En tiempos remotos, ya para muchas civilizaciones antiguas, árboles como el olivo, el ciprés o el tejo, entre otros, eran considerados sagrados y se les rendía culto por sus diversas propiedades terapéuticas o por sus frutos para la comunidad.

Para los propios celtas, el tejo (Taxus Baccata) ya era un árbol mágico por su extraordinaria longevidad, pudiendo alcanzar los 1.000 años de edad, simbolizando en muchas ocasiones por tanto la vida eterna para los difuntos, pudiendo encontrarse muchas veces al lado de antiguas ermitas.

Hay que tener en cuenta que también el tejo tiene un significado dual ya que el potente veneno de las hojas del tejo era utilizado en la antiguedad como medio de suicidio por envenenamiento.

El Tejo de Valhondillo

Este ejemplar femenino de tejo está considerado por muchos especialistas como el más longevo de España, se le calcula una edad comprendida entre los 1.500 y los 1.800 años de edad.

Debido a las excesivas visitas fue necesario delimitarlo con una valla para que el terreno y sus raíces no sufrieran daños y actualmente se puede observar con un panel informativo a escasos metros del tejo.

El nombre deriva por encontrarse en lo alto prácticamente del arroyo del Valhondillo en la sierra de Madrid, ya que los tejos necesitan de forma imperiosa crecer en la humedad y las umbrías.

También por lo general necesitan desarrollar su vida en las caras nortes de montañas y valles, más propensas a tener esas condiciones y bajas temperaturas.

Ubicación

El tejo milenario se encuentra en la sierra de Guadarrama, perteneciente a la comunidad de Madrid, concretamente en la parte alta del valle del Lozoya, en el municipio de Rascafría y a unos 1.600 metros de altitud.

El punto exacto para su localización el seguir el curso del arroyo Valhondillo, por un camino señalizado para senderistas desde el puente de la Angostura remontando hasta el final de la pista, no obstante para mayor profundidad se recomienda el mapa topográfico de ediciones Alpina, escala 1:25.000

El mejor comienzo es dejar el coche en alguna zona habilitada de los kilómetros 32 al 34 de la carretera M-604 subiendo de Rascafría al puerto de Cotos y seguir la ruta paralela hacia el puente de la Angostura.

Una vez en el puente remontaremos hacia la izquierda en el cruce hasta el final de la pista, con bonitas vistas de todo el valle del Lozoya, de Peñalara y de la Cuerda Larga.

Aspecto del tejo milenario

Al final de la pista señalizada rumbo a la zona conocida como "Raso del baile" y sus puentes podremos ver la tejeda con diferentes ejemplares de tejos centenarios y el mayor de todos, nuestro tejo milenario de enorme tronco y largas ramas con aspecto vigilante y protector.

El tejo milenario impresiona por su gran majestuosidad, tiene un tronco de unos 3 metros de diámetro y unos 7 metros de altura y se conserva bastante bien dada su gran edad.

Se encuentra refugiado entre las sombras de enormes pinares y junto con la humedad del arroyo han hecho posible su buena salud y su bella forma horizontal a modo figurativo de bonsái gigante.

Destacar que el tejo en la comunidad de Madrid es especie protegida desde 1.985 ya que son difíciles de ver y de llegar a condiciones de longevidad tan extremas como la tejeda de Rascafría.

Datos de Interés de la ruta

  • Longitud: 10-12 Km (Dependiendo del punto de inicio en la M-604, recomendable área recreativa de la M-604 hacia Rascafria como punto de inicio).
  • Duración: 4 horas, dependiendo del ritmo y la gestión de paradas.
  • Desnivel: 300 metros.
  • Recomendable agua y comida durante el trayecto y abrigarse en invierno tomando precauciones por placas de hielo en toda la ruta y en el arroyo Valhondillo.
  • Dificultad: Normal, excepto en invierno donde la nieve y el hielo son peligrosos.

Árbol mágico, sagrado y tóxico

Como en otros muchos aspectos de la simbología y de las civilizaciones antiguas el tejo tenía y tiene un significado fuertemente dual.

Por un lado era venerado por su extraordinaria longevidad, casi inmortal, incluso su apreciada madera es de excelente calidad, se dice que los propios jefes druidas construían sus bastones de poder de madera de tejo.

Sin embargo una infusión de hojas de tejo puede matar hasta un gran animal como un caballo, dado que contienen taxina, un potente alcaloide que ataca al sistema nervioso central.

Una vez más, la naturaleza nos demuestra que puede ser bella y mágica pero a su vez letal.