La endocarditis bacteriana se produce debido a la infección del endocardio. Esta enfermedad también puede estar causada por virus u hongos, aunque la causa más frecuente se debe a una infección bacteriana. En otros casos no es posible identificar el agente patógeno causante de la endocarditis.

Ocurre con frecuencia que la infección aparezca cuando el corazón o las válvulas cardíacas ya están dañados. La endocarditis se caracteriza por una invasión bacteriana de las válvulas del corazón formando vegetaciones en cuya composición pueden encontrarse plaquetas, fibrina y microcolonias de microorganismos.

La endocarditis puedo ocasionar daño permanente en las válvulas, provocando graves complicaciones, incluso suponer una amenaza para la vida. La endocarditis afecta a un porcentaje que oscila entre 1 y 6 individuos de cada 100.000, siendo más frecuente en hombres que en mujeres, en una relación de 1 a 3. Esta enfermedad es muy poco habitual en niños y más frecuente en los ancianos.

Es importante implementar las oportunas medidas profilácticas en pacientes de alto o mederado riesgo, con cardiopatías, válvulas cardíacas protésicas o con trasplante de corazón, entre otras patologías.

Causas de la endocarditis y factores de riesgo

Las bacterias llegan a la sangre debido a una infección en cualquier parte del cuerpo. A partir de ahí pueden llegar hasta el corazón. También puede darse el caso de que se produzca la infección a través de algún tipo de cirugía, intervenciones dentales o el uso por vía intravenosa de drogas. Las bacterias que más comúnmente causas esta infección son los estreptococos, los estafilococos y los enterococos. Las bacterias, cuando llegan al corazón, se adhieren al endocardio causando la obstrucción o acumulación del flujo sanguíneo.

Existen una serie de condicionantes que suponen un riesgo mayor de contraer la enfermedad. Entre ellos destacan:

  • Válvula cardíaca artificial.
  • Defecto cardíaco congénito.
  • Cicatrización de la válvula cardíaca.
  • Cardiomiopatía.
  • Haber padecido un episodio anterior de endocarditis.
  • Prolapso de válvula mitral.
Además, hay otro tipo de actividades que también inciden en el aumento de probabilidades de padecer endocarditis, como el uso intravenoso de drogas, sobre todo cuando se comparte la aguja, cualquier procedimiento dental, incluyendo las limpiezas, intervenciones donde estén involucrados la garganta, la nariz o los oídos, una broncoscopia o cualquier tipo de cirugía en los tractos urinario o gastrointestinal.

Síntomas de la endocarditis

Los síntomas de la endocarditis pueden ser leves o severos en función del tipo de bacteria causante de la infección, de la cantidad de bacterias que se hallen en el torrente sanguíneo, de la capacidad del organismo a la hora de combatir la infección, de los defectos cardíacos estructurales así como de la salud en general.

Los primeros síntomas acostumbran a presentarse al cabo de unas dos semanas y pueden incluir:

  • Escalofríos.
  • Fiebre.
  • Fatiga.
  • Falta de apetito.
  • Debilidad.
  • Soplo cardíaco.
  • Ganglios rojizos y dolorosos en los dedos de las manos y de los pies.
  • Pérdida de peso sin causa conocida.
  • Sudoración excesiva.
  • Dolores musculares.
  • Sangre en la orina.
  • Dolor articular.
  • Tos.
  • Pequeños puntos rojos sobre la piel, dentro de la boca o debajo de las uñas.

Diagnóstico y tratamiento de la endocarditis

Las pruebas para diagnosticar la enfermedad, tras el pertinente examen físico, incluyen:

  • Cultivos de sangre para averiguar si hay presencia de bacterias.
  • Exámenes de sangre.
  • Factor reumatoide y complejos inmunes circulantes.
  • Tomografía computarizada.
  • Electrocardiograma.
  • Ecocardiograma transesofágico.
El tratamiento se basa fundamentalmente en tratar de eliminar la infección de la sangre y el corazón. Para ello se administran antibióticos por vía intravenosa; un tratamiento que suele durar entre 4 y 6 semanas y que precisa hospitalización. De todos modos cabe la posibilidad de que los antibióticos no logren eliminar la infección, pudiendo ser necesaria la cirugía, que también se precisará en el caso de que el corazón o las válvulas hayan resultado dañados producto de la propia infección, siendo habitual, en estos casos que deba reemplazarse la válvula cardíaca afectada.

Entre las complicaciones asociadas a la endocarditis hay que considerar la insuficiencia cardíaca congestiva, sobre todo cuando el tratamiento no llega a tiempo, las arritmias, accidentes cerebrovasculares, ictericia, absceso cerebral, glomérulonefritis o coágulos infectados que se pueden desplazar al cerebro, los riñones, el abdomen o los pulmones.

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