El caso de un padre condenado a diez años de prisión por drogar a su hija, desnudarla y fotografiarla para vender las imágenes a un portal del internet, ha puesto al descubierto un nuevo y aberrante rostro del turismo sexual en Colombia, que busca satisfacer el apetito mundial por la pornografía local.

El criminal negocio de la esclavitud sexual, que mueve millones de dólares anuales, se revivió otra vez en los medios y en la legislación colombiana, debido al alarmante aumento de denuncias recibidas por el Instituto de Bienestar Familiar, la Fiscalía General, ONGs, y por algunos casos de violación y muerte de menores que han causado repudio nacional.

De acuerdo con un informe reciente de la UNICEF y la Procuraduría General de la Nación, el auge del turismo sexual en Colombia tiene un nuevo ingrediente que atrae a los pedófilos extranjeros y es la esclavización de más de 30 mil menores, que en muchas ocasiones son inducidos a la prostitución por sus propios padres o familiares.

Turismo sexual en Colombia, panorama aterrador

El panorama del turismo sexual en Colombia es aterrador. Diariamente, llegan al país cientos de visitantes atraídos por la oferta de ciudades como Cali, Cartagena, Buenaventura, y especialmente Bogotá, de donde sale una ruta hacia Girardot -ciudad intermedia a 130 km de la capital colombiana-, que ofrece el mayor muestrario de niñas entre los 14 y 18 años.

Las autoridades dicen que esta actividad cuenta con la colaboración de botones de hoteles de prestigio, taxistas, vendedores ambulantes y los dueños de sitios de prostitución y, según testigos, con la complicidad de algunos policías.

Cada día entran a formar parte del ilegal negocio cientos de personas entre menores, jóvenes y adultos, enriqueciendo a una gigantesca red de explotación sexual que involucra informantes, traductores, policías corruptos, abogados, expendedores de drogas, además de contar con autos y equipos de comunicación para adelantarse a los operativos policiales.

La pobreza y la esclavitud sexual

Los proxenetas colombianos recurren a toda clase de estrategias para atrapar a sus víctimas. “Ellos andan por ahí en los sitios pobres y le caen a las niñas mal vestidas y les ofrecen ropas de marca y buena comida”, según afirma un vendedor ambulante de un sector deprimido de Bogotá.

“La pobreza es el mayor detonante del sometimiento sexual (…)”, según apunta un estudio de la Fundación Renacer, la ONG que más estudia el tema en el país. Así mismo, señala que los puertos del Caribe como Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, donde hay muchos sectores marginados, se han convertido en verdaderos supermercados del placer para los extranjeros.

No obstante, aunque las víctimas de la prostitución son en su mayoría pobres, también está en boga la prostitución de estrato alto para extranjeros, manejada por organizaciones sofisticadas que atraen a niñas universitarias de buenas familias y deseosas de hacer dinero fácil para pagarse los lujos más caros.

El mismo estudio también revela otra modalidad del negocio y es la prostitución de indias adolescentes de varias etnias del país, como la Zenú de la Costa Caribe que, de acuerdo con los taxistas de la región, son cada vez más apetecidas por los turistas en Cartagena.

Legislación dura contra delito sexual

La violación y muerte de una niña de nueve años, que se cree hacía parte de este mercado, llevó a la actual senadora Gilma Jiménez a presentar en 2009 un proyecto de ley que cursa en el Congreso Nacional y pretende la cadena perpetua para violadores sexuales, y ha recibido el respaldo de la sociedad colombiana, la Fiscalía y la Procuraduría Nacional.

La senadora ha reiterado que “si hay una nación que necesita implementar las penas más duras contra estos atroces delitos, esa es Colombia”, dado que en el pasado no ha habido una verdadera conciencia acerca de “los terribles daños que esta humillante actividad le causan a este país”.

La nueva pena máxima en Colombia para delitos sexuales atroces es de 20 años de prisión y ocho años de cárcel para el turismo sexual que involucre a menores de edad. "La ley busca proteger a los menores de edad y tipificar de nuevo el turismo sexual como delito", según dijo el representante de la Cámara William Vélez, autor de la ley.

Colombia posee el mayor predador sexual de la historia y uno de los mayores asesinos en serie, Luis Alfredo Garavito, quien violó y mató a más de 200 niños. Actualmente está en la cárcel, pero saldrá en dos o tres años. ¨Es algo inaudito y aberrante, estos criminales merecen la pena de muerte¨, dijo un juez de menores que, por razones obvias, prefirió no revelar su identidad.

Depredadores sexuales en la red

En 2009 fueron bloqueadas en la red unas 1.035 páginas de pornografía infantil en Colombia, de las cuales 250 fueron hechas en el país, gracias al programa 'Internet Sano' del Ministerio de Comunicaciones. Sin embargo, el repertorio de perversiones sexuales con víctimas nacionales inunda la web, ante la impotencia de las autoridades que no pueden controlar este delito.

La Interpol asegura que unos 5.000 depredadores sexuales tienen la ‘circular roja’ por ser consumidores o traficantes de pornografía infantil, y más de 1.000 de estos delincuentes han pasado por Colombia, para tener sexo o para comprar videos pornográficos caseros que luego distribuyen en Europa y los Estados Unidos.

En la Web existen varias páginas especializadas sobre cómo proteger a los menores de los abusadores y turistas sexuales que hacen sus contactos previos a través de la red.