Elizabeth, The Golden Age, cinta fabricada en el 2007, retoma la historia que Cate Blanchett dejó en 1998, con Elizabeth. La australiana vuelve a meterse en la piel de la legendaria “Reina virgen”. O la bastarda, según los católicos españoles e irlandeses del siglo XVI.

Elizabeth y Felipe II, dos imperios en colisión

Elizabeth I era hija de Enrique VIII y de Ana Bolena, que fue ejecutada por el Rey cuando Elizabeth tenía dos años y medio. En 1558, sucedió en el trono a la hipercatólica Bloody Mary, hija del barbazul (Enrique VIII) y de la sufrida Catalina de Aragón. Mary había estado casada con Felipe II de España, que habría de convertirse en el archienemigo de Elizabeth. Entre 1556 y 1558, Felipe fue, por lo tanto, rey consorte de Inglaterra, además de serlo de España y de su Imperio europeo y americano.

La Edad de Oro de Inglaterra

Según los mitos historiográficos ingleses, Elizabeth (The Virgin Queen) fue acaso la mayor reina de la historia de la Isla y su mandato enmarcó una auténtica Edad de Oro para Inglaterra, de ahí el título de esta segunda película del año 2007. Y no sólo eso, sino que su reinado se caracterizó por la libertad religiosa y de pensamiento (para los estándares de la época) y el desarrollo material, en oposición al fanatismo religioso de la España de Felipe II y su inminente bancarrota.

Elizabeth fue además, la enérgica y rotunda vencedora de la Gran Armada Española, mediante la cual el "perverso" monarca de El Escorial pretendía invadir la resplandeciente isla, incorporarla a sus cerrados y asfixiantes dominios y de propina sentar a su hija en el trono.

La mucho mayor complejidad de las guerras anglo-españolas del período 1587-1603 (de resultado global mucho más incierto según los historiadores recientes de lo que pretende el mito) es reducido por los románticos guionistas de Elizabeth, The Golden Age al estrepitoso fracaso de la Invencible en 1588.

Dudosa exactitud histórica en Elizabeth The Golden Age

Y es aquí, en la exactitud histórica, o más bien inexactitud, donde probablemente la película chirría. Elizabeth The Golden Age es visualmente espléndida, la reconstrucción de la época es magistral, pero el relato bebe demasiado de los estancados mitos nacionales ingleses. La corte de Elizabeth es retratada en el filme como una luminosa corte renacentista, donde brincan graciosamente el ingenio, la ironía, la tolerancia y el colorido de los tapices.

La Reina Virgen flota refinadamente por sobre los ricos salones, con su vigor y elocuencia políglota, su modernidad incipiente, que es la de Inglaterra. Con su deliciosa capacidad para tolerar la diversidad religiosa, en oposición a su hermanastra predecesora, la sangrienta (y medio española) Mary.

Y en contraste, la corte de Madrid se muestra en terciopelo negro como ala de cuervo (como corresponde a un mundo tenebroso), recorrida por figuras espectrales de negro o rojo, en especial el propio Felipe II, encarnado por un irreconocible Jordi Mollà que da una caracterización sorprendente al personaje. Nos lo hace aparecer como una especie de caudillo de vocecilla casi inaudible y andares ridículos, ojos idióticos pero de hiena y comentarios de psicópata reconcentrado. Tal vez Mollà leyó mal el guión y creía estar encarnando a algún dictador español del siglo XX.

España negra y de negro

Y este Felipe II de trazo grueso (creación de mitómanos ingleses y que poco tiene que ver con la compleja figura de la historiografía más reciente), se permite saludar frente a una atiborrada plaza madrileña donde el populacho grita enfebrecido, y uno no sabe si eso es la Plaza de Oriente de la década de 1950 o una especie de Afganistán católico.

La delegación española en la corte inglesa se nos presenta como un grupo de tipos arrogantes de pocos matices y quizá luces, y de tez (naturalmente) oscura. Sus "histéricas" acusaciones de la piratería de Raleigh (Clive Owen) no parecen ser tomadas demasiado en serio por la salomónica e ilustrada Reina. Además, según los guionistas, Elizabeth deploró intensamente la ejecución de Maria Estuardo, aunque finalmente hubo de rendirse a la aparente "necesidad" de esa acción.

Atractiva e inexacta

Elizabeth, The Golden Age es una película valiosa y de estética impresionante, pero hecha por una serie de ingleses que no parecen haber dedicado el mismo esfuerzo a cuestionar mitos que a la impecable creación de decorados y maquetas.