España es el país con mayor diversidad del continente europeo, con un gran número de especies endémicas. De hecho, más del 80% de la flora europea se encuentra representada en nuestro territorio. Sin embargo, la biodiversidad española no se libra de las amenazas y, en el caso de las plantas, las especies amenazadas han crecido en la última década. Más de 300 taxones se encuentran hoy en día en una situación crítica y al borde de la extinción dentro de nuestras fronteras. Ningún mamífero o ave español está tan en peligro como las plantas más amenazadas de España.

La Lista Roja de la Flora Vascular Española

En el año 2000 se publicó en nuestro país la primera Lista Roja de la Flora Vascular Española, un documento indispensable para conocer el estado de esta parcela de la biodiversidad en nuestro territorio y que sirvió de base para la elaboración del Atlas de Flora Vascular Amenazada de España, publicado cuatro años después. La Lista Roja volvió a revisarse en 2008, permitiendo actualizar la relación de plantas silvestres más amenazadas el Estado y establecer prioridades de conservación.

Las plantas amenazadas crecieron un 6% en ocho años en España

La primera conclusión derivada de la actualización de la Lista Roja de la Flora Vascular es que, en los ocho años transcurridos entre ambos documentos, el número de plantas amenazadas aumentó un 6%, concretándose en 1.196 las especies de flora amenazadas de extinción en nuestro territorio. La clasificación de las especies amenazadas sigue las categorías propuestas por la UICN en 2001, de modo que, de estas 1.196 especie señaladas, 610 se consideran en la categoría “vulnerable”, 278 “en peligro” y 308 “críticamente amenazadas”, a punto de la extinción. La Lista señala 25 taxones extintos en España, 15 de los cuales sobreviven silvestres en otros países, 4 se mantienen conservados “ex situ” y de los 6 restantes no se tienen noticias.

Andalucía y Canarias: territorios críticos para la flora amenazada

Dentro del territorio español, las comunidades que más especies de flora amenazada presentan son aquellas más ricas en flora endémica, destacando Canarias, especialmente Tenerife y Gran Canaria, con 247 taxones amenazados, y Andalucía, especialmente las sierras béticas granadinas, con 227. Otros territorios destacados serían los Pirineos y la Cordillera Cantábrica, así como áreas litorales y sublitorales levantinas, gallegas, baleáricas y del suroeste andaluz, donde la transformación del medio ha tenido efectos muy negativos sobre la vegetación.

Cuáles son las principales amenazas a la flora española

Entre las principales amenazas que se ciernen sobre las especies de flora de nuestro país se pueden citar los desarrollos urbanísticos y de infraestructuras mal planificados que han afectado a hábitats muy sensibles, como marismas o costas. También ha influido notablemente el empobrecimiento del medio natural causado, por ejemplo, por la desaparición de bosques maduros que han sido sustituidos por otros de rápido crecimiento, la extensión de monocultivos o el abandono de usos agrícolas y ganaderos tradicionales.

De importancia son también factores como la introducción de especies foráneas invasoras, la presión turística, el uso de pesticidas y, en general, la contaminación y degradación ambiental, que han contribuido a poner en riesgo a bastantes especies de plantas en nuestro país.

Especies extintas de la flora española

Durante el siglo XX se registraron hasta 20 extinciones de plantas en España, y en lo que llevamos de siglo XXI ya se contabilizan cuatro. Un ejemplo reciente es el del trébol acuático o de agua (Marsilea quadrifolia) una planta propia de zonas temporalmente inundadas, como arrozales y barrizales. Sus últimas poblaciones españolas han desaparecido como consecuencia de la alteración de su hábitat tras la aplicación de métodos de cultivo extensivos y del uso de herbicidas.

Especies de plantas en peligro de extinción en España

Otras especies de plantas han visto cómo en esta última década su situación ha empeorado. Es el caso de la colleja o silene del Peñón de Ifach (Silene hifacensis), un endemismo de ciertas localidades de la Comunidad Valenciana e Ibiza. Esta planta, propia de rellanos y fisuras de acantilados costeros, se encuentra en una fase de regresión natural. La escasa entidad de sus poblaciones dificulta la reproducción, y acciones como la recolección de ejemplares para su herborización han afectado muy negativamente a la especie. Pese a los esfuerzos por proteger y reintroducir la especie, en estos últimos años ha pasado de categoría “vulnerable” a la de “estado crítico”, y su supervivencia parece bastante comprometida.

Algunas especies de reciente descubrimiento han entrado directamente a la Lista en la categoría del “estado crítico”, como el drago de Gran Canaria (Dracaena tamaranae), descrito por primera vez a finales del siglo XX en la isla que le da nombre, muy amenazado por el tamaño reducido de sus poblaciones y su baja capacidad de reproducción. Otro ejemplo también de Gran Canaria es la rejalgadera de Doramas (Solanum vespertilium ssp. doramae) una solanácea de la que solo sobrevive una población en la Reserva Natural Especial de Azuaje, que sufre fuertes presiones antrópicas relacionadas con la agricultura residual y el pastoreo ocasional.

Plantas amenazadas que mejoran su situación

Pero no todo son malas noticias. Algunas plantas mejoraron su situación según la Lista Roja de 2008. Es el caso, por ejemplo, del jaramago de la isla de Alborán (Diplotaxis siettiana), un endemismo propio de un pequeño islote a medio camino entre Almería y Melilla. Se trata de una especie que vive en un hábitat muy específico, una zona de arenas marinas que recubren una tabla volcánica, donde forma una comunidad casi monoespecífica. La introducción de ganado doméstico y el riego con agua de mar de la superficie ocupada por esta planta la habían puesto al borde de la extinción. Pero la reintroducción exitosa de la especie parece haberla salvado, de momento, de la extinción.