Estamos leyendo estos días en diferentes medios de comunicación, los acuerdos alcanzados entre México y China, para la importación a aquel país amerícano, de productos de calidad procedentes de China y, en especial de calzado.

Made in China

Si fijamos la atención en algunos medios de comunicación, incluido internet, cuando buscamos alguna noticia relacionada con el calzado, por ejemplo, aparecen cientos de anuncios de importadores de productos fabricados en China a precios muy baratos.

Grandes almacenes de productos procedentes de Asia

Es muy difícil encontrar una ciudad en España, que supere los diez mil habitantes, que no tenga uno, o incluso más almacenes repletos de productos variopintos, fabricados en China; a unos precios que, si en unos años fueron muy competitivos, hoy ya no lo son tanto.

La calidad en los fabricados de economías emergentes

Si de calidad hablamos, creo que no es exagerado decir que está por debajo de la media desea en un artículo de uso corriente y muy por debajo de la que nos imponemos a nosotros mismos con productos españoles.

El comercio nacional

Cuando observamos los almacenes cargados de productos fabricados en países asiáticos o de otros países en vía de desarrollo y los niveles mínimos de calidad, no podemos por menos que sentir un profundo malestar, pensando el daño tan tremendo que se está infringiendo a la economía local,

El pequeño consumidor busca el producto más baratos pero, en la mayor parte de los casos, las garantías de calidad de ese producto son mínimas o no existen, pero la compra ya está hecha.

Pongamos como ejemplo el calzado

Si del calzado hablamos, podemos contrastar dos tipos de calzado, aquel que se importa obedeciendo a una calidad media y aquel otro que no responde en absoluto a los parámetros mínimos que, para el calzado, deben exigirse en base a salvaguardar problemas físicos en los pies.

Un tipo medio de calzado nacional puede bajar a costes cercanos a los quince o veinte euros (piel por supuesto), de China se importan zapatos de piel que no superan los cinco euros ¿cómo podemos defender nuestra economía y nuestras industrias zapateras?.

México nos marca un camino

Leemos en algunos medios, que se han firmado convenios entre China y México, para salvaguardar la industria local, con la exigencia de mayor calidad en los zapatos importados y precios ajustados a una economía legal, es decir, no procedente de situaciones, como acusan algunos, de "semiesclavitud".

Esa gran nación americana está viendo crecer las importaciones asiáticas por encima del 150% con respecto al año anterior y considera llegado el momento de poner un tope a ese empuje que pone en peligro su propia economía.

Los contrastes

Las economías de la Unión Europea, son muy distintas entre sí, aunque aparentemente se rijan por las mismas reglas; pero eso no es así, baste con visitar ciudades medianas o grandes en países de la Unión como Francia, Alemania, Bélgica, Holanda; ¿donde se encuentran esos macro almacenes de productos asiáticos?, es más, siquiera hemos podido encontrar pequeñas tiendas que compitan con los productos locales.

Las reglas de juego

Es preciso que dejemos de ser los "quijotes" de Europa, importar sí, pero con las debidas garantías de calidad y a precios razonables, ¡no vale todo!, por encima del comercio (del pequeño comercio) está también la industria y las importaciones salvajes, conducen a una anarquía del mercado y a unos niveles de paro como los que padece nuestro país.

Reclamamos u nuevo escenario

Con unos parámetros que sirvan para todos, pero que esencialmente contemplen que los productos que se importen, se hagan en tal cantidad y en condiciones tales que no causen, o amenacen causar, una desorganización del mercado interior nacional y el mercado interior de la Unión.