Los médicos de atención primaria reclaman más información para prevenir los embarazos no deseados y que esta también incida de forma especial en los varones, que hasta ahora no parecían tener ninguna responsabilidad. Cuando anualmente tantas españolas menores de 19 años se quedan embarazadas sin quererlo, es que algo está fallando.

La comunicación con los adolescentes

Las instituciones públicas han intentado hacer un importante esfuerzo para sensibilizar a los adolescentes frente a los embarazos no deseados mediante la información en las escuelas; sin embargo, la incidencia de embarazos no deseados no disminuye. Y es que es muy difícil luchar contra la inconsciencia propia de la juventud, la falta de comunicación con los padres o la osadía de los jóvenes que creen saberlo todo acerca del sexo y la anticoncepción

En realidad, la gran mayoría tiene información suficiente para afrontar esta situación con seguridad, pero, según los expertos, cuando llega el momento de la relación sexual y no tienen un preservativo a mano no son capaces de decir que no. Respecto a las últimas dos o tres décadas los esfuerzos para prevenir los embarazos no deseados en adolescentes se han multiplicado desde todos los ámbitos, pero a tenor de los últimos datos, estas iniciativas son todavía insuficientes.

Trabajar en equipo

Los especialistas en esta materia abogan por potenciar la comunicación entre los médicos de atención primaria, los especialistas, los profesores y los trabajadores sociales, así como trabajar para que la comunicación padres e hijos sea más fluida y aumente el grado de confianza entre ellos. La realidad es que, aunque los profesores y los médicos son muy accesibles, los jóvenes no siempre recurren a ellos porque, en el caso de los médicos, son los mismos de sus padres

Como no hay confianza suficiente entre los hijos y los padres, muchas veces tampoco se atreven a preguntarles abiertamente a los profesionales sanitarios porque creen, erróneamente, que como conocen a sus padres se los van a contar ellos. En el ámbito educativo, todos los centros dedican jornadas a la educación sexual, pero también deben trabajar más en este sentido porque la educación sexual debe ser un tema recurrente en las aulas del que se pueda hablar libremente, sin tabúes.

Información sexual a los varones

La necesidad de ampliar la información tiene que incidir más en los adolescentes varones ya que, generalmente, hasta ahora siempre han estado un poco al margen de esta situación. Hay que descartar la idea de que el embarazo no deseado es solo responsabilidad de la mujer. Y es que el embarazo es un problema para la mujer, fundamentalmente (eso es evidente), pero la concepción es cosa de dos.

Los padres, el personal sanitario y los profesores tienen mucho trabajo por delante para conseguir que se deje de plantear el embarazo no deseado como un tema exclusivo de las mujeres, de las madres solteras, porque en la concepción participan dos partes, un hombre y una mujer, y hasta ahora, siempre son las chicas las que van a la consulta de algún especialista.

Factores de embarazo adolescente

Existen una serie de factores de riesgo que predisponen a algunas chicas a tener mayores posibilidades de quedarse embarazadas sin desearlo. Para los expertos, los embarazos no deseados son más frecuentes en chicas que previamente ya han tenido un embarazo no deseado, que tienen o han tenido enfermedades de trasmisión sexual, son adictas al alcohol o las drogas ilegales, tienen problemas mentales o provienen de familias con antecedentes de malos tratos, alcoholismo, entre otros.

Pertenecer a una clase social baja no sería tan determinante porque como demuestran las encuestas, los embarazos no deseados se producen en todos los sectores de la sociedad.

Sería ideal que los profesionales de la Salud no se limitasen a informar solo cuando los pacientes lo demandan sino tomar la iniciativa y aconsejar sobre los diferentes métodos anticonceptivos y cuáles son los más adecuados en cada caso ya que, normalmente, los jóvenes suelen preguntar muy poco.

Madres adolescentes

Generalmente las madres adolescentes son personas que al final se hacen cargo solas de los hijos porque la relación con el padre del niño no suele estar plenamente establecida ni es sólida como para sobrellevar una situación tan delicada e importante. En algunos casos las adolescentes implican a la familia para que se hagan cargo de los críos y así ellas poder continuar estudiando o dejar de hacerlo y ponerse a trabajar en lo primero que encuentren, lo que, limita sus oportunidades de futuro.

Un embarazo en la adolescencia frena la evolución de las jóvenes como personas, ya que ellas mismas están convirtiéndose en adultas y necesitan una cierta libertad para completar esta etapa de la vida. Por otra parte, la educación que estas madres adolescentes puedan ofrecer a sus hijos tampoco suele ser la más adecuada ya que ellas mismas no han tenido la oportunidad de formarse.