La gente de Iquitos se ilusionó hace casi dos lustros cuando sus autoridades locales, acompañadas de algunas nacionales, anunciaron el financiamiento japonés de las obras de mejoramiento y ampliación de su servicio de agua potable, tras muchos años funcionando de forma casi normal por el cercado de la ciudad, y con limitaciones en los crecientes barrios circundantes de la misma.

Se entendía, por tanto, la ilusión aludida al principio. Máxime si un alto directivo de la empresa encargada del servicio, Sedaloreto, afirmaba además en distintos medios de comunicación, que por ejemplo la presión que de las cañerías de agua saldría al finalizar las obras, sería tan fuerte que incluso las que se ubicaran en un segundo piso de una vivienda tendrían la misma que las situadas en un primero.

Las obras del alcantarillado se han sumado a las del agua potable

A la fecha, sin embargo, las obras siguen en ejecución junto a la que desde el año 2011 soporta también la ciudad, para mejorar y ampliar en este caso el sistema de desagüe y alcantarillado de la ciudad, el mismo que, como el del agua potable, llevada ya algunas décadas en funcionamiento.

El servicio de agua sigue deficiente en Iquitos

Lo paradójico de todo es que dicho mejoramiento del servicio de agua, casi concluido en el cercado de Iquitos, no es todavía perceptible por la mayoría de los usuarios; mientras que por los alrededores de la ciudad puede todavía comprobarse el avance de las obras, cuya duración no es razonable aventurar por todo lo que hasta ahora se está viendo.

El racionamiento de agua potable se ha institucionalizado

Por lo demás, si bien la presión es actualmente algo mayor que antes del inicio de las obras, el racionamiento del servicio está ahora institucionalizado -al constar en los recibos-, cuando antes era solo una excepción a la regla. Y muchas zonas del cercado de la ciudad disponían del servicio las 24 horas, mientras que ahora solo en el horario estipulado en dichos recibos.

¿Una obra para empeorar el servicio de agua?

Se espera que esta fastidiosa situación sea temporal, dado que las obras siguen en ejecución. De lo contrario, se dará la incomprensible situación de que el servicio de agua potable de Iquitos será peor tras las obras para mejorarlo y ampliarlo, pese a los millones de dólares gastados y los miles de pesares provocados a los cientos de miles de vecinos de la más importante ciudad de la selva peruana.