De tal palo, tal astilla. Tal vez algunos podrían considerar que es lógico que si su padre es Juan Mari Arzak, ella resultara ser una espléndida cocinera. Pero no es sencillo mantener el nivel del restaurante Arzak, durante los últimos años siempre entre los diez mejores restaurantes del mundo, siempre con sus tres estrellas de la Guía Michelín a cuestas, una carga que no pesa nada.

Elena Arzak, finalista del premio Veuve Clicquot

Este año, Elena Arzak ha quedado finalista del premio Veuve Clicquot, que se entrega a la mejor mujer chef del mundo en homenaje a la afamada marca de champán, lo que viene a reconocerla como una de las tres mejores cocineras a nivel internacional, algo excepcional teniendo en cuenta que la mujer parece relegada de esta gloria de la gastronomía gourmet, de los equipos de los grandes 'chef' y que en España solo tiene a su altura a la ya mítica Carme Ruscalleda.

Para el premio de este año, Elena Arzak entraba en una terna junto a Anne-Sophie Pic, chef de la Maison Pic en Francia, quien finalmente se alzó con el premio, y la chef del Restaurante Dal Pescatore de Italia, Nadia Santini. En todo caso, Elena se mostraba muy satisfecha de haber estado entre las finalistas, ya que en definitiva la sitúan en el pódium de las mejores del mundo. Además, explicaba que las otras dos elegidas son compañeras y amigas y destaca de la ganadora, Anne.Sophie, que también continúa una larga trayectoria familiar, algo que las une.

Juan Mari Arzak tiene la sucesión asegurada

Tal como cuenta Juan Mari Arzak en la página de su restaurante de San Sebastián, Elena es su sucesora en la cocina y en el negocio. Dice Arzak que "Elena ya está plenamente implicada en el día a día del restaurante" y añade que pese a eso "sigue ampliando su formación".

Precisamente esa formación empezó en el Colegio Alemán de San Sebastián para seguir en la Escuela de Hostelería Schwezerische Hotelfachschule Luzern de Suiza y luego continuarla en restaurantes internacionales punteros, entre los que se encuentra el del gran gurú de la cocina española Ferran Adriá, el mítico Bulli.

El padre, amoroso y exigente, asegura que Elena "está preparada para llevar el restaurante y continuar con esta dura tarea". Como parte de la enseñanza y del proceso de sucesión en Arzak, ya se puede apreciar su mano en los cambios que va incorporando la carta. Básicamente este restaurante tiene garantizada no solo su continuidad, sino seguir la tradición de negocio familiar, ya que con Elena se afronta la cuarta generación de esta familia dedicada a la hostelería (el restaurante fue una idea de su bisabuelo) y apasionada por la buena cocina

Banco de sabores

Según Elena Arzak, el secreto de la buena conexión con su padre es que discuten y ríen constantemente, una complicidad imprescindible para el éxito. Su mano no solo se deja notar en los fogones sino que ha aportado su impronta en el servicio de sala y la decoración de su restaurante. Sin olvidar el proyecto que lleva en común con su padre del denominado Banco de Sabores, único en el mundo, y que tanto preserva la tradición de alimentos y condimentos en la gastronomía como se convierte en símbolo de rabiosa innovación.

Ella dice que de lo que más orgullosa se siente no es de estar en el triunvirato de las tres mejores cocineras del mundo si no del premio a toda una carrera que ha recibido su padre de manos de la revista Restaurant. Eso sí, tal vez se pueda echar en cara que todavía el mundo de la alta cocina parece un coto cerrado para los hombres porque extraña esa diferenciación entre cocineros y cocineras a la hora de dar premios. La Guía Michelín, por ejemplo, no saben de sexos y allí están inamovibles las estrellas de Arzak, un proyecto que cada vez es un más un mano a mano de un padre y una hija geniales.