A sus 44 años, el boliviano Edmundo Paz Soldán publica su novela Norte, la novena en su rica trayectoria literaria que le convierte en uno de los más destacados escritores latinoamericanos de los últimos años.

La frontera entre México y Norteamérica

“Ningún ser humano es ilegal” lee Jesús en una pared de El Paso. Entre Estados Unidos y Latinoamérica transcurre la vida de los tres protagonistas de Norte, que en diferente tiempo y espacio compartirán las mismas sensaciones de desarraigo, arte y soledad.

Jesús, un adolescente mexicano cuya ira contra la sociedad le llevará en 1984 a asesinar a una prostituta, Suzy, tras lo cual irá desencadenándose en él un impulso desenfrenado que le convertirá en el “Railroad Killer” (el asesino del ferrocarril), uno de los criminales en serie más buscados de los Estados Unidos.

Martín, un inmigrante mexicano residente en California que tras quedarse sin trabajo y sin papeles entra en un estado de demencia catatónica, lo que le llevará a descubrir en la pintura una forma de expresión que en la década de los ´50 hará de él un reconocido artista. Y Michelle, una dibujante de comics boliviana que vive en Texas en pleno siglo XXI, aunque para ello debe trabajar en la tienda de comida rápida Taco Hut. La tortuosa relación que mantiene con su antiguo profesor de literatura la llevará a tomar decisiones trascendentes.

Desarraigo, odio y esperanza

El boliviano supo servirse de su capacidad para el relato breve contando historias paralelas a los protagonistas. Un drama psicológico donde el narrador omnisciente irá hilvanando la vida de estos personajes y la mirada que cada uno de ellos tiene sobre el exilio. Abundantes realidades cercanas al autor y un gran dominio del matiz abrirán un abanico sobre el que se desplegarán los más diversos sentimientos: desarraigo, soledad, odio y esperanza.

Con la precisión de fechas y del contexto histórico hará referencia a temas tan actuales como el ataque de las Torres Gemelas o la guerra de Afganistán.

La barrera idiomática es una realidad que enfrentan los tres protagonistas y que queda reflejada mediante el uso del spanglish, cuyo uso se potenciará en boca de Michelle.

Las mafias: coyotes y policías

El autor no pasa por alto uno de los hechos más desgarradoras de México, quienes intentan cruzar la frontera para llegar a Norteamérica y todas las mafias que se engendran a su alrededor, desde los coyotes hasta la propia policía. Al igual que en su anterior novela, Los vivos y los muertos, la mirada crítica sobre la violencia social se hace eco en cada una de sus páginas, por lo que no es casual que dos de sus personajes se hayan inspirado en casos reales, Jesús y Martín.

El racismo, un tema recurrente en sus novelas, se hace multifacético en Norte, incluyendo a los mismos mexicanos residentes en Norteamérica. Pero al narrador no le interesan los delitos o excesos que en consecuencia comenten los protagonistas, sino la forma en que cada uno de ellos asimila esta realidad mediante el arte. La pintura en Martín, los cómics y la literatura en Michelle y la escritura en el caso de Jesús, una constante en las novelas del boliviano, como el personaje de Roby en Río Fugitivo.

Aunque el exilio es la nota predominante, el autor no deja atrás temas tan actuales y polémicos como el aborto, las drogas o la prostitución, esbozados con gran intensidad en boca de sus personajes. Martín describe las “salas hacinadas de pacientes, pisos y paredes sucias, jardines descuidados y baños malolientes” (p.187) del hospital psiquiátrico.

Sencillez y realismo social

Un lenguaje sencillo y preciso describe las más profundas emociones. Las comparaciones y las preguntas retóricas le adentrarán en los más hondos planteamientos filosóficos. La aparente sencillez encierra hermosas metáforas y una fina ironía, que por momentos parece contraponerse con la crudeza de las violaciones, asesinatos y los perversos juegos sexuales. Aunque la necesidad de escenificar la escena le lleva a veces a un forzado lenguaje inglés, como cuando Jesús “se había llenado los bolsillos de M&M, Snickers y Three Musketeers en un Seven Eleven. Tomó un sorbo de una lata Dr. Pepper” (p.46).

Paz Soldán, profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell de Estados Unidos, hace números guiños al lector sobre cine, pintura y literatura.

Norte constituye una prueba más del realismo que caracteriza a Soldán. Típico de la corriente McOndo, muestra la influencia de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías en el paisaje urbano, titulares sensacionalistas que aumentan el odio hacia los inmigrantes y entorpecen la labor policial, o el uso de los blogs e internet. Norte es una novela cuyo realismo social les sumergirá en los más complejos y profundos sentimientos que genera el exilio.