El doctor Dannie Abse, en su obra de ensayo, "Proceso a la medicina", afirma que "la enfermedad es a menudo cuestión de función anormal más que de estructura deteriorada" y de acuerdo con ello, pensando en el mundo infantil, es lógico suavizar la posible repercusión anímica, poniéndole nada menos que el nombre de un cuento, un bonito cuento tan conocido por todos los pequeños, porque sin la menor duda también merecen respeto, aunque su estatura sea inferior a sus conocimientos. Es parte de la actitud idealista, que caracteriza a los médicos de cualquier parte del mundo, haciéndolos nobles en su profesión.

Enfermedad rara: Alicia en el país de las maravillas

Charles Lutwidge Dodgson, conocido bajo el pseudónimo de Lewis Carroll, sufría una dolencia de las que hoy reciben el nombre de "enfermedades raras" por el mero hecho de que sólo afectan a una de cada cien mil personas. Carroll tuvo alucinaciones debido a sus constantes migrañas, las cuales podrían haber sido consecuencia de su obra literaria, de acuerdo con algunos estudiosos; otros creen que su estado enfermizo fue precisamente la inspiración del célebre cuento. En cualquier caso, en su época y en la actual, el origen de la enfermedad sigue siendo una incógnita, si bien recientes estudios mediante la prueba médica radiológica TAC parecen indicar la existencia de áreas con alteraciones en los lóbulos temporales.

La perplejidad de Alicia continúa

Los objetos que cambiaban de forma y tamaño en cualquier momento, con una alteración de dimensiones que tanto asombraba a la pequeña protagonista Alicia, es algo que también ocurre en la vida real, recibiendo el nombre de "Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas", abreviado con las siglas "SAPM" y dado por el psiquiatra inglés John Tood en el año 1955, en honor a la pequeña del cuento que fue publicado por Lewis Carroll en el año 1864.

El hecho de la escasa frecuencia de esta enfermedad, así como la circunstancia en que se manifiesta con ataques cortos (de uno a tres minutos de duración a lo largo de una semana, más o menos, para luego desaparecer espontáneamante sin dejar secuelas) motivó la demora en su estudio.

Síntomas del Síndrome Alicia en el País de las Maravillas

Según el doctor Adrián M. Giannotti, este síndrome es "un cuadro clínico caracterizado por variadas distorsiones de la imagen corporal y percepción alterada de la distancia, tamaño, forma o relaciones especiales de los objetos, de pocos segundos de duración". Se produce en enfermedades virales específicas, generalmente relacionadas con migrañas o intoxicaciones por drogas alucinógenas.

Cuando el enfermo percibe los objetos de tamaño superior al real, la situación recibe el nombre de "macropsia", y "micropsia" si la percepción consiste en ver las cosas de tamaño inferior, siendo conocida también ésta última por "visión o alucinación liliputiense" en honor al cuento "Los viajes de Gulliver", de Jonathan Swift, lo que parece ratificar lo ya expuesto al comienzo de este artículo.

Seguimiento del Síndrome de Alicia, como tal enfermedad, en España

Son pocos los casos que se dan en España de esta enfermedad, pero no por ello se abandona el estudio acerca de su forma de presentación y la relación que parece tener con otras dolencias, al objeto de limitar prácticas y pruebas complementarias, tanto en niños que son los que más la padecen como en su entorno familiar ante la posible influencia de antecedentes.

A este respecto, la doctora María José Corral Caramés, pediatra del Centro de Salud "A Ponte", de Orense, ha publicado un detallado estudio en la Revista de Neurología, describiendo el caso, seguido por varios investigadores gallegos sobre una niña de ocho años de edad, desde el inicio de síntomas hasta la completa desaparición de la enfermedad, sin la menor señal posterior.

Favorable reacción psíquica ante el "SAPM"

El enfermo que padece este síndrome experimenta una deformación, como ya queda dicho, pero no sólo de los objetos que tiene a su alrededor, sino de la imagen de su propio cuerpo entero o partes del mismo, viendo que se acercan, alejan, achican o agrandan, dándose cuenta en todo momento de que no se trata de un defecto visual propio. Aun así, reconociéndolo, el paciente acude a un espejo para comprobar su figura y, de esta forma, su consciencia descarta el posible daño psíquico que pudiera ocasionarle.

Conviene recordar que si la vida nos presenta tantas dolencias, también es cierto que, en la mayoría de los casos, la propia naturaleza precisa de nuestra voluntad y entusiasmo para afrontar situaciones difíciles que se superan proporcionando, por añadidura, alivio y bienestar para todos.