Las enfermedades de transmisión sexual, conocidas popularmente como venéreas, se adquieren tras mantener prácticas sexuales con personas infectadas. Se relacionan con el comportamiento promiscuo y la falta de medidas preventivas. Su incidencia va en aumento a nivel mundial y suponen un grave problema de salud pública.

Prevención ante las enfermedades venéreas

La prevención, como en tantos órdenes de la vida, es la mejor estrategia que puede adoptarse para evitar futuros problemas.

Respecto a las enfermedades venéreas la prevención se contempla en dos fases; prevención primaria y secundaria. En la prevención primaria se observan aspectos como la educación sexual, la concienciación sobre la importancia de tener una pareja estable que no esté infectada y, en general, las prácticas sexuales seguras, prestar atención a la higiene personal o efectuar exámenes genitourinarios de control, sobre todo en las personas de mayor riesgo. La prevención secundaria se fundamenta en una detección lo más rápida posible de la enfermedad, así como el tratamiento del afectado y la búsqueda y notificación de sus contactos sexuales.

Gonorrea

La gonorrea es una enfermedad venérea cuya causa se debe a la bacteria Neisseria gonorrheae. Afecta a las membranas mucosas urogenitales y, más raramente, a la faringe, las conjuntivas o el recto. Produce un exudado purulento a través de la uretra que resulta más patente en el caso de los hombres que, en el caso de alcanzar la próstata, puede obstruir el paso de la orina. En las mujeres la gonorrea aparece en la uretra, el cuello uterino o en la vagina, que puede presentar hinchazón y enrojecimiento.

El diagnóstico se efectúa mediante tinción del exudado y el tratamiento incluye antibióticos como la penicilina (aunque con el tiempo diversas bacterias se han vuelto resistentes), las tetraciclinas y, más recientemente, la ceftriaxona, que ha demostrado una gran eficacia.

Sífilis

La sífilis está causada por la espiroqueta Treponema pallidum, pudiendo afectar cualquier órgano del cuerpo. Los síntomas son las llagas indoloras y sarpullidos en los genitales que pueden terminar afectando a otros órganos. La sífilis puede transmitirse al feto.

El diagnóstico se establece a través de sus síntomas característicos, por pruebas serológicas diversas o en líquido cefalorraquídeo, siendo la más habitual la prueba VDRL. Lo habitual es el tratamiento de la sífilis con penicilina benzatina.

Herpes genital

El herpes genital es una infección causada por el herpes simple tipo 2. Este se transmite generalmente por el contacto sexual. Los síntomas se manifiestan mediante ampollas y granos dolorosos en la piel y las membranas genitales, tanto en el hombre como en la mujer. También puede aparecer algo de fiebre e incontinencia urinaria. Se puede transmitir la infección al feto.

No existe un tratamiento totalmente eficaz en la actualidad, pero hay medicamentos y pomadas que impiden que el virus se multiplique, disminuyen la sintomatología y aceleran la curación. Entre los más empleados destaca el aciclovir y el valaciclovir.

Clamidia

La clamidia se transmite por la bacteria Chlamydia trachomatis, causando la inflamación del cuello uterino. En las mujeres la patología suele manifestarse de forma más leve, mientras que en los hombres los síntomas son más acusados, con ardor y secreción amarillenta en el pene. Si no se trata pueden aparecer complicaciones como fiebre, aborto espontáneo e incluso esterilidad. La clamidia puede transmitirse al feto.

El diagnóstico se efectúa con un examen microscópico y cultivo bacteriológico del exudado. El tratamiento se lleva a cabo con eficacia con antibióticos como la terramicina o la eritromicina.

SIDA

El SIDA es un virus que ataca al sistema inmunológico debilitando cada vez más las defensas de la persona. Aunque es una de las causas de contagio, no es una enfermedad exclusivamente de transmisión sexual. El virus se halla presente en los flujos sexuales pudiendo pasar a la corriente sanguínea de una persona sana a través de pequeñas heridas.

Los síntomas, además de la debilidad, tienen que ver con las infecciones oportunistas a causa de las bajas defensas del afectado. El tratamiento, además del empleo de diversos fármacos para evitar la replicación del VIH, estará dirigido a combatir las infecciones asociadas.

Virus del papiloma humano

El virus del papiloma humano (VPH) se caracteriza por la presencia de verrugas fácilmente identificables. Existen muchos tipos de VPH, siendo buena parte de los mismos inofensivos. Algunos de ellos, no obstante, se asocian a un mayor riesgo de contraer cáncer. Otros se adquieren a través del contacto sexual y afectan a los genitales. En muchos casos no aparecen síntomas.

El diagnóstico podrá establecerse a partir de un examen de Papanicolaou, aunque la única prueba totalmente fiable es la del PCR por secuenciación. El tratamiento puede llevarse a cabo mediante fármacos que eliminarán las verrugas, aunque no harán lo propio con el virus causante. Otros medios contemplados incluyen la crioterapia o la electrocirugía.

Chancro blando

El chancro blando es una enfermedad de transmisión sexual causada por la bacteria Haemophillus ducreyi, siendo más frecuente en países tropicales y sub tropicales. La incidencia en el resto del mundo es escasa. Por lo general tiene que ver mucho con una higiene deficiente. Pueden aparecen pústulas que terminan transformándose en úlceras muy dolorosas. El dolor es lo que permite un diagnóstico diferencial respecto de la sífilis. También pueden aparecer lesiones en otros lugares debido al rascado, ya que se trata de una enfermedad muy contagiosa. Las lesiones en el hombre se presentan en el surco entre el glande y el prepucio, mientras que en la mujer aparecen en los genitales externos. El tratamiento, a base de antibióticos, incluye la ceftriaxona, la eritromicina, la ciprofloxacina o la azitromicina.

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