La vista, el oído, el olfato, como se recoge en el artículo Encontrar la pareja ideal utilizando los cinco sentidos, han puesto en alerta nuestros mecanismos de atracción sexual y nuestras sensaciones emocionales cuando valoramos el interés que despierta otra persona en nosotros.

Buscamos pareja para compartir emociones en todos los sentidos, y la atracción física es tan importante que nuestro impulso primario es hacer trabajar a nuestros sentidos para que nos aporten la información suficiente sobre la otra persona y sobre nuestras reacciones ante ella.

Besos, el anticipo del sexo

Una novedosa línea de investigación, denominada filematología, sostiene que el intercambio de saliva entre dos personas es fundamental para conocer la afinidad sexual que puede existir entre ambas.

Estos estudios, dirigidos por Helen Fisher, profesora de antropología en la Universidad Rutger, defienden que las sustancias que la saliva contiene nos informan sobre la idoneidad sexual de otra persona.

La saliva masculina contiene testosterona y según Fisher, los hombres "inconscientemente intentan transferir testosterona para provocar el apetito sexual en las mujeres". Por su parte las mujeres, encuentran en el beso información sobre el estado del sistema inmunitario masculino, lo que aporta datos sobre su salud y su capacidad para procrear.

Besar despierta o no el deseo sexual entre dos personas, nos dirige hacia un nivel de intimidad compartido o distanciado y genera los primeros afectos.

Del análisis inconsciente que hacemos de estos primeros afectos deriva la certeza de que una persona nos es afín.

Tocar a una persona para conocerla

El tacto juega un importantísimo papel en todas las relaciones sociales que el ser humano establece. Y más aún en la vida afectiva.

La importancia de tocar y trasmitir con este sentido se viene considerando desde hace mucho tiempo, principalmente en la educación de las personas que han de ganarse al público en el ejercicio de su trabajo. Una de las primeras lecciones que se indica a los altos cargos en las Relaciones Públicas es que dependiendo de calidad de su primer apretón de manos, trasmitirán confianza y honestidad a otra persona.

Nada nos resulta nuevo en la necesidad de tocar o abrazar a nuestra pareja cuando el amor es ya un lazo de unión entre ambos. ¿Pero cuando acabamos de conocer a esa persona que pudiera ser nuestra pareja perfecta?

El tacto es el sentido más sometido a tabúes por lo que de la discreción de utilizarlo podemos recabar mucha información. Es inesperado en los primeros contactos, y muy gratificante.

Si una persona nos ha gustado a la vista, nos ha resultado agradable al olfato; podemos coger su mano discretamente e incluso darle un sutil abrazo en los primeros encuentros que establezcamos con ella.

Si su piel no nos produce rechazo y si nuestro acercamiento táctil no le hace retraerse o evadirse de él, hemos completado el examen que nuestros sentidos hacen de los demás.

Llegar a besar y tocar a alguien que nos ha gustado derriba todas las barreras de acercamiento entre dos personas. A partir de ese momento, el camino hacia la intimidad y el conocimiento mutuo está abierto.