El escritor Emilio Calderón (Málaga, 1960), antes de dedicarse plenamente a la literatura y poder vivir de la escritura, ha seguido un itinerario vital muy interesante y dispar, que trataremos de resumir en las siguientes líneas. Empezó escribiendo para niños y jóvenes y, en la actualidad, lo hace, con muy buena cogida, para el público adulto.

Itinerario vital

En 1984 se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid, aunque, según confiesa, a raíz de la lectura de Dioses, tumbas y sabios, a los 14 años, lo que le hubiera gustado estudiar de verdad es Egiptología, aunque, por aquel entonces, solo se impartía en Barcelona y él acabó, por distintos motivos, recalando en Madrid, en donde vive actualmente, aunque también lo ha hecho en Roma y Manila.

En 1986 fundó la Editorial Zigzag junto al escritor Martín Casariego, y en 1989 la Editorial Cirene, donde empezó a publicar libros de historia como Historias de las Grandes Fortunas de España, Amores y Desamores de Felipe II y El Rey ha muerto.

Por otro lado, ha realizado estudios de cine en el Taller de Artes Imaginarias (TAI) y de Biblioteconomía. Cabe añadir que, además de como editor, ha trabajado como gerente en una empresa de telefonía y ha realizado diversas memorias históricas, tanto de monumentos como de áreas completas de distintas zonas de España, para estudios de arquitectura.

En 1993-94 le concedieron la Beca Valle-Inclán de la Academia de España en Roma, donde preparó sus dos novelas juveniles Continúan los crímenes en Roma y Roma no paga traidores.

Escritor de literatura infantil y juvenil

Emilio Calderón dedicó 10 años a la literatura infantil y juvenil, antes de centrarse más en la literatura adulta. Su primera novela, Con los animales no hay quien pueda, la publicó en 1996; aunque, como bien explica, “empecé a escribir literatura juvenil de manera casual. Yo había escrito varios libros de historia y en una ocasión se me ocurrió un argumento para una novela. Cuando la finalicé, se la di a leer a un escritor que yo conocía y esa persona me dijo que lo que había escrito era una novela juvenil, de forma que envié el manuscrito a la editorial Anaya. Allí me propusieron no sólo publicar la novela, sino que tuviera una continuación. Fue entonces cuando descubrí que me sentía muy cómodo escribiendo para jóvenes”.

Novela de aventura y misterios

A Emilio Calderón le gusta contar, en sus novelas, aventuras o episodios que no sean los habituales para los lectores, le gusta cambiar el escenario habitual y reflejar unas vidas o unas experiencias distintas a las de los que leen, puesto que Emilio Calderón no escribe novela de lo cotidiano; más bien, busca en la historia, en su imaginación, en algún episodio que le haya chocado la materia para sus libros.

Obra para jóvenes y adultos

Sus títulos destinados al público juvenil son Con los animales no hay quien pueda (1996), Retrato de un detective enamorado (1997), La momia que me amó (1998), Vértigo (1999), El fantasma de cera (1999), Julieta sin Romeo (2000), Deporte y límites (2000), Continúan los crímenes en Roma (2004), Los Okupantes (2005), Roma no paga traidores y El cazador de sombras (2005). En septiembre de 2006 se publicó El misterio de la habitación cerrada. Justo en ese mismo año, Emilio Calderón presentó su primera obra para adultos, El mapa del Creador, a la que siguieron El secreto de la porcelana, El judío de Shangai y La bailarina y el inglés, obra que fue finalista del Premio Planeta 2009. En la actualidad, está al punto de lanzar su más reciente obra Los sauces de Hiroshima que, con seguridad, será un nuevo éxito editorial

Emilio Calderón es, sin duda, un buen ejemplo para demostrar que la literatura juvenil no es un género menor ni de circunstancias.