Muchas veces el descubrimiento de un endometrioma se produce tras un examen ecotomográfico (examen que permite obtener imágenes de diferentes órganos del cuerpo mediante el uso de ultrasonido) en pacientes cuyo motivo de consulta estaba relacionado con la infertilidad. Este tumor benigno con frecuencia está asociado a otros quistes o a implantes de endometriosis. Se cree que la superficie irregular del ovario es un factor predisponente para el desarrollo del endometrioma. El ovario izquierdo suele ser el más afectado por la aparición del quiste.

Causas o etiología del endometrioma

Todavía se desconoce la fisiopatología exacta del endometrioma ovárico, aunque existen varias teorías al respecto. Hughesdon y Brosens consideraron que el endometrioma se forma debido a una invaginación progresiva (plegado hacia dentro) a partir de una endometriosis de la corteza. Las células endometriales, diseminadas desde la trompa, se implantan en la superficie ovárica y quedan retenidas, dando como resultado una acumulación de sangre que se va invaginando por la corteza ovárica. Otras teorías hacen referencia a la transformación –metaplasia– del tejido celómico que envuelve el ovario o a afectaciones secundarias de un quiste ovárico funcional.

Relación entre el endometrioma y el tumor maligno

Se han efectuado amplios estudios buscando la posible relación del endometrioma con un posterior desarrollo de cáncer de ovario. Parece ser que el riesgo es mayor en aquellas mujeres que presentan endometriosis ovárica. En cualquier caso las posibilidades no son en absoluto alarmantes. Se estima que la incidencia oscila entre el 0,3 y el 0,8%. Por otra parte, la transición de una endometriosis a un carcicoma endometrioide apenas ha podido demostrarse en un 10% de los casos, razón por la que la relación entre una endometriosis y el cáncer continúa siendo cuestionable.

Tratamiento del endometrioma

El tratamiento para el endometrioma tiene sus limitaciones. Aquellos endometriomas de tamaño superior a 1 cm no suelen responder favorablemente al tratamiento con supresión hormonal. La experiencia en la mayoría de casos demuestra que, a pesar de que el tratamiento médico puede reducir más de la mitad el tamaño del endometrioma y obtener una clara mejoría en los síntomas, el tratamiento más efectivo es el quirúrgico. Hay que señalar que en el tratamiento no quirúrgico los síntomas tienden a reaparecer una vez cesa dicho tratamiento.

Tratamiento quirúrgico: laparotomía o laparoscopia

Por lo general el tratamiento quirúrgico utilizado ha sido la laparotomía, sin embargo, debido a los avances tecnológicos, a día de hoy es la técnica laparoscópica la que suele aplicarse en la mayoría de endometriomas, ya que ha demostrado ser más efectivo, requerir una estancia hospitalaria más breve así como una recuperación más rápida.

A pesar de las ventajas, la técnica laparoscópica tampoco está exenta de una cierta controversia. La aspiración laparoscópica permite al cirujano efectuar una irrigación profunda, al mismo tiempo que la limpieza del contenido del endometrioma es superior a lo que permite una laparotomía. No obstante, la aspiración laparoscópica tiene una alta tasa de recurrencia, por lo que suele requerirse cirugía adicional enfocada a la ablación de la pared del quiste. La exéresis laparoscópica del endometrioma ovárico, por otra parte, presenta una tasa inferior de recurrencia tanto en los síntomas como en futuras intervenciones.

Endometrioma y embarazo

Según algunos estudios en mujeres que trataban de concebir, la cirugía para extraer el quiste, en contraposición al drenaje y destrucción del endometrioma, ha demostrado una mejor respuesta a la estimulación ovárica como parte del tratamiento de fertilidad. En cualquier caso sigue sin estar demasiado claro el efecto que pueda tener un endometrioma ovárico sobre la fertilidad, en parte por la escasa frecuencia en la que se presenta un único endometrioma exento de una enfermedad endometriósica pelviana circundante. De hecho, incluso los casos de endometriosis leve se asocian a una fertilidad menor.

El endometrioma ovárico también parece constituir un factor de riesgo considerable a la hora de tener un parto prematuro. En un estudio efectuado en Australia en mujeres embarazadas por técnicas de reproducción asistida, unas con endometriosis y otras con endometrioma ovárico, se demostró que en estas últimas, el riesgo de un parto prematuro y de tener un bebé con poco peso se duplicaba.

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