Perder peso más temprano que tarde mejora las posibilidades de revertir daños al corazón provenientes de la obesidad, según un estudio llevado a cabo en ratones por la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, EE.UU., y difundido el 4 de marzo de 2013 por la publicación "Journal of Cardiovascular Translational Research."

Investigación con dieta de bajas calorías en ratones obesos

Los investigadores de la Universidad Johns Hopkins descubrieron que la función cardíaca afectada en ratones jóvenes con obesidad podía ser revertida cuando los animales perdían peso con una dieta baja en calorías. Sin embargo, otro grupo de ratones de más edad, que habían sido obesos durante un período más largo de tiempo, no volvieron a alcanzar una función cardiaca óptima, pese a que consumieron la misma dieta baja en calorías.

Uno de los autores del estudio, Majd AlGhatrif, señaló al respecto: "Nuestra investigación indica que si los ratones ya son obesos, mayor es el riesgo de que el daño a su corazón sea irreversible".

Aplicación de la investigación en humanos

Otra de las responsables del estudio, la cardióloga Lili Barouch mostró su distancia respecto de la aplicación de los resultados de la investigación en humanos: "No sabemos si el mismo principio se aplica a los seres humanos y, en caso afirmativo, cuál sería el punto de inflexión. Pero el mensaje básico es que la pérdida de peso, más temprano que tarde, sería más beneficioso", y agregó: "Sin duda el tema merece más estudios para ver si los resultados serían similares en la gente."

Obesidad y riesgo cardiovascular

Barouch añadió que es bien sabido que la obesidad aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular en las personas y algunos estudios han demostrado que la dieta saludable, la reducción de calorías y perder peso, pueden revertir algunos de los efectos perjudiciales de la obesidad sobre el corazón. Pero agregó que no ha quedado claro si la duración de la obesidad en las personas o su edad hacen una diferencia en términos de la capacidad del corazón para recuperarse.

Para arrojar luz sobre esta cuestión, los investigadores estudiaron los efectos de la restricción calórica en dos grupos de ratones, uno joven y uno viejo. Los ratones jóvenes tenían 2 meses de edad (adultos jóvenes en ratones), mientras que los ratones mayores estudiados tenían entre 6 y 7 meses (similar a la mediana edad humana).

Todos los ratones fueron manipulados genéticamente para nacer sin la leptina, una hormona que provoca una sensación de saciedad. La deficiencia de leptina provoca el deseo de comer en exceso y genera en consecuencia obesidad, por lo que como siempre había comida, los ratones comían en exceso. Ambos grupos registraron evidencia de daño cardíaco, incluyendo la rigidez diastólica, lo que afecta la capacidad del corazón para relajarse y llenarse de sangre y puede conducir a insuficiencia cardíaca.

Pérdida de peso de los ratones

En ese momento del estudio se empezó a aplicar la dieta restringida en calorías durante 4 semanas. Tanto los ratones jóvenes como los viejos perdieron una cantidad similar de peso. Sin embargo, en los ratones más jóvenes, la restricción de calorías tenía efectos positivos sobre el corazón, por ejemplo recuperaron a la función diastólica normal y se les redujeron los depósitos de grasa en las células del corazón. Pero en el grupo de los ratones mayores, la función cardiaca deteriorada se mantuvo a pesar de que se observó una reducción en el estrés oxidativo que daña el corazón.

Mensaje a las personas obesas

La conclusión es que los investigadores determinaron que la disfunción cardíaca fue reversible en animales jóvenes con menos tiempo de padecer obesidad. Sin embargo la Dra. Lili Barouch insistió con que se necesitan más estudios para determinar cuáles son los hallazgos que podrían significar avances en las terapéuticas de las enfermedades del corazón en las personas. Mientras tanto, señaló que el estudio debería animar a las personas obesas a tratar de perder peso lo más pronto posible con el fin de reducir su riesgo de enfermedad cardíaca en el futuro.

Fuente: Sciencedaily