Alguien llega a casa como de costumbre, después de una jornada de trabajo. Es un camionero, un abogado, un banquero, o un juez. Se sienta en el PC, colocándose los auriculares y el micro, y situando las manos en los controles de vuelo y los pies en los pedales. Y, entonces, se produce una transformación:

Piloto virtual: Iberia IB921 en parking Q solicito puesta en marcha

Torre virtual: Iberia IB921 autorizado para puesta en marcha, altímetro 2992, trasponder 3211, viento sureste a seis nudos.

En esta comunicación (algo retocada) nuestro personaje ha dejado de ser quien era. Ahora es un piloto de líneas aéreas, que vuela en alguna de las redes más importantes del mundo virtuales de aviación civil como IVAO.

Al otro lado de la línea, un controlador aéreo virtual monitoriza sus movimientos en la pantalla del radar. Por supuesto, ese controlador también es alguien que ha vuelto del trabajo, quizás un panadero, un arquitecto, o un médico, y ahora está controlando el espacio aéreo virtual de España o de otro país desde su torre de control virtual.

Como ellos, miles de personas en cada momento vuelan virtualmente en simuladores por los cielos de todo el mundo a bordo de aviones virtuales, en compañías aéreas virtuales.

Simulación y vuelo virtual, tan real como la vida misma

Aquellos que se acercan al mundo del vuelo virtual, en su faceta de aviación civil, creen que van a encontrarse con otro videojuego online más. La primera sorpresa deviene con los niveles requeridos para ser piloto, o controlador aéreo; es necesario realizar una serie de exámenes muy exigentes, que poco o nada tienen que envidiar a sus homólogos reales.

No menos importante es el conocimiento de la aeronave a pilotar. Quien desee controlar un avión como el Boeing 737 o el Concorde, se va a encontrar con que la mayoría de pilotos virtuales usan y estudian con unos manuales que son, en muchos aspectos, casi idénticos a los reales. Puesta en marcha, procedimientos, seguridad, planificación de rutas, etc, todo está simulado hasta casi el más mínimo detalle. No en vano, algunos pilotos reales usan estos simuladores y vuelos para complementar su entrenamiento del mundo real.

Para completar el panorama, muchos de estos pilotos vuelan en compañías aéreas virtuales, que son y tienen los mismos aviones, horarios, y frecuencias, que sus homólogos de la realidad. Realizan las mismas rutinas, y son controlados y gestionados por los controladores usando incluso las mismas frecuencias, y, si se observan estos aviones desde fuera, se podrá comprobar que portan las mismas libreas (pinturas decorativas y numerales), y hasta las mismas matrículas.

La obsesión por el realismo, el secreto de la diversión

Es difícil, para un profano, entender toda esa obsesión por el realismo. ¿Qué placer se puede obtener en pilotar un avión virtual de A a B realizando las mismas operaciones que las que efectúa una aeronave real? Ese es el secreto, en realidad: llevar a cabo esas operaciones de la forma más detallada y realista posible, recrear la actividad de un piloto y de una compañía aérea, o bien la de un controlador y una torre, hasta el punto de que se confunda con la realidad, es en gran parte el secreto que mantiene durante horas pegados a sus sillas a estos pilotos virtuales.

Claro que todavía existe una escala superior: aquellos pilotos virtuales que, lejos de dotarse de un joystick, un mando de gases, y pedales, terminan construyendo una verdadera cabina. En algunos casos, las piezas e instrumentos son tan parecidos a los reales, que es difícil distinguir, a primera vista, si se está en la cabina de un 737 real, o bien en una simulación. Sin llegar tan lejos, algunos pilotos construyen cabinas de madera, a veces de metal o plástico, con el fin de acomodarse mejor que en una mesa estándar, y disponer de mejores sensaciones de vuelo.

Despegando un avión comercial desde nuestro sofá

Una vez decididos a comenzar nuestra singladura aérea, debemos tener en cuenta que el proceso es largo, pero apasionante. Naturalmente aprenderemos a volar en una aeronave ligera monomotor, y estudiaremos todos los elementos básicos del vuelo, aeronáutica, meteorología, navegación, comunicaciones, etc. Luego podremos pasar a cosas mayores, reactores, vuelos online, etc.

Para terminar, un consejo: nadie vuela desde el primer día. Requiere paciencia, calma, y un buen instructor (existen webs que enseñan a volar a coste cero). Antes de lo que podamos imaginar estaremos realizando nuestro primer despegue, y entrando en un mundo de fronteras virtuales ilimitadas. ¿Quién dijo que volar era caro? No en un PC, y no para miles y miles de pilotos virtuales. Para ellos, es una vida paralela en los azules cielos de su hogar. El sueño de Ícaro hecho realidad, y sin salir de casa. ¿Quién se resistira?