Occidente desconoce la religión islámica y su cultura, como consecuencia de este desconocimiento, el Islam sufre muchos ataques y de todo tipo. Este tema ha sido material del sensacionalismo de los medios, especialmente en países laicos como España, Francia o Italia, que buscan declarar la ilegalidad de su uso en los lugares públicos.

El velo. Su definición

Según el diccionario árabe" Lisan al Arab", el hiyab es literalmente "ocultar con una cortina", luego también significa una operación que divide el espacio en dos y oculta o sustrae una parte a la mirada.

La escritora Fátima Mernissi hace una definición mucho más profunda y minuciosa: "el concepto de hiyab (velo), es tridimensional, y las tres dimensiones coinciden muy a menudo. La primera es visual: sustraer o esconder a la mirada. La segunda es espacial: separar, marcar una frontera, establecer un umbral. Y, por último, la tercera es ética: incumbe al dominio de lo prohibido. En este nivel no se trata de esconder o ocultar a los sentidos, o lo espacial, sino un espacio íntimo y personal, prohibido (ocultar nuestra intimidad).

El hiyab, es el velo tradicionalmente musulmán, donde se pueden ver cara, manos y pies. Las versiones más extremistas, como son el niqab y el burka (sólo se ven los ojos), son formas del velo preislámicas, relacionadas con costumbres tribales que son propias de Oriente Medio y Afganistán.

La historia del velo en el Islam

En la primera década del Islam en la Medina las mujeres musulmanas no llevaban velo ni shadores.

El Profeta Mahoma defendía los derechos de la mujer y su dignidad, de hecho abrió las puertas de la mezquita en igualdad de condiciones que a los hombres. Pero la oposición de la Meca contra el Profeta y contra el Islam, (en ese momento eran un grupo minoritario, frente a la religión politeísta que existía con anterioridad), era cada vez mayor ya que amenazaba sus intereses políticos y económicos.

La oposición optó por otra estrategia: atacar a los musulmanes acosando a sus mujeres para evitar un enfrentamiento directo. El líder de los enemigos del Islam era consciente del peligro que constituía el Islam sobre sus intereses materiales, si continuaban reconociendo derechos a la mujer, porque estaba comercializando esclavos y empleando criadas en la prostitución.

Sabía que si las mujeres como la esposa del Profeta seguían circulando libremente en la ciudad con su lucha de reivindicación de los derechos de la mujer musulmana, ésta ya no sería un objeto sexual privado que se podía secuestrar, violar, vender o comprar.

La visión discriminatoria hacia las mujeres según Fatima Mernissi, era contraria al proyecto de Mahoma, que soñaba con una sociedad donde las mujeres podían circular libremente, donde el único control social sería la fe musulmana. Su visión se centraba en disciplinar el deseo más que en imponer un pañuelo para tapar los rasgos femeninos.

El velo protector

La crisis militar de la Medina, pusieron al Profeta en una situación tan complicada como delicada. Como jefe de Estado, (Jesús fue un jefe religioso, no político), tenía que enfrentarse a la inseguridad de la ciudad, y se encontraba frente a la dicotomía de la fe o la acción: "aceptar vivir esta inseguridad esperando que la nueva fuente de poder, Dios y su religión, se arraigan en las mentalidades; o reactivar la tribu como sistema de policía de la ciudad". El Profeta optó por la segunda, bajo la presión de la comunidad musulmana encabezada por Omar, que veía que la solución era el "velo". Así pues el velo es una respuesta a la agresión sexual, es al mismo tiempo su espejo, porque refleja esta agresión reconociendo que el cuerpo femenino es un cuerpo vulnerable sin defensa.

El velo es "un expresión de la invisibilidad de las mujeres en la calle", como dice Mernissi; separa a la mujer del espacio femenino por el que atraviesa, pues el mundo exterior pertenece a los hombres no a las mujeres. En la lógica del hiyab, la ley de la violencia tribal reemplaza a la razón del creyente, que Allah considera indispensable para discernir el bien del mal".

El hiyab se relaciona pues con una situación social determinada temporal y no permanente, a fin de garantizar "la seguridad sexual" de las mujeres libres; de lo contrario, no se hubiera prohibido a las esclavas.

Entonces el problema no se relaciona con el modo de vestir sino con la búsqueda de un medio para proteger a las mujeres musulmanas del acoso sexual.

El uso del velo en otras culturas

El velo es una costumbre considerada como una virtud, que no sólo es propia del Islam, sino una también establecida y conocida en muchas civilizaciones y religiones antiguas.

En las civilizaciones antiguas, como la griega y la romana, las mujeres más respetadas y las nobles, aparecen siempre cubriendo su cabeza en público (las matronas). Incluyendo también las costumbres segregatorias contra la mujer tanto en la vida pública, (prohibición a la mujer de salir a la calle con adornos), como en la privada (tenían sus propias habitaciones por ejemplo).

En el Judaísmo, la ley Rabínica prohíbe la recitación de bendiciones u oraciones en presencia de una mujer casada con su cabello suelto, pues dejar el pelo de la mujer al descubierto se consideraba desnudez. También era costumbre entre las mujeres judías cubrirse la cabeza para salir en público y a veces incluso curbrirse la cara completa dejando al descubierto un ojo. El velo significaba la autoestima de la mujer y su posición social. Las mujeres de clases bajas llevaban a menudo el velo para dar la impresión de un estatus más elevado.

En el cristianismo, S. Pablo en el Nuevo Testamento, dice: "un hombre no ha de cubrir su cabeza, puesto que él es la imagen y la gloria de Dios; pero la mujer es la gloria del hombre, ella vino del hombre, ningún hombre ha sido creado para la mujer sino que la mujer ha sido creada para el hombre y por esta razón, la mujer debe tener una señal de autoridad sobre su cabeza".

S. Tertuliano en su tratado "Sobre el velo de las vírgenes", escribió que las mujeres jóvenes debían llevar velo en público, en la Iglesia, ante extraños... incluso las" Leyes del Canón de la Iglesia Cátolica de hoy", hay una ley que exige a las mujeres que cubran sus cabezas en la Iglesia. Algunas sectas cristianas como los Amish y los Mennnonitas, mantienen a sus mujeres veladas hasta el presente (cofias). En la actualidad el último reducto del velo lo mantienen las monjas, o su uso obligado en presencia del Papa.

Pero a diferencia de la tradición judeocristiana el velo no significa un signo de sometimiento, o para mostrar la autoridad del hombre hacia la mujer, o para diferenciar las mujeres de distintas clases sociales, sino que es una protección para la mujer.

El hiyab, ¿símbolo de liberación u opresión?

El propio Corán afirma "quien quiera creer que crea, y quien quiera negarse a creer que no crea", es decir, si la mujer decide ponerse el velo, es que acepta el Islam como religión y conoce tanto sus deberes como sus obligaciones. Su puesta debe ser voluntaria, aunque muchas de ellas (menos de las que pensamos) sean obligadas, ya que se considera un abuso a sus derechos como mujer (no hay coacción en la religión según el Corán).

Cuando una mujer musulmana se cubre, hace virtualmente imposible que la juzguen exclusivamente por su físico, como nos pasa muchas veces en la sociedad occidental, en que las apariencias exteriores se han enfatizado tanto que el valor del individuo no cuenta para casi nada.

Muchas veces las mujeres occidentales, sobre todo europeas, no pueden caminar por la calle sin que las estén "chequeando cada aspecto de su físico" y en función de ellos, hacen presunciones acerca de su carácter de acuerdo a la talla de nuestros pantalones, la longitud de la falda, tamaño de nuestro pecho, color del pelo, marca de ropa y estilo de vestir, peso, edad...

La moda, ¿el velo de la sociedad occidental?

Somos esclavas de la moda, de miles de engaños (dietas milagrosas, botox, silicona...) y fraudes a través de los medios de comunicación, que de una forma visual, auditiva, psicológica, estética y artística, utilizan nuestra existencia para persuadirnos de que las medidas de nuestro cuerpo, nuestros rasgos o nuestra forma de vestir debe seguir unos parámetros y moda prefijados, para ser consideradas atractiva ,sensuales, respetadas y reclamadas por los demás. Estamos también siendo forzadas en este molde y convertidas en esclavas de nuestro cuerpo y de los caprichos de la moda.

No hay mayor discriminación, humillación y opresión para la mujer que considerar el atractivo sexual como un valor social y comercial.

La mujer musulmana desde este punto de vista está liberada del yugo de la moda y de su péndulo oscilante y de su explotación.

La verdad es que los occidentales queremos imponer nuestros valores y costumbres en todo el mundo, algo que va contra la lógica y la naturaleza, ya que cada comunidad tiene sus particularidades en todos los aspectos de la vida.

La mujer musulmana, al igual que la india (que utiliza el sari indiscriminadamente), o la europea, tiene derecho a conservar su carácter especial y sus tradiciones particulares, siempre que se respete su libertad personal y no perjudicando su desarrollo social, intelectual, laboral y político, como individuo en igualdad de condiciones que el hombre.