El eneldo (Anethum graveolens) es una planta aromática de la familia de las umbelíferas originaria de Oriente y de la cuenca del Mediterráneo. Su historia se remonta a los griegos y romanos, quienes ya aconsejaban su uso. Se trata de una planta anual, de unos 25 a 50 centímetros, de hojas laciniadas, glauca, glabra y de tallo estriado, hueco y frágil. Sus flores amarillas aparecen agrupadas en umbelas de 15 a 30 radios desiguales. Toda la planta contiene aceite esencial, cuya concentración varía notablemente tanto en calidad como en cantidad durante el periodo vegetativo.

Propiedades medicinales del eneldo

En comparación con otras especies puede decirse que el eneldo contiene un porcentaje elevado de aceite esencial. Dicho aceite es rico en eugenol, limoneno, anetol, felandreno, carveol o miristicina, entre otros, lo que le confiere propiedades carminativas y lo hace adecuado en su uso para digestiones difíciles, acidez y flatulencias.

Otra de sus características, debido al contenido de cumarinas, flavonoides y ácidos cafeico y clorogénico, reside en su capacidad, como lactogogo, de facilitar el aumento de la leche materna. Es igualmente popular su utilización como diurético, así como en edemas, retención de líquidos y pequeñas alteraciones de la tensión arterial.

Se puede preparar como infusión con las semillas para las inflamaciones bucales, haciendo gárgaras entre 4 y 6 veces al día. También como infusión es útil para las náuseas.

Otros empleos tradicionales del eneldo se dan en los casos de ulceraciones dérmicas, quemaduras, dispepsias, meteorismos o limpieza y desinfección de heridas. También con el hipo espasmódico parece ser efectivo.

Propiedades gastronómicas del eneldo

El eneldo tiene la particularidad de ser aprovechable en su totalidad. Las hojas, con una mezcla olorosa de anís y limón, pueden ser utilizadas en ensaladas o para dar sabor a guisos o pescados. Las semillas, de sabor más fuerte, se usan como especia, mientras que las flores y los frutos están indicados para varios tipos de conserva y para el reconocido vinagre de eneldo.

Las hojas también combinan a la perfección con el marisco, los huevos, vinagretas, ensaladas, y como ingrediente para salsas frías a base de nata líquida, yogurt o crema ácida. Es recomendable usar siempre hojas frescas y cortarlas con la mano, en vez de utilizar el cuchillo. Igualmente recomendable es añadirlas en la cocción al final de la misma con el objeto de que no pierdan el aroma ni el sabor. Su uso hace más digeribles las comidas.

Las semillas, una vez trituradas, resultan ideales en la elaboración de encurtidos, conservas, chucrut o vinagres aromatizados. Añadidas en una salsa cremosa realzan cualquier plato de pescado, o mezcladas con cebollino y yogurt son un excelente complemento para el salmón o el bacalao.

Cultivo del eneldo

El cultivo del eneldo requiere terrenos ligeros y bien drenados. Necesita sol y humedad, aunque soporta mal el exceso de frío. Su hábitat natural son los climas templados o cálidos, como Asia Menor, Egipto, Europa meridional o el norte de África. Prospera en bajas altitudes, no más de 500 ó 600 metros.

El eneldo se siembra a partir de marzo, en un terreno abonado previamente, y germina entre los 14 y los 21 días. Tiene un crecimiento rápido y requiere un riego moderado. La calidad y cantidad de la cosecha va en relación directa con la época de la siembra, por lo que es conveniente respetar su ciclo vegetativo.

Contraindicaciones del eneldo

Durante el embarazo y el periodo de lactancia se recomienda prescindir de los aceites esenciales por vía interna. Lo mismo para niños menores de seis años. Tampoco está indicado para personas afectadas con gastritis, úlceras gastroduodenales, colitis, colon irritable, hepatopatías, enfermedad de crohn, epilepsia, Parkinson y otras enfermedades neurológicas.

El aceite esencial, en dosis elevadas, puede ser convulsionante o causar fitofotodermatitis.

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