Las enfermedades venéreas, también conocidas como Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), son dolencias infecciosas que afectan a los órganos sexuales masculino y femenino. La mayoría de ellas pueden ser curadas sin que su padecimiento implique daños o perjuicios para la salud.

El problema principal son todas aquellas ETS que pueden suponer riesgos para la vida o dejar secuelas crónicas si no se tratan a tiempo. El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), por ejemplo, se ha convertido en una enfermedad crónica (si se sigue el tratamiento adecuado no provoca la muerte), aunque todavía no se ha alcanzado una cura.

El herpes genital también conlleva cierto peligro, pues puede desembocar en cáncer de cuello uterino.

El sector poblacional más afectado es el adolescente, debido a la temprana edad en la que se inician las relaciones sexuales (concepción errónea o desviada del peligro en general) y los cambios de pareja propios de la edad (además de los nuevos hábitos: alcohol, salidas nocturnas, drogas, etc.).

Son muchas

Hay muchas enfermedades venéreas (más de 20 conocidas), producidas éstas por virus o bacterias. Algunas de ellas son (las más comunes):

Algunos síntomas

Al igual que las ETS, los síntomas que pueden desencadenar son muy variados. Algunos de ellos son (zona genital):

  • Picor
  • Irritación
  • Secreción
  • Ardor al orinar
  • Aparición de verrugas, ronchas rojas o ampollas
  • Dolor en el bajo vientre
Algunas ETS son asintomáticas, por lo que es difícil dar con ellas a no ser que se haga un chequeo específico (el herpes genital sólo es detectable en un brote. Si no hay síntomas, el herpes se hace difícil de diagnosticar).

Otras presentan síntomas una semana e incluso un mes después de haber mantenido la relación sexual.