¿Qué pasa por la mente del abusador? ¿Cómo estructura sus pensamientos la persona que abusa de otra? Estas preguntas han estado en el horizonte de muchas investigaciones, y aún cuando se han dado algunas respuestas, permanecen incógnitas sin resolver.

El servicio web de The Mid-Valley Women's Crisis Service (MVWCS) especializado en ayudar a personas víctimas de violencia doméstica señala algunas características típicas de la mente del abusador, las cuales pueden ser detectadas y advertir a las posibles víctimas.

Falta de responsabilidad frente al abuso

Es común que los abusadores esgriman excusas para su conducta. El común denominador es no aceptar su acción como abusiva. Las razones siempre son externas a su persona. Educación, traumas, conflictos, y otras situaciones son usadas como coartada para su accionar abusivo. Sin embargo, hay miles de personas que han pasado por situaciones similares y no terminan siendo abusivos, señal de que el abuso tiene un componente básico: es una elección personal. Se elije ser abusivo, no se nace así ni se educa de esa forma. Se decide ser abusador.

Culpar a otros por el abuso

Otra conducta, que suele ser extraña para quienes ven la situación, es que los abusadores intentan siempre culpabilizar a otros de su conducta errática. Por ejemplo, usan expresiones tales como "mira lo que me haces hacer", "por tu culpa termino haciendo esto", en claro desmedro de la víctima. O en otros casos, cuando las víctimas optan por abandonar o alejarse por el abuso causado los abusadores, ignorantes ante su propia realidad, culpan a otros por dicha conducta: "Fue mal aconsejada", "ha tenido influencias ajenas", "no entiende que la amo, la culpa la tienen otros". La lista es larga, el denominador común es similar a lo anterior, no aceptar responsabilidad.

Redefinición del abuso

En la mente del abusador, a falta de responsabilidad, se configura una alteración de la realidad grave. Una de las consecuencias es lo que los especialistas llaman "redefinición", en otras palabras, no llamar a su conducta abuso, sino darle nombre que puedan, de alguna manera, ser encarados socialmente de una manera aceptable. Por ejemplo, sus gritos no son tal, sólo son "desahogo"; sus insultos no lo son, sino es una expresión honesta de sus sentimientos, y así sucesivamente. La redefinición supone una especie de autoengaño. Negarse a ver la realidad y buscar formas de evadir lo que realiza.

Mentir para esconder el abuso

El website citado señala que "el abusador controla la situación por medio de mentiras para controlar la información disponible. El abusador también puede usar el mentir para mantener a otra gente, incluyendo a su víctima, psicológicamente desequilibradas. Por ejemplo, aparenta que está diciendo la verdad cuando miente, aparenta estar mintiendo cuando dice la verdad, y algunas veces se expone a sí mismo con una mentira obvia". Esta conducta es más o menos lógica, por todo lo señalado antes, que en muchos sentidos tiene que ver con la negación patológica de la propia realidad.

Fantasía enfermiza del abusador

Siendo que la mente del abusador está alterada, entonces, comienza a "asumir" lo que otros pensarán o harán. Es común que "sepan" lo que otros "piensan" o "creen". En el fondo, es una cuestión de poder y en ese contexto, tiene la necesidad de "asumir" lo que otros dirán o sentirán. Es común que use frases con sus víctimas tales como: "Sabía que eso es exactamente lo que ibas a hacer" o "sé que sentirías eso", lo que sin duda desconcierta a las víctimas.

El abusador y la transgresión de las reglas

Para convertirse en abusador, primero tuvo que haber una convicción de poder, por esa razón, como señala MVWCS: "Un abusador generalmente cree que es mejor que otra gente y no tiene que seguir las mismas reglas que la gente común". Una constante es señalar "eso no es para mí" o "otra gente debe hacer eso, yo no". La misma fuente cita una frase típica de abusadores: "No necesito consejo. Soy diferente a los otros hombres. Nadie tiene derecho de preguntarme que hago con mi familia".

El abusador engaña a otros

Según los editores de MVWCS: "El abusador combina tácticas para manipular a otros. Las tácticas incluyen mentir, altera a la otra persona solo para observar sus reacciones, provocando peleas entre otros. O, puede tratar de encantar a la persona a quien quiere manipular, fingiendo interés o preocupación por esa persona para ganar su confianza". En todos los casos, el denominador común es la necesidad de control.

La violencia es grave

No importa cómo se lo mire, la violencia es grave. Provoca efectos que duran, en muchos casos, generaciones. Detectar este tipo de conductas no sólo salva vidas, también las ayuda a sanar en el caso de que no perciban el abuso.