El enfisema pulmonar está catalogado dentro de lo que se conoce como EPOC; enfermedad obstructiva pulmonar crónica. Se trata de una enfermedad que se desarrolla lenta y progresivamente y que se caracteriza por la hiperinsuflación y el aumento de los alveolos, con consecuencias dañinas para las paredes alveolares, tales como la pérdida de elasticidad y la disminución del intercambio gaseoso. El resultado de este deterioro se traduce en una menor cantidad de oxigeno que podrá ser absorbida. Esta circunstancia comportará acumulación de dióxido de carbono con las consiguientes dificultades respiratorias.

Causas del enfisema pulmonar

El enfisema pulmonar obedece a diversas causas, pero sin duda una de las comunes y perfectamente evitable es el consumo de tabaco. Los productos químicos que contiene el tabaco dañan las paredes de los alveolos pulmonares. La contaminación, sobre todo en las grandes ciudades, también es un factor de riesgo asociado a la aparición del enfisema pulmonar. El lugar de trabajo, cuando hay exposición a productos químicos o emanaciones tóxicas, es otro de los peligros al que se puede estar expuesto.

Otros factores que aumentan las posibilidades de contraer enfisema pulmonar son la edad avanzada, en mayor medida para el género masculino, padecer enfermedades como el asma o la bronquitis crónica o por la deficiencia de un químico protector de los pulmones denominado alfa-1 antitripsina.

Síntomas del enfisema pulmonar

El síntoma que se manifiesta de un modo más evidente es la disnea; la falta de aire al realizar alguna actividad física que anteriormente no reportaba problema alguno. Otro de los síntomas muy comunes es la tos persistente, sobre todo por las mañanas y acompañado de flema.

Cuando el sistema respiratorio se va debilitando, el afectado es más propenso a contraer resfriados e infecciones como la bronquitis. Ello puede ser un indicativo de que el enfisema ya es una realidad. De no ser tratado pueden aparecer otras complicaciones como un empeoramiento de la disnea, aún sin realizar apenas actividad, cianosis debida a la mala circulación sanguínea, edemas en los tobillos, pies o piernas, pérdida de peso o lo contrario; sobrepeso, lo que comprometería aún más la situación cardiaca.

Tratamiento, diagnóstico y prevención del enfisema pulmonar

Para llevar a cabo un diagnóstico certero se emplea un aparato llamado espirómetro, con el cual se obtiene el volumen espiratorio por segundo y se detecta si existe reducción u obstrucción del flujo de aire.

El tratamiento empieza con la obligatoriedad por parte del paciente de abandonar el hábito del tabaco. Otra medida preventiva consiste en vacunarse contra la gripe y la neumonía, ya que la posibilidad de padecer estas enfermedades empeoraría considerablemente el cuadro clínico.

Los medicamentos empleados en el tratamiento del enfisema pulmonar son los broncodilatadores y los antibióticos cuando hay infección. La inflamación de las vías aéreas puede ser tratada con corticosteroides, aunque solo un pequeño porcentaje responde favorablemente a ellos. Paralelamente se llevarán a cabo ejercicios de rehabilitación pulmonar.

En algunos casos también puede ser necesaria la ayuda del oxígeno o la transfusión intravenosa para paliar el déficit de la proteína alfa-1 antitripsina.

Aunque el enfisema pulmonar se considera una enfermedad degerativa irreversible, recientes estudios han demostrado que la vitamina A puede ser un aliado importante en la cura de esta enfermedad. De todos modos se requieren más investigaciones para llegar a unos resultados concluyentes.

La cirugía puede ser necesaria cuando el enfisema pulmonar es grave. Esta operación quirúrgica se conoce como reducción del volumen pulmonar y consiste en la extirpación de las partes más afectadas con el objetivo de que el resto de aparato respiratorio funcione mejor. De todos modos, esta opción solo es válida para las primeras etapas de la enfermedad. En otros casos, ya muy extremos, puede requerirse el trasplante de pulmón.

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