La endometriosis es una enfermedad benigna relativamente frecuente que afecta a las mujeres durante su periodo fértil. Hablamos de endometriosis cuando el endometrio se sitúa fuera del útero, que es su ubicación natural. Este tejido anormalmente desarrollado es posible que se asiente en cualquier lugar del abdomen, y más raramente en otros lugares, como por ejemplo en los pulmones. Lo más frecuente, no obstante, es la endometriosis ovárica, ubicada detrás del útero, en la vejiga urinaria, en los ligamentos uterinos o en el intestino. Estas formaciones irregulares reciben el nombre de implantes cuando son pequeñas, nódulos cuando son mayores y endometriomas cuando forman quistes en los ovarios.

Por lo general la endometriosis suele diagnosticarse entre los 25 y 35 años, aunque es muy probable que la endometriosis empiece a desarrollarse desde el inicio de la menstruación. Según se ha demostrado, las mujeres que padecen endometriosis tienen un mayor riesgo de padecer un aborto; un riesgo que aumenta cuando se trata de un endometrioma.

La prevención es siempre un aspecto a tener en cuenta en muchas enfermedades. Y la dieta uno de los más importantes. Aunque no existe una dieta específica para la endometriosis, las investigaciones apuntan a que el consumo de grasas "trans" está relacionado con un incremento de la endometriosis, mientras que la ingesta de ácidos grasos omega 3 actúa en el sentido contrario; es decir, previene la aparición de la enfermedad.

Causas de la endometriosis

Como cada mes, los ovarios de una mujer en edad fértil producen hormonas que estimulan las células del endometrio para multiplicarse y prepararse para la fecundación. Cuando las células endometriales crecen fuera del útero, aparece la endometriosis. Las células del útero se desprenden con la menstruación, mientras que aquellas que se han desarrollado fuera del útero permanecen adheridas.

Aunque existen teorías al respecto, lo cierto es que se desconoce la causa de la endometriosis. Una de esas teorías apunta a que las células endometriales desprendidas en la menstruación regresan a través de las trompas de Falopio hacia la pelvis. Otra teoría, con fundamento, señala que la endometriosis puede tener un origen hereditario. Ello se sustenta sobre la base de que en algunas familias se encuentran varios miembros afectados por la endometriosis. Sin embargo esta teoría puede explicar algunos casos, aunque no todos.

Independientemente de las causas de la endometriosis parecen existir ciertos factores de riesgo, como puede ser el inicio de la menstruación a edades tempranas, no haber tenido hijos, periodos menstruales que se prolongan por más de siete días, ciclos menstruales frecuentes o tener un himen cerrado que pueda bloquear el flujo de la sangre menstrual durante el periodo.

Síntomas de la endometriosis

La sintomatología de la endometriosis está asociada básicamente al dolor. No obstante cabe destacar que no se presenta en todas las mujeres. Es más, en ocasiones no hay dolor alguno en los casos más graves de endometriosis y, por el contrario, el dolor puede estar presente en casos leves. Sea como sea, el dolor, cuando aparece, puede estar localizado en la zona abdominal que se experimenta durante la menstruación. Los periodos también pueden ser dolorosos, así como las relaciones sexuales. También se puede sentir dolor pélvico, lumbago o calambres en cualquier momento del ciclo menstrual. Las deposiciones igualmente pueden ir acompañadas de dolor.

Diagnóstico y tratamiento de la endometriosis

El primer paso consiste en diagnosticar la endometriosis. Para ello se deben efectuar pruebas como un examen pélvico, laparoscopia pélvica o ecografía transvaginal.

El tratamiento de la endometriosis se aplicará en función de la edad del paciente, la gravedad de los síntomas y de la enfermedad en general. También se valorará el hecho de que la mujer quiera tener o no hijos en el futuro. Teniendo en cuenta estos parámetros las opciones pasan por los medicamentos para controlar el dolor, medicamentos para la endometriosis, cirugía para eliminar ciertas áreas comprometidas o histerectomía con extirpación de los ovarios. Cuando no se van a tener hijos y la ensometriosis es leve puede ser suficiente llevar un control sobre la enfermedad, sometiéndose a exámenes regulares y tomando una medicación antiinflamatoria no esteroide.

Un tratamiento para la endometriosis consiste en la administración de anticonceptivos orales que contengan estrógenos y progesterona. Esta terapia alivia la mayoría de los síntomas, aunque no impide la cicatrización que provoca la endometriosis ni revierte ningún daño físico que ya se haya producido.

Otro tratamiento para la endometriosis se basa en el uso de pastillas o inyecciones de progesterona, aunque los efectos secundarios son bastante molestos. En algunos casos se prescriben medicamentos –agonistas de la gonadotropina– para que los ovarios no produzcan estrógeno. Este tratamiento debe limitarse como máximo a seis meses debido a los efectos secundarios, como la pérdida de masa ósea.

La cirugía es otro de los tratamientos para la endometriosis reservados para aquellas mujeres que presenten síntomas severos y que no experimenten mejoría con otro tipo de terapia. También está indicado para aquellas mujeres que deseen quedarse embarazadas. La cirugía empleada es la laparotomía o laparoscopia pélvica; una técnica que no cura la endometriosis pero que puede aliviar o eliminar por completo durante mucho tiempo los síntomas. La histerectomía es el método quirúrgico para aquellas mujeres que no desean tener hijos, siendo la cirugía que cuenta con más probabilidades de curar la endometriosis.

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