Resulta estremecedora la frialdad de “la bella” presentadora frente a “las bestias”. Así llaman a Ding Yu, la conductora del programa, conocida como la Bella con las Bestias. Las bestias son los reos condenados a muerte. La entrevistadora no ve crueldad alguna en interrogar a un indeseable, a un criminal que va a ser ejecutado. Según Ding los condenados a muerte “se mueren” por ser escuchados. Todos desean abrir su corazón y hablar sobre su pasado, ya que en la cárcel nadie les escuchaba, asegura la presentadora.

Programa “social”, para aleccionar a las masas

El programa titulado Entrevistas antes de la ejecución, se emitía en una cadena local de la región de Henan desde el año 2006, con una audiencia media de 40 millones de telespectadores; prácticamente seguido por toda la provincia. En un país con más de 1.500 millones de habitantes un programa de índole regional tiene unas audiencias multimillonarias que ya la quisieran los reality emitidos en Occidente.

Los productores del espacio valoraban esa audiencia y defendían su emisión porque para ellos el programa era una advertencia social, un aviso a los ciudadanos de que los actos delictivos podían llevarles a la pena de muerte. Evitaban los presos por motivos políticos y buscaban siempre a los reos por crímenes violentos, asesinos, violadores o grandes estafadores. Todas las entrevistas tenían un supuesto “fin educativo”.

Documental y denuncia de medios de Occidente

Aunque algunos países en Occidente no pueden dar lecciones morales o judiciales, empezando por la primera potencia mundial, EEUU, donde existen estados con la pena de muerte vigente; fue la cadena estadounidense ABC la primera en cuestionar la ética de semejante programa y la justificación de la audiencia multimillonaria para la permanencia en los medios de un formato semejante.

La presión más efectiva fue un documental sobre el programa de entrevistas a condenados a muerte en Henan (China) de la prestigiosa BBC, titulado Dead Man Talking, cuya difusión y repercusión a través de las redes sociales (se emitió también por la web de la cadena) hizo “plantearse” al gobierno central, de Pekín, la cancelación del programa.

Programa de entrevistas a reos condenados a muerte, “última voluntades”

Muchas veces las entrevistas se hacían minutos antes de ser ejecutados. La entrevistadora se recreaba en el “momento de las últimas voluntades”. Entre pregunta y pregunta sobre su pasado y sus crímenes les hacía comentarios del tipo, “eres consciente de que te mereces este castigo”, “debes pedir perdón a la sociedad”, “tu muerte es un ejemplo para los demás…”

Todos los condenados parecían arrepentirse y justificar que se les “administrase” la pena de muerte, por no tener sitio en una sociedad ejemplar y digna como la china. Casi seis años de emisión y de exitosa presencia en la televisión china que ahora parece acabar para siempre. La decisión de la administración china tiene también que ver con la mala imagen que da al país liderar estadísticas sobre la agresión a los derechos humanos.

Casi el 70% de las penas de muerte del mundo se ejecutan en China

El programa ha servido de estudio sociológico sobre la opinión que se tiene en China de la pena de muerte. En realidad la sociedad china, en general, no se escandaliza ante tanta ejecución y más si es a delincuentes como los de un grupo de secuestradores profesionales que equivocaron la víctima y secuestraron a una joven de una familia pobre, y a pesar de darse cuenta del error la violaron y asesinaron. Es horrible, sin duda. Sin embargo, en una sociedad no acostumbrada a la educación o al aprendizaje de valores cívicos se entiende mejor que se acepte la pena de muerte, sin más, aplicada a esos criminales.

Además de la polémica a nivel de medios de masas, la eliminación del programa tiene también como causa que las autoridades chinas han anunciado su intención de “limitar el uso de la pena de muerte”. Esa propuesta ayudará a mejorar la imagen exterior del país, así lo declararon oficialmente los responsables judiciales y de interior, tras la reciente reunión anual del politburó chino, en la que se aprobó la Ley de Procedimientos Penales.