El software de apoyo educativo denominado "enciclopedia del sexo" ha causado revuelo en Chile por sus contenidos. Tildadas algunas de sus imágenes en un principio como "sexo explícito", y su lenguaje a veces aún más explícito que las fotos e imágenes, incluye, además, temas como zoofilia, prostitución y homosexualidad.

Los matices valóricos han desnudado una vez más el grado conservador de parte de la sociedad chilena.

Las primeras declaraciones y el matiz que tomaron

La denuncia de este material pornográfico la hizo el funcionario José Miguel Ossa Guzmán, los argumentos acerca de su "alto contenido erótico" sonaron en las noticias radiales y televisivas de manera automática acusando al gobierno anterior, de Michelle Bachellette, de distribuir este material inadecuado a los colegios y que ningún padre querría para sus hijos. El material, que se usaba para clases de alumnos de entre 15 y 17 años, era apoyo, según se supo después, para los profesores, no para los alumnos.

La temática se tornó un debate valórico en el que las acusaciones fueron tildadas de retrógradas ante una educación sexual inexistente como política de estado y dependiente de cada institución escolar, que se ve regida por el concepto anatómico reproductivo tradicional.

Entre la búsqueda de responsabilidades de la compilación de este material, la declaración del ministro de educación, el supernumerario del Opus Dei Joaquín Lavín, zanjó el tema dándolo por cerrado. Tras el cierre de la página web, se procederá a retirar los CD-ROM que lo contienen. Según sus palabras, el retiro de este material se debe a que "le falta la parte afectiva de la sexualidad, tema que se debe rescatar". El grado de explicitez pasó a ser ignorado en esta única declaración.

El asunto está zanjado para el ministerio de educación, pero aún resuena en los medios un impass del SERNAM (Servicio nacional de la mujer), donde, en una filtrada minuta interna, se recordaba a los funcionarios el que "la virginidad debe ser mantenida hasta el matrimonio"La directora de la institución debió aclarar que se trataba de un error de tipeo y que esa no era la postura de estado, "aunque es el ideal".

La educación sexual en Chile aún se caracteriza por la ausencia de políticas estatales al respecto.

La sexualidad en Chile

La sexualidad en Chile es un tema complejo de abordar abiertamente, las creencias religiosas hacen de ella un tema tabú que corresponde al matrimonio, el poder de estas ideas alcanzan altas cúpulas del gobierno haciendo de sus tópicos un tema, con suerte, debatible. Se sabe de antemano que las campañas de prevención de SIDA no van a carecer de críticas y censuras por una cosa u otra. Por lo general son editadas o sacadas del aire antes de lo previsto.

Hace algunos años atrás en las playas del balneario de Reñaca, el sacerdote Enrique Opazo reprendió y expulsó a un hombre disfrazado de condón que era parte de una campaña en pro del uso del preservativo para evitar los embarazos y las enfermedades de transmisión sexual, por la inmoralidad que esto suponía.

El recién aprobado matrimonio homosexual en Argentina fue tildado de una aberración, el tema de las uniones civiles homosexuales está lejos de llegar a tratarse, y si se hace, se debería dejar fuera la posibilidad de adopción por los peligros que para los niños esto representaría.

Todo lo anterior debe ser enmarcado en un país donde la violencia intrafamiliar es más elevada de lo que se supondría, donde la cultura es marcadamente machista y los hombres ganan cerca de tres veces más que las mujeres, que además representan una minoría en fuerza laboral, y los inicios de vida sexual son cada vez más precoces, el no uso de anticonceptivos en edades tempranas es alarmante y, los embarazos adolescentes aumentan.

Resumiendo

Los jóvenes chilenos bien saben lo que es el sexo, no les falta información informal, pero la falta de verdadera formación al respecto los arroja al morbo más que a la madurez, una enciclopedia que aborda el tema desde una perspectiva informativa puede adolecer de la parte afectiva, es lo normal, esta labor correspondería a los profesores que supervisan el estudio de sus alumnos, siendo esta publicación solo un complemento, cosa que siempre ha sido.

El que la sexualidad sea una vivencia que abarca más que lo sexual, no implica que esta parte deba ser sesgada, callada, censurada de manera condenatoria y, menos que la "ignorancia" al respecto continúe heredando generación tras generación los prejuicios y los problemas que el morbo suele acarrear en lo que, hace ya muchos años, se convirtió en un secreto a voces: las relaciones sexuales existen y son satisfactorias.

La sexualidad no es del tipo de democracia en que la minoría se somete a la mayoría, es del tipo del que cada persona la vive y la manifiesta de acuerdo a sus convicciones y necesidades, del tipo diverso como la raza humana y, que no puede ser controlada y regida sino vivida de manera plena y, ojalá, segura. Esta parte es la que debe preocupar al estado, no seguir tapando el sol con un dedo.