La enfermedad de Crohn puede afectar todo el tracto intestinal, aunque es más frecuente que aparezca en el tramo final del intestino delgado y el íleon. Es una enfermedad crónica autoinmune donde el propio sistema inmunitario del afectado ataca al intestino produciendo la inflamación.

Las primeras descripciones de la enfermedad fueron realizadas por G. B. Morgagni. Posteriormente John Berg y Antoni Lésniowski describieron nuevos casos. Ya en 1932, Burrill Bernard Crohn, que con su apellido daría nombre a esta dolencia, publicaría la información recopilada hasta la fecha.

La enfermedad de Crohn es de origen desconocido, aunque diversos estudios apuntan hacia la existencia de factores genéticos y ambientales como elementos de riesgo para contraer la enfermedad.

Sintomas de la enfermedad de Crohn

En las zonas afectadas puede aparecer una ulceración crónica, acompañada de sangrado y estrechamiento intestinal, todo ello con el subsiguiente riesgo de obstrucción del tubo digestivo. Es habitual que la enfermedad transcurra sin presentar síntomas durante largos periodos de tiempo. También puede suceder que algunos síntomas se confundan con una apendicitis o con una colitis ulcerosa. La sintomatología, cuando aparece, puede incluir:

  • Dolor abdominal.
  • Diarrea crónica.
  • Fiebre.
  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dolores articulares.
  • Anemia por falta de hierro.
  • Anorexia.
  • Carencia de vitamina B12.
  • Úlceras en boca y ano.

Diagnóstico de la enfermedad de Crohn

Una pista a tener en cuenta es que la enfermedad de Crohn suele aparecer en dos rangos de edad bien diferenciados; el primero entre los 20 y 30 años, y el segundo a partir de los 60 años. Otro aspecto a considerar es que, debido a las similitudes que se observan en los síntomas con otras enfermedades, es fundamental un buen diagnóstico para descartar otras afecciones. La enfermedad de Crohn afecta por igual a ambos sexos. La enfermedad evoluciona a través de brotes y remisiones espontáneas que suelen darse cada pocos meses o incluso años.

El diagnóstico se lleva a cabo mediante una endoscopia o una exploración radiológica, todo ello apoyado por el historial clínico del paciente.

Asociaciones para la enfermedad de Crohn

Argentina: Mas vida.

Chile: Enfermos de Crohn en Chile.

España: ACCU.

Tratamiento de la enfermedad de Crohn

El primer objetivo del tratamiento se centra en la actividad y la alimentación del paciente, seguida por la administración de corticoides y otros fármacos como inmunosupresores, que disminuyen la respuesta inmune, aminosalicilatos, uno de los más utilizados en las inflamaciones intestinales, o antibióticos, utilizados en algunas complicaciones como la presencia de fístulas en la región anal o vaginal. Por último está el tratamiento conocido como terapia biológica, que se aplica cuando fallan las demás alternativas. Ayudan a bloquear un químico del sistema inmunitario que favorece la inflamación. Los medicamentos, llamados anticuerpos monoclonales y aprobados para la enfermedad de Crohn, son Infliximab y Adalimumab.

El afectado debe seguir una dieta baja en fibras y grasas y rica en proteínas y calorías. En general una dieta de fácil digestión que evite cualquier sobreesfuerzo a los intestinos. Ante la carencia de ciertos micronutrientes, circunstancia habitual, deben tomarse suplementos vitamínicos y minerales. El reposo es también una condición necesaria.

Cuando la enfermedad está muy desarrollada puede ser necesaria la intervención quirúrgica para extirpar aquellos segmentos intestinales que hayan resultado afectados.

Dieta para la enfermedad de Crohn

Con el propósito de facilitar la digestión se desaconseja la ingestión de alimentos crudos. Estos deberán cocinarse al vapor, hervidos o a la plancha. La hidratación es otro aspecto importante, por lo que se aconseja beber dos litros diarios, bien sea agua o zumos –que no deben ser ácidos–. Las frutas más recomendables son aquellas de fácil digestión, como la manzana, la pera o la papaya. Hay que evitar los azúcares, todos los alimentos con altos contenidos grasos o muy condimentados, así como embutidos y carnes. El tabaco también debe suprimirse y tratar de evitar en la medida de lo posible cualquier situación que produzca estrés. Los ácidos grasos omega-3 están muy indicados para esta enfermedad, al igual que los alimentos que aporten vitaminas antioxidantes.

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