En la actualidad, este concepto, ligado a la empatía, se utiliza con frecuencia, pero no se toma en cuenta a la hora de juzgar, marcar o discriminar. Muchas veces sólo se reduce a una muletilla, a una frase sin sentido, automática, siendo nombrada porque sí, ignorando su dimensión real.

Comprender al otro

Ponerse en el lugar del otro es tratar de comprender su conducta, visualizar su posición, para así, desde ese lugar, intentar sostenerlo, aportar para su crecimiento y para el crecimiento personal, no para convencerlo justificando luego, el hecho de no poder ayudarlo .

Es necesario marcar que, el ser humano se desarrolla teniendo, medianamente, conciencia de ser y estar en el mundo, con otros y para otros, esto es, un ser que humanizado piensa, siente con otros y es en función de otros, el hombre es en función de lo que la cultura hicieron de él, por lo que ese humano se ha estructurado conforme a la historia familiar y social de su entorno, quien de alguna forma lo ha habilitado como tal, es decir como humano.

Puede entenderse esta cuestión como que todo lo que se dice, se encuentra atravesado por la historicidad, que de alguna forma se comparte con los otros.

El hombre y la actualidad

El hombre actual está inserto en una sociedad eminentemente consumista, en la cual aparece como central la lucha por el poder, en donde la conciencia humana se reduce a la automatización, esto permite presuponer, un sentimiento de estar como arrojado en el mundo, esta sensación despierta miedo y angustia,

Sentimientos que paralizan y a la vez enajenan la conciencia, permitiendo no pensar sino en función del poder, del consumo, de la competencia y la individualidad, relegando o quizá no teniendo el tiempo de repensar la propia existencia desde la dimensión que en la que se piensa como ser con otros y para otros.

Posibilidad de cambio

Para los sectores desfavorecidos, estos sentimiento de angustia se agudizan además de pesar sobre ellos la discriminación, y la indiferencia, o bien el presupuesto imaginario que marca la imposibilidad de acercamiento por considerarlo peligroso.

Ponerse en el lugar del otro, no es un como sí, es identificarse con ese humano que atraviesa una situación crítica para entenderlo y ayudarlo, dejando a un lado el prejuicio, cuestión no menor, dado que, por lo general, se tiende a etiquetar haciendo caso omiso a la necesidad del otro, desdibujando la humanidad y colocando en su lugar las necesidades personales.

Desde una concepción más humanizante, ponerse en el lugar del otro, es no juzgar al otro, sino comprenderlo en su dimensión humana, es dejar los prejuicios y valorar la vida, es intentar sentir como el otro, para poder analizar y fundamentalmente acompañarlo.