Presionado por su propio partido, Obama salió del closet y se convirtió en el primer presidente americano que expresa libremente su apoyo total al matrimonio entre parejas del mismo sexo. No más declaraciones a medias tintas. Lo dijo así: "Personalmente afirmo que las parejas del mismo sexo deberían casarse." De este modo sigue los pasos de su vicepresidente Joe Biden que también hizo símiles declaraciones este domingo. Muy cerca de las elecciones presidenciales, ¿qué efecto traerá esto a su candidatura? Mitt Romney, el presidenciable candidato republicano, ¿usará este discurso para usarlo en su contra?

Obama y LGTB

Barack Obama no solo comenzó su legislatura como el primer presidente negro en mudarse a la Casa Blanca, sino también acaba su mandato con una de las declaraciones más explosivas de cualquier mandatario americano. Ni Jimmy Carter que dejó que le entrevistara la revista Playboy llegó tan lejos. Clinton tampoco. Por entonces el expresidente creyó que era más conveniente durante sus ocho de gobierno que los marines homosexuales no preguntaran y no respondieran nada sobre este asunto: "Don't ask, don't tell."

Mitt Romney y Massachusetts

Obama decidió conceder a la cadena ABC una entrevista que pasará a la historia. Debía hacerlo si no quería que el partido se fracturara en dos polos. Las elecciones se acercan irremediablemente y no puede apostarse que Obama las ganará. Mitt Romney ha sido gobernador en Massachusetts, uno de los estados más modernos de EE.UU.

Es decir, que un mormón como Romney tenga arrastre en el estado de John F. Kennedy y no solamente en Wyoming, Texas o Utah quiere decir solo una cosa: el candidato sabe moverse en territorio 100% demócrata sin desprenderse de su conservadurismo.¿Cómo lo hace? es la gran pregunta.

Massachusetts podrá decir sí al matrimonio homosexual sin un gobernador experto en cargar pesas como Arnold Schwarzenegger; pero al mismo tiempo se inclina sin miramientos por el partido de Nixon y Reagan cuando busca que manejen sus cuentas. Massachusetts no piensa en Kennedy todos los días aunque parezca idílico. Es un estado incomprensible como California; pero es eso a lo que Occidente llama democracia, ¿no?

Obama: ¿a favor o en contra?

Como siempre pasa en todo partido, hay un lado más conservador y otro más liberal. ¿A qué lado pertenece Obama? No es un ateo como Hu Jintao ni un agnóstico como Zapatero. Afirma que es cristiano. Eso en América fue un alivio porque declararse ateo implicaría hacer la danza de la lluvia y propiciar un diluvio.

Nunca se ha declarado cuáquero ni mucho menos adventista como Martin Luther King. Sin embargo, la religión no implica nada. Nixon era cuáquero y su religión le exigía la no intervención en ningún conflicto bélico y no usar napalm sobre víctimas inocentes. Está claro que en plena guerra de Vietnam, Nixon puso de lado sus convicciones religiosas. Al menos de eso no se le podrá acusar. Los crímenes de guerra no están en discusión.

Clinton: "Don't ask, don't tell"

Pero a Obama sí le acusaban de mucho. Y ya era hora para sus partidarios que se animara a hablar. Como una anguila, declaró en 1996 a la revista Outlines que era un hombre que pasaba por evoluciones. En esos momentos era Bill Clinton quien comandaba las fuerzas armadas y la ley de "No preguntes, no digas" le parecía la única solución para que los homosexuales pudieran alistarse e irse a la guerra sin, por supuesto, armar aspavientos sobre su vida personal. Un poco como la edad victoriana que castigó a Oscar Wilde por llevar una vida de provocación y escándalo con su amante Lord Alfred Douglas. Wilde habría escrito hasta los 80 años si se hubiera quedado callado. Eso es lo que pedía la administración demócrata: volver a la edad victoriana.

Para la administración Clinton, este método fue efectivo. Y Obama, por entonces un congresista desconocido a nivel internacional, no estaba entonces preparado para contradecir al presidente. Diecisiete años después sería él quien derogaría la ley en diciembre de 2010. Así de claro fue con la periodista Robin Roberts.

La noticia corrió como pólvora. ¿Qué dirían Martin Luther King y Malcom X? ¿Qué opinarían de que el primer presidente afroamericano se cite con parejas homosexuales para degustar un buen café a plena vista de sus hijas? Obama había creído en un momento que la administración americana había hecho lo suficiente por la comunidad gay; pero después de cavilar, presionado claramente por Joe Biden, llegó a la conclusión de que tenía que equiparar sus derechos.

Sarah Palin y Mitt Romney

Mirar atrás sirve de vez en cuando: en 2008 Obama dijo que estaba a favor solamente de las uniones civiles y no más. Sin embargo, cambió, evolucionó o se transformó. Y una afirmación de esa envergadura con la mitad del país que vota por la extrema derecha de Sarah Palin podría ser una maniobra con una puesta en escena formidable. La controversia está servida porque su rival es un mormón que no cree mucho en el laicismo de Nixon. ¿Quién lo diría? Con todo el napalm que lanzó sobre Vietnam, Nixon terminaría pareciendo todo un liberal.

Sin embargo, ¿conseguirá Obama algo con esto? EE.UU. es un país federal con estados que buscan fervientemente prohibir el matrimonio homosexual y para ello buscan aprobar una enmienda en la Constitución. Así, al pie de la letra. Y no solo eso. La Cámara de Representantes está dominada por el Partido Republicano de Romney.

Obama tiene las manos atadas por el momento aunque de ser derrotado se le recordará por haber derogado la Ley de Defensa de la Familia que estipulaba que un matrimonio debía celebrarse únicamente entre un hombre y una mujer. Quizás le veneren como a Kennedy.

Si Romney venciera, se daría inicio a una caza de brujas. Si hay algo peor que "El no digo y no me preguntes" de Clinton, es obligar a un homosexual a hablar. A las brujas sí que las hacían hablar. Por eso no queda ninguna.