualidad. Llegar a tiempo a nuestros compromisos, expresa respeto y consideración a quien nos invita.
Estas, solo por mencionar algunos.

Hablar o interactuar con alguien que tiene buenos modales, es cortés y simpático, es muy agradable para cualquier persona, y nos abre puertas en cualquier campo, y es por eso que como padres debemos inculcarlos desde pequeños a nuestros hijos. Recuperemos los viejos valores olvidados y transmitámoslos con orgullo a nuestros hijos, porque en un mundo tan convulsionado y desorganizado como este, ellos podrán, con sus modales y buen comportamiento, marcar la diferencia.

El decálogo de la cortesía

  • Ser afable en el trato con los demás.
  • Cultivar la generosidad que no es más que el servicio en bien de otros.
  • Honrar el credo de la amistad con los atributos de la cordialidad, gentileza y desinterés.
  • Ser galante.
  • Saludar amistosamente.
  • Ser solidario con los demás.
  • Reconocer los méritos de otros.
  • Auxiliar al necesitado desinteresadamente.
  • Ser sumiso a nuestros superiores.
  • Llegar puntual a todos los compromisos.