Elena Anaya, nacida en Palencia en 1975, da un nuevo salto en su carrera. Protagonizar la última película del manchego universal, supondrá el espaldarazo definitivo de esta actriz menuda y sensual.

A sus 36 años, ha trabajado con algunos de los mejores directores de nuestro cine, consagrándose definitivamente con el difícil papel de Vera, la mujer- monstruo que el enloquecido doctor Ledgard (Banderas) crea a su antojo en la esperada La piel que habito, ese personal viaje de Pedro Almodóvar por los siniestros paisajes del cine de terror.

¡Peeedro! llama a tu puerta

Aunque ya la carrera anterior de la actriz la situaba como una de las presencias principales del cine español, con sus pinitos en blockbusters de Hollywood (Van Helsing) incluidos, convertirse en la protagonista de la película del manchego más famoso de la historia (con permiso de Don Quijote) supondrá para Elena Anaya un nuevo punto de inflexión.

Sin embargo, esta no será la primera vez que la actriz colabore con Almodóvar, si bien su presencia anterior fuera secundaria: en Hable con ella, como novia del protagonista.

Piel color carne

Las imágenes y escenas vistas hasta ahora de Elena Anaya, en la película de Pedro Almodovar, la presentan vestida unas veces con una especie de body de color carne y otras con uno negro; también, su bello rostro aparece oculto bajo una prótesis blanca de plástico, y su cabeza rasurada.

Es la criatura creada por un desquiciado científico, un doctor Frankenstein con acento de Málaga, que juega a ser Dios y crear un nuevo tipo de piel que le hubiera salvado la vida a su mujer fallecida en un incendio.

Formando a una futura actriz

Para llegar al papel que la consagrará, la palentina ha tenido que trabajar muy duro. Para una actriz de provincias, esto supuso abandonar su casa y a su familia, para embarcarse en un viaje a Madrid, a la dura lucha diaria por encontrar un papel o una oportunidad codiciada por decenas y decenas de actrices tanto, o más, guapas, talentosas y con mejores contactos.

Rechazada inicialmente por la RESAD (siglas de la pomposa Real Escuela Superior de Arte Dramático), como tanto buen actor que después ha demostrado la ceguera de sus procesos de selección, Elena da un taller de teatro con Manuel Morón (inolvidable padre de El Bola) y más tarde es una de las alumnas de Juan Carlos Corazza, siendo aceptada en segundo round por la RESAD (de donde sería expulsada por falta de asistencia).

Debuta con una película que es un continente

En 1996, con su papel debut en África (algo olvidada, pero interesante película) la veinteañera palentina, lograría llamar la atención.

Dirigida por Alfonso Ungría (La conquista de Albania, entre otras), la película cuenta la historia de Martín (Zoe Berriatúa), su novia África (Anaya) y la venganza que llevan a cabo contra el padre del muchacho (Imanol Arias), a quien el muchacho culpa de la misteriosa muerte de su madre.

La joven actriz ya tuvo que rodar escenas de desnudo, una constante en su carrera posterior, no siempre justificadas por el guión.

De África a León... de Aranoa

Digamos en voz alta Familia (imitando la susurrante voz de Don Vito- Brando). La película debut de uno de los mejores directores del reciente cine español, Fernando León de Aranoa. Conocemos a la familia de Santiago (un impresionante Juan_Luis_Galiardo) el día de su 55 cumpleaños, el hombre parece tener la esposa e hijos que cualquiera soñaría; sin embargo, hay gato encerrado.

La película es de 1996, pero por si alguien aún no la ha visto, no vamos a desvelar aquí el giro de los acontecimientos.

Una imagen frente al espejo

El papel de novia despechada en Lagrimas negras (testamento fílmico del añorado Ricardo Franco), vaticinaba una carrera llena de éxitos. En el año 2000, con la entrada del nuevo milenio, la actriz iba a consagrarse con su intenso papel de Lucía y el sexo. Su sensual presencia, lo valiente de su interpretación y sus escenas frente al espejo o en un sofá armada con un pene de plástico, han quedado en la retina del público masculino.

Como chica Medem, Elena se dejó hacer. Aunque la gran protagonista fuera Paz Vega, ella logró también su pedazo de pastel.

Una actriz que traspasa fronteras

En el 2004, el cine norteamericano se fija en la palentina, y le ofrece el papel de una de las sensuales y peligrosas novias de un histriónico Conde Drácula, El célebre profesor Van Helsing, rejuvenece, toma las formas de Lobezno, y es ahora un action man armado de modernos artilugios. La película es divertida, si no se la toma en serio.

Una malvada dama española

La adaptación de las novelas del personaje ideado por Arturo Pérez Reverte, se convirtió en la película española más taquillera del 2006. No obstante, algo cojea (a parte del personaje del maravilloso Quevedo- Echanove) en su paso al cine. Alatriste se inicia con una escena prólogo asombrosa; después demuestra (durante un cuarto de hora) que no fue buena idea rodar una sola película de tantas novelas y termina por alcanzar la emoción auténtica cuando ese soldado fracasado (un capitán de mentira), visita a su único amor en el hospital.

Elena interpreta a la malvada Angélica de Alquézar, una castiza Milady de Winter, malvada y cruel, doblegada, sin embargo, por su amor imposible (les separa las diferencias de clase) por el joven Íñigo de Balboa.

Penúltimos grandes papeles

En 2008 la actriz interpreta a una prostituta que acalla sus problemas con alcohol, cuyo "accidente" provoca la venganza de su hermana y de sus amigas en Solo quiero caminar. La secuela de Agustín Díaz Yanes de su magistral Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto.

En 2010, encarna a María, una mujer enloquecida y con fobia al agua (su hijo murió ahogado) en Hierro, que pasó sin hacer demasiado ruido pese a la gran interpretación de la actriz.

Demasiado delgada, ese mismo año, Elena Anaya se encierra con Medem y la sensual Natasha Yavorenko en una Habitacion en Roma, donde ambas actrices le harán más palmas que poesía a Safo. Mal doblaje, y mucha carne en el asador, en esta fallida película del director vasco.

Una larga carrera la de Elena Anaya. Sería injusto, por más que protagonizar la nueva película de Pedro Almodóvar suponga un enorme salto, pensar que la actriz no había hecho nada antes.