No todos están dispuestos a perdonar una infidelidad, hay un porcentaje alto que se arrima al cambio y regenera su pareja para no perderla.

¿Qué sucede cuando tu cuerpo no puede asimilarlo?

Buscando una respuesta coherente me preguntaba si todo parece modificar cada segundo en el planeta, y el ser humano es capaz de mutar con sus capacidades, personalidad completa, porque aún seguimos encerrados en la cápsula del tiempo, porque tan sólo no liberamos hormonas que no sirven y reoxigenamos el cerebro a 100 para que la felicidad sea un 50 y 50,

¿Somos capaces de perdonar o nos gusta engañarnos y jugar a quien engaña mejor?

Experiencias, anécdotas miles existen alrededor de estos cuestionamientos, realidad hoy por hoy puede decirse que también ha cambiado su rumbo, debido a un giro general en la mujer también.

En un caso particular, una pareja aún no establecida por completo sufre de ciertas fricciones constantes, se aman más de lo que he visto en otras parejas y siempre han superado toda piedra puesta en su camino, llevan muchos años juntos y separaciones varias en el intermedio; él jamás le ha sido infiel de ninguna manera, ni física ni mentalmente, pero en el caso de ella le han surgido propuestas a las que ha rechazado cada vez que pudo, simplemente porque el amor por su pareja es más intenso que cualquier otra cosa que pudiese pasar por su cara.

Un día después de tanto tiempo juntos, se llega a la rutina lo de siempre y no hay vuelta atrás, discusiones varias, ya todo da igual y el esfuerzo por no quebrantar las leyes parece irreparable, de repente ella mira hacia delante y ups, lo hice de nuevo.

El comienzo de todo

Surgió ante sus ojos aquel hombre mayor, con experiencia, con actitud, exitoso en su profesión, muy pero muy atractivo de apariencia, llamativo por donde lo vean, y comenzaron a plantearse fantasías a su alrededor que cada noche con su pareja sólo podía tener la imagen de este hombre en su cabeza que la inspire a acabar en el momento justo del sexo con su pareja.

Sueños inéditos, exóticos aparecían en su cabecita, no podía dejar de imaginarse con él, varios encuentros en su oficina, puros histeriqueos, miradas intensas, palabras más, palabras menos pero nunca concretaban, siempre con el miedo de que podría ser descubierta la atormentaba de tal modo de no poder actuar en coherencia con sus emociones. Mails calientes le llegaban a su casilla semanalmente, mails a los que no podía escapar porque cuantos más le escribía más quería estar con él, no veía la hora de poder llegar a término su sueño.

Cuando finalmente concretamos lo pactado

Finalmente se irían a encontrar y concretar una noche deseada desde mucho, se planteó qué ponerse, cómo sonreír, como si fuese su primera relación, con la diferencia que esta sería tramposa por lo cual las expectativas no valían mucho, pero unos días antes de llegar a ese encuentro, su cabeza no hacía más que pensar y dar vueltas sobre lo mismo,

¿Si su pareja la descubre?, ¿es más grande que yo, cómo hago para no quedar mal?, ¿estoy cometiendo falta grave con esto?

Y no se concretó, debido a tantos cuestionamientos propios, tanto comerse las uñas a diario quedó en nada…. Y la respuesta a tal evasión de ella, generó en este digno espécimen de deleitar, en un solo mail en el cual plagaba su despedida y desconcierto a su huida.

Mejor dejarse llevar

Hasta aquí una historia increíble de no creer, pero lo que entendemos por infidelidad sea cual sea su origen o género, muchas veces es necesario correr ese riesgo, peor alimentarse de ensueños que nunca se va a concretar y te quedas con ese “que hubiese pasado si…”, y otros pensamientos en vano, mejor si pasa en el momento que tiene que pasar no es porque sí , la idea es no enroscarse más de la cuenta y hacer, a conciencia, lo que uno siente, sino los arrepentimientos pasan factura en algún momento.

Para que quede claro, fantasear no es engañar, se trata de endulzar la mente con alguna distracción según lo demande el momento, de ahí a transmitir lo que de verdad sentís es otra cosa, no es perverso, es sólo mandamiento de la mente.